Racionamiento sin libreta

José Mayora

José Mayora
Mayora.j@gmail.com

 

La implantación de sistema socialista supone sustituir un modelo de organización social por otro, lo que conlleva cambios en las prácticas ciudadanas habituales. Muestra de que tales cambios se están produciendo, son los incesantes reclamos de diversos grupos sociales que vienen afectando de diferente manera a la mayoría de los ciudadanos.

Así como se dan cambios en el macrocosmos social, también en el microcosmos doméstico hay cambios significativos. Uno de ellos es la visita al automercado, actividad obligada y en oportunidades fastidiosa, pero que recién se ha transformado en una fascinante gira turística, gracias a la cual hemos conocido cualquier cantidad de locales y cadenas.

En el pasado las compras se hacían en un automercado de confianza por el buen trato, por la cercanía, por mantener la tradición familiar o por cualquier otro motivo de difícil explicación. La frecuencia con la que se acudía a estos locales no superaba las dos visitas al mes, en una de las cuales se hacía “la compra” y la otra permitía adquirir uno que otro perecedero, sobre todo los más vulnerables. Hoy en día la visita ocurre cada vez que se necesita algo, la cuantía de la compra ha pasado de carritos repletos a cestas moderadas, con un incremento notable en la cola de las cajas para cancelar hasta diez artículos.

Explicaciones para este cambio las hay y muchas, pero a veces no queremos llamarlas por su nombre. Mi difunta madre tenía una expresión que cada día adquiere más pertinencia: “estás viendo el llanto sobre el difunto y no crees que está muerto”. A propósito de ello, en días pasados me encontraba en uno de estos locales en el cual leí un letrero que me dejó trémulo de la perplejidad, reedito su contenido de la manera más fidedigna posible: “…se le informa a nuestra distinguida clientela que solo se podrán adquirir cinco kilos de carne entre res, cerdo y pollo…”. El resto del aviso justificaba esta medida aduciendo que ello permitiría satisfacer a todos los clientes: ¿qué tal?

De la lectura del aviso, se desprenden dos tufos penetrantes: escasez y racionamiento sin libreta. El objetivo socialista de la soberanía alimentaria como que no se está cumpliendo o los ciudadanos que no hemos sido formados en el espíritu del socialismo del siglo XXI no entendemos que significa eso.

Lo preocupante es que el objetivo de la soberanía tampoco se ha alcanzado en otros órdenes. La escasez incluye el agua, la electricidad, la vivienda, la seguridad, la justicia, la libertad, el derecho a la propiedad y el respeto a los derechos humanos.

Lo que no parece entender el régimen es que todo lo que escasea tiene una contraparte de abundancia: la delincuencia en todas sus formas; la insalubridad en sus diferentes modalidades; la institucionalización de las injusticias; la exclusión de los disidentes; la población desamparada por sus derechos; la manipulación y el engaño como formas de gobierno.

Sería injusto no reconocer que el régimen cree haber hecho un gran esfuerzo por lograr la soberanía en algunos órdenes. Para decirlo coloquialmente, le ha dado a “la culebra por la cabeza” expropiando y confiscando bienes y servicios para concentrar el poder y administrar la escasez, reconociendo que como no hay para todos hay que tratar que, al menos, los afectos al régimen, dispongan de los bienes necesarios para que puedan “vivir viviendo”.

¡No hay duda de que el modelo socialista es un modelo para tratar de racionar la escasez… pero nunca para superarla!

 


Versión editada

 
Top