EQUÍVOCOS

Américo Martin

Desde la cima del Ávila


Américo Martín

@AmericoMartin

amermart@yahoo.com

 

I

Haré un comentario sobre curiosos equívocos  en las elecciones peruanas.

Primero. La diferencia entre Humala y Keiko es muy estrecha, según la ONPE. Humala debe su victoria a Vargas Llosa y a Toledo, puesto que antes del pronunciamiento de ambos, las encuestas le daban una ventaja de 3% a Fujimori. El escritor había dicho que Perú basculaba entre el cáncer y el sida. No obstante se echó al hombro la campaña del cáncer. Lo mismo Toledo, víctima de dos golpes contra su gobierno en los que estuvo involucrado Humala. No ofrecieron estos notables su respaldo desde una prudente distancia. Toledo inició, micrófono en mano, el mitin de clausura del comandante, en tanto que horas antes de la votación, Mario pronosticó ruidosamente el apocalipsis si ganaba Fujimori.  A Keiko se le acusa por delitos que no cometió. Si su padre fue un corrupto, ¿lo sería ella por consanguinidad? Como lo saben hasta las piedras pero no sus detractores, la responsabilidad penal es intuito personae, no es transmisible por herencia.

Keiko Fujimori felicitó personalmente a Ollanta Humala por su triunfo.

Segundo. Se da por sentado que Humala será un clono de Chávez, quien lo manejará como un fantoche para cobrarle el dinero que ha gastado en él. Si existe lógica en el mundo eso es improbable. Perú está mucho mejor que Venezuela. No es Nicaragua, Bolivia, Cuba, Ecuador o las islas caribeñas de población afroamericana.

No tendría sentido que una nación en sostenido crecimiento sin inflación, con el ingreso per cápita más alto de la Región, atado a muchos productivos TLCs en el mundo y enfocado a construir la plataforma del Pacífico en fructífera conexión con las prósperas economías asiáticas, vaya a caer en manos del gobernante de un país que no crece, pierde capacidad productiva, su industria bandera acusa síntomas de decadencia y su inflación, por años la más alta del continente americano, levanta como levadura miles y miles de protestas sociales. ¿Qué podría inducir a Humala a someterse al de aquí? Razones no hay.

 

Tercero. Habrá cambios. Las relaciones entre Alan García y Chávez estaban mal, ahora las relaciones con Venezuela pudieran mejorar. La incógnita es otra: ¿seguirá Humala impulsando la Plataforma del Pacífico, en sana competencia con MERCOSUR, o preferirá mirarse extasiado el ombligo, aislándose de las realidades universales?

II

Los venezolanos diferimos en algo sustancial del resto de los latinoamericanos. Somos escépticos, sobre todo cuando tenemos éxito. A nadie le viene mejor aquello de “Van pal´cielo y van llorando”. Ana Teresa Torres, en su obra La herencia de la tribu, acoge con gracia y creatividad la tesis de que la explicación está en nuestro peculiar origen histórico. De allí vendría ese impulso insistente de desdeñar lo que se haya hecho para sumergirnos en la voluptuosa embriaguez del recomienzo o la refundación.  Si según Bonaparte  en la mochila de cualquier soldado francés está el bastón de un mariscal, en la del venezolano está la espada de Bolívar.

De la Independencia, Venezuela salió con la sensación de que habían aprovechado su esfuerzo desentendiéndose de la destrucción de sus campos y ciudades. Los Padres de la Patria habían trabajado en vano. El contraste entre su gesta y el país empobrecido que fuimos se convirtió en rasgo profundo de nuestra cultura, sedienta de compensaciones y con un secreto mandato de los Libertadores. Nacemos para revivir aquellas glorias y despreciamos el trabajo gota a gota de construir un océano de civilización. La nostalgia emancipadora se impuso a la lenta, tenaz y sacrificada obra sin gloria ni fastos, de construir una moderna nación.

ernando Soto Rojas: ¡que aparezca el candidato de la oposición! ¡que presente su programa!

Para Ana Teresa, la obsesión de los héroes es deslegitimar lo que se haya logrado, en nombre de un nuevo comienzo. La piedra de Sísifo. ¿Por qué cuando se dan pasos considerables en el escabroso camino de la unidad, se amontonan críticas de respetados inconformes?.  Algunos hemos intercambiado quejas por la débil conexión  con la crepitación social, pero estamos conscientes de que el avance ha sido grande. La MUD  venció dificultades inmensas, reticencias antiguas. Alentó maneras ingeniosas de extender el diapasón, como la del FPC, al que afluyen quienes por comprensibles razones no quieran ingresar a la MUD. Esa equilibrada forma de ganar terreno, así sea sin mucha gloria, es lo que hace posible las victorias hoy y la grande de 2012. Las críticas caben y son necesarias; la suspicacia no mucho.

III

Mi antiguo amigo, Fernando Soto Rojas, inesperado presidente de la A.N, nos increpa: ¡que aparezca el candidato de la oposición!¡que presente su programa!

 

No quiere ver que en materia de candidaturas quien está en deuda es el gobierno. Las primarias se toman su tiempo. Las precandidaturas están apareciendo con ofertas y maquinaria. Faltan otras, muy importantes, que pronto harán sus definiciones. Es un laborioso proceso -préstame tu lenguaje, Fernando- “participativo, protagónico e inclusivo”. Millones de inscritos en el RE nombrarán el candidato opositor, ¿y al tuyo quien lo nombró? ¿Consultaron al PSUV y al PCV? ¿Te consultaron a ti? El hombre se auto designó sin pararle bolas a nadie. Clamó desde la tribuna: ¿para qué perder tiempo en la escogencia, cuando el candidato soy yo y punto?

¿Hubieras aceptado semejante trato cuando militabas en el MIR? Antes, ustedes no callaban, ahora aplauden. El socialismo siglo XXI es un lema indiscernible. Según Chávez, de los módulos Barrio Adentro casi el 80% está inservible. La gestión es un fracaso, la división y la corrupción los desmoralizan. No están en un lecho de rosas. Tienen un monarca por candidato, un programa impresentable y un partido éticamente cuestionado. ¿Y la oposición? El pueblo elegirá su abanderado y de sus laboratorios programáticos salen densas formulaciones públicas, incluso en semanarios como éste, ABC.

Burro contra tigre, pero ¿quién es el burro?

 
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