La Hora de la Verdad

La Pequeña Política

Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

La política da muchas vueltas, eso lo saben Uds. mis queridos pajarracos y pajaritas queridas.

Fíjense en Alan García, escapó al exilio luego de su primer gobierno, dejando al Perú con una inflación de más de dos mil por ciento y, gracias a Chávez, que empavó a Humala, regresó al poder y pudo hacer una gestión memorable. Pero así como la suerte da vueltas, también en política mucho cachicamo trabaja pa’ lapa. Me explico para quienes no han vivido el descampado.

La lapa es un roedor de carne deliciosa que deriva su nombre de lapin, o sea conejo en francés. Igual que musiú se deriva de monsieur, lapa proviene de lapin. Esto me lo explicó el profesor que con frecuencia me visita. Ustedes ya se imaginan quién es. Claro, la lapa no es un ningún musiú ni se parece a un conejo. Pero algún musiú al verla pasar como un celaje, seguro le puso el nombre y así quedó. Lo cierto es que el cachicamo que es un animal lento y parsimonioso, cava su cueva, pero con frecuencia es la lapa por su rapidez quien la aprovecha. Total que dice el refranero popular que cachicamo trabaja pa’lapa. ¿Me entienden?  Es importante entender la relación por lo que les voy a contar. Pónganme atención.

El cachicamo y la lapa

Durante su primer gobierno, Fujimori no sólo puso orden, sino que liquidó al Sendero Luminoso, un grupo terrorista que asesinaba a mansalva a los peruanos.

Después el Chino cometió errores graves, pero como  dejó una economía próspera y un país ordenado, el Pajarraquito Toledo pudo negociar un tratado con EE.UU., y todo ese esfuerzo al final quien lo cosechó fue Alan García. O sea, entiéndanme bien, mis pajarracos queridos, sobre todo Uds. que son tan mal pensados, entiéndanme lo que les quiero decir. Alan García pudo hacer una gran gestión en su segundo gobierno, no por la desastrosa obra de su primer gobierno, sino por lo que le dejó quien pacificó el país y lo puso en orden. Entonces ¿quién es el cachicamo aquí? Muy claro, el Chino es el cachicamo. Y si el sortario Alan fuera de por aquí, desde cuando lo llamarían la Lapa. Ahí va la Lapa, gritarían, al verlo pasar.

El chinito de RECADI

Pero la pregunta que hay que hacerse es otra. ¿Cómo pudo regresar García, después de la torta que había puesto? Porque se metió Águila uno en el medio y la política da muchas vueltas.  Así es. Bien sabemos que en política se hacen las mejores cosas por los peores motivos. Y ese mérito, Águila Uno, no te lo quita ninguno.

Con el  pajarraco Ollanta está ocurriendo algo distinto pero a la vez muy similar. Perdió la primera vez porque Águila Uno se entrometió. Pero esta vez ganó, le ganó a mi favorita Keiko por una nariz, y todo porque el Pájarucho Nobel y el Pajarraquito Toledo lo respaldaron. Eso al menos es lo que escuché esta mañana por mi televisor blanco y negro, el que me regalaron, ustedes lo deben recordar. Lo interesante -creo yo, analizando bien las cosas, con la ayuda de mis poderes – lo interesante, repito, es tener claro las razones que los llevaron a respaldarlo. No fue por sus méritos, tampoco fue por amor. Los dos la pagaron con Keiko porque son enemigos de su papá. Humala entonces es la lapa porque salió favorecido…. Y ¿Quién es el cachicamo? El Chino otra vez, sí, el Chino, porque fueron sus enemigos, los enemigos del Chino, quienes derrotaron a mi querida Keiko. Cuánto he recordado hoy, desde que escuché el programa esta mañana, al chinito de RECADI, el que pagó los platos rotos.

La magia del Invencible

Qué tiempos aquellos, Águila Uno, cuando los más ricos querían que te quedaras, porque estaban ganando demasiado, pero los menos ricos y los más pobres querían que te marcharas. Pero hagamos historia.

Comenzaste muy bien, ganaste con el apoyo de los ricos de verdad y le metiste el cuento a todo el mundo que eras lo más popular del mundo. Tanto que en la comunidad internacional, con la ayuda del lobby petrolero, se tragaron el mojón, dispensen pajaritas una vez más, pero es que no encuentro otro término, le metiste el mojón de que habías logrado el 93% de los votos, cuando fue el 93% de los escaños con sólo el 55% de los votos y en plena Luna de Miel.

Esa fue tu primera etapa y duró hasta que relegitimaron en el 2000 y decretaste la etapa económica de la Revolución, con la mala suerte para ti que los precios del petróleo comenzaron a caer y, a no ser por los ingenuos que cayeron en la trampa que les tendiste en noviembre de 2001, con aquellos decretos-ley y comenzaron a ayudarte con los paros, hubieras tenido que correr… porque volar ya no podías. Te lo digo, Águila Uno, la verdad sea dicha, sin necesidad, porque tú lo sabes, y es precisamente lo que temes que te pueda ocurrir de nuevo el año que viene. De allí la venta de petróleo a futuro a China; el secuestro de los reales de gobernaciones y alcaldías; la Caja Negra que has creado para regar los reales y crear la sensación de bonanza a ver si vota por ti un pueblo que está convencido, porque pruebas mayores no necesita, de que hablas bonito pero ni sabes ni te interesa gobernar. Pero a esto volveremos después.

De allí en adelante, fue tu mejor momento. Lograste detectar, destituir y desarticular a tus adversarios en la FAN, con eso que llamaste el Golpe; tomaste control de PDVSA y la convertiste en tu caja chica, y aunque perdiste el referéndum revocatorio por bastante, si lo sé yo, que hasta dentro de tu cabeza me meto,  revertiste los resultados con la ayuda de Mr. Charter y tus amigos del gran capital, con lo que recuperaste tu bien ganada fama de invencible.

Todo lo que sube, baja

Pues bien, a partir de 2004, las cosas para ti, Águila Uno, fueron mejorando. Las misiones fueron un éxito y el control del CNE, con sus maquinitas traganíqueles, y luego el súper boom petrolero te permitió regalando plata y acomodando los votos, hacerte realmente popular.

Pero, como todo lo que sube baja, y en la política las cosas cambian, qué hacer cuando siendo popular aquí, te han caído las siete plagas de Egipto, de las cuales, las computadoras de Raúl Reyes y Walid Makled, y las docenas de avioncitos que diariamente viajan con coca hacia el norte, son apenas la punta del iceberg.

Ahora mismo andas repartiendo dinero para no correr el riesgo de que se repita lo del 2001.

Y ha subido tu popularidad. Pero yo te sigo viendo preocupado, Águila Uno. Cuando pongo por las madrugadas mi mente a volar, te sigo viendo angustiado, sumamente angustiado, ¿Será porque te has quedado solo en las esferas de arriba? El partido comunista te denunció ante la ONU; Correa no te acompañó en lo de Honduras; Lula te tumbo en Perú.  La verdad es que sólo te queda  “tu nuevo mejor amigo”, el mismo que con sus exigencias espanta de tu lado a los más duros  con los que contabas.

Te preguntas en tu insomnio, ¿Qué hago con el Turco Makled? ¿Qué descubrirán en las computadoras del Mono Jojoy? ¿Habrá algo en los papeles de Bin Laden que me comprometa?  ¿Andarán por allí los Seals?

¿Quién será el cachicamo? ¿Quien será la lapa? La política da muchas vueltas. Tu cabeza  también. Se acerca la hora de la verdad.

 
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