Vivienda y elecciones

Domingo Fontiveros

Domingo Fontiveros

Domingo Fontiveros
dfontiveros@cantv.net

Todos reciben su planilla, aunque sólo un pequeño porcentaje obtenga su vivienda

 

En el oficialismo saben que la cuestión económica se les puede seguir complicando mucho en los meses próximos. El petróleo a $200 por barril que se levantó como perspectiva salvadora cuando se inició la guerra civil en Libia el pasado febrero, a estas alturas luce como efímera ilusión. La turbulencia en África del Norte y el Medio Oriente continúan, pero ahora sin afectar mayor cosa el clima del mercado petrolero. Encima de ello, la casa Saudí ha hecho saber que para ellos un petróleo más caro no es conveniente y están listos para contrarrestar cualquier presión que surja a este respecto.

Adicionalmente, la desaceleración en el crecimiento de las mayores economías del mundo ha venido apuntando a una corrección en el precio del barril que por el momento es de unos $10 a la baja.

La reacción del Gobierno ante este cambio en la expectativa petrolera ya se traduce en la búsqueda de mayor endeudamiento y en uso masivo de trucos monetarios para obtener recursos. Se les hace imperativo recrear la enorme ilusión que la población tenía sobre su bienestar futuro antes de la larga cadena de fracasos en la gestión del aparato burocrático de gobiernos, empresas y entes estatales, sin dejar de mencionar el vertiginoso encarecimiento de productos y servicios y el deterioro constante de la calidad de vida.

El discurso del único candidato seguro ya transcurre sobre trilladas líneas, culpando a los fantasmas del capitalismo criollo y extranjero de las necesidades que vive la población. Con la novedad de haber añadido la llamada misión vivienda, con la que aspira construir por año más del triple de los récords anuales alcanzados en décadas pasadas. Parece que piensa arrollar a la oposición en los meses por delante, encaramado en esta consigna, hasta que lleguen las elecciones presidenciales de 2012.

Es bueno, no obstante, tener en cuenta que no hay improvisación que sirva para solucionar problemas permanentes, y menos cuando se trata de un subsistema productivo tan complejo como es el de la vivienda, que involucra desde terrenos, cemento y cabillas, hasta finanzas y maquinaria, pasando por proyectos, factibilidad y servicios, y una larga lista de elementos más.

 

Electricidad, agua y vialidad son áreas donde la escasez es permanente, y su conexión con la vivienda no puede ser más obvia. Para invertir masivamente en vivienda es imprescindible invertir en estos y muchos otros sectores a escala proporcional. Esto cualquier planificador debe estar en capacidad de saberlo. Pero el Gobierno actúa como si todo ello lo fuera a solucionar la mano visible del Estado por arte de magia.

 

Si el Gobierno intenta de verdad asumir como bandera electoral el tema de la vivienda con las metas cuantitativas que se ha propuesto -que son con mucho excesivas- los cuellos de botella que enfrentará conducirán al fracaso y generarán mayores problemas en otras áreas de los sectores económicos.

 

Pero si la verdadera intención es crear ilusiones más que construir soluciones, el Gobierno puede haber dado con una tecla de alta potencia. De las innumerables personas que se inscriben en el registro especial creado, todas reciben su planilla, aunque sólo un pequeño porcentaje obtenga al final su vivienda. El resto seguirá penando, pero con ilusión porque ¡tienen su planilla!

 

 

@ELUNIVERSAL

 
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