El Insomnio de Águila Uno

 

La Pequeña Política

Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

 

La ventaja que tengo en el descampado es que los apagones que a diario dejan el horizonte sin luz, me permiten concentrarme mejor y ver más allá de la oscuridad… e incluso verme frente a frente con el futuro. Es como si saliéramos por la puerta de atrás, para entrar por la de adelante, y no es un ejercicio inútil, todo lo contrario. Cuando salimos por la puerta de atrás, donde está el retrete y se acumula la basura, al menos en los modestos ranchitos, que son los que yo conozco, y entro por la puerta principal, en este caso, de la política venezolana y mundial, puedo anticiparme a lo que va a acontecer y así aumento mi capacidad de orientar, claro, sólo a quienes se dejan orientar, sobre lo que aún no está aquí pero está por llegar.

La semana pasada, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, les hablé de Águila Uno, les hice saber cómo se ha ido recuperando en las encuestas, gracias a su oferta de construir viviendas para todos los que por dejadez de él mismo han quedado sin vivienda. Pero también les dije que, pese a lo que a simple vista parecería ser la antesala de un triunfo contundente en 2012, yo a Águila Uno lo veía muy inquieto. Paseándose de una lado a otro en su habitación y hoy puedo afirmarles que el insomnio no lo abandona.

Todos sabemos que Águila Uno está en su tiempo de muda. Es el momento cuando las Águilas, torcido su pico, pesadas sus alas y amelladas sus garras por la edad, deben ocultar su vulnerabilidad, y allí comenzar por destruir su pico dándose con una roca para que le nazca uno nuevo. Esa fase ya Águila Uno la superó. Por eso lo vemos utilizando el gañote como nunca… por eso y para que el pueblo piense que está fuerte cuando en verdad no lo está. Les explico:

Las garras se las arrancó también, tirando de ellas con su nuevo pico, y las pezuñas poco a poco han ido creciendo, por lo que, aunque aún cojea, puede ya caminar algo mejor. Pero las plumas que se arrancó, créanmelo, no hay forma de que vuelvan a crecer, o a crecer lo suficiente, y a veces se siente más como un pollo desplumado, que como el portentoso Águila Uno que alguna vez fue.

Si las Águilas superan su etapa Muda, pueden vivir mucho más

Pero Águila Uno ha tenido una vida demasiado agitada, tomando hasta medicamentos para no orinar, mientras habla por hasta diez horas seguidas, y ha abusado de su salud, tanto, que los años le han pegado antes de tiempo. De allí el viaje a La Habana, y la “operación de emergencia” a la que debió someterse. Se está recuperando, es cierto lo que han dicho sus seguidores, pero su recuperación va a ser lenta y no será completa.  E incluso hay peligro de que se pueda agravar.

Águila Uno lo sabe, y por eso, al igual que aquí, pero acostado en su cama clínica en La Habana, en ese hospital de primera al que sólo tienen acceso los jerarcas y los ricos, el insomnio no lo deja dormir. Ya no camina pero da vuelta y vuelta en la cama, tanto, que las enfermeras están preocupadas con las sondas que le han colocado y se las podría arrancar.

La causa del insomnio la conocemos. Además de los problemas de salud, de por sí delicados, lo atormenta todo lo que tenga que ver con su “Nuevo mejor amigo”, a quien no logra descifrar. Me meto en su cabeza, y sigo su pensamiento: ¿Que haré con Makled? No lo puedo dejar así, sin juicio, como a los demás, porque los delitos que la Pajarraca Luisa le imputó son demasiado graves y tengo que procesarlo. Además, le garanticé a Colombia que habría un juicio justo. Pero ¿cómo hacer un juicio justo cuando medio gobierno y oficiales claves de las FAN están enredados? ¿Y qué hago ahora con las FARC, ahora que están arrechas conmigo por haber pactado con Santos, y su jefe máximo, el mismo Alfonzo Cano está en la montaña, acorralado, y uno nunca sabe lo que Cano pueda hacer?

Es cierto que en el pueblo llano hay renovado optimismo. Con el realero que les solté, se comerán el cuento de que hay Águila Uno para rato, ojalá, pero la cosa es mucho más complicada. Los que realmente me cuidan el coroto, no todos, pero muchos, andan tan arrechos como Cano, igualito que el imbécil del Pajarraquito Dieterich, con todo y su socialismo del Siglo XXI. ¿Qué es lo que se cree? ¿Que escribir libros y dar conferencias es lo mismo que conducir una revolución? Él y otros que sí tienen peso, dicen que yo, Águila Uno, el líder de todo esto, y que traicioné a la Revolución. Pero qué querían, ¿que yo mismo me pasara el cuchillo por la garganta?

El país ya no es tuyo

Así te veo, Águila Uno, a través de mi largavistas mental, así mismito te veo. Y para colmo, ahora que no está Fidel, no tienes con quién hablar y a nadie más te atreves a confiarle tus angustias. Las que te provocan, por ejemplo, las computadoras que están en manos del enemigo. Las de Raúl Reyes, cuyo contenido comenzó a salir; la computadora mental del Turco, con sus bauchers; las del Mono Jojoy que ahora están en poder de tu nuevo “mejor amigo”… y ahora para colmo, las computadoras de bin Laden que, cuidado si no te complican también la vida. Con la de Reyes no pueden hacer nada, pero si empiezan en cruzar información, y corroboran sus afirmaciones, tú sabes, Águila Uno, tú sabes que estás frito. Y eso te quita el sueño.

Por otro lado te preocupa, lo veo en tus angustias nocturnas, te preocupa cómo se hace añicos el Alba ante el avance imperial de Brasil que va imponiendo su pax romana. Cuando comience a funcionar la carretera Interoceánica y, por esa vía, Bolivia, con la anuencia de Humala, logre su acceso a la mar, ¿quién tendrá más influencia sobre el antiguo Imperio Inca? ¿Acaso tú, Águila Uno, o más bien Lula o la pajarraca Dilma, o será el mismo Humala, con el apoyo de Brasil? Recuerda que desde el Cuzco, por donde pasará precisamente la carretera, los Incas con sus llamas y ciudadelas dominaban desde el sur de Colombia hasta el norte de Argentina. La economía de Brasil, Águila Uno, es casi siete veces mayor a la venezolana, entonces ¿Qué piensas? ¿Podrás tú imponerte sobre Dilma o sobre el mismo Humala, ahora que con la carretera Interoceánica te cortaron el paso y se acabó tu Campaña del Sur?

Pero tu tercera preocupación es la más grave, porque tiene que ver con que Venezuela ya no es tuya. Ahora es de los chinos, a quienes les debes hasta la camisa. Ellos ya no sólo explotan nuestro petróleo sino también lo que antes era nuestra minería artesanal. Venezuela es de los chinos pero también de los iraníes, que manejan secretamente la explotación del uranio y quién sabe cuánto más. Venezuela es de los chinos y los iraníes, pero por primacía es sobre todo de los cubanos, tanto que hasta el Ministerio de la Defensa te lo tienen tomado.  Pero lo más grave, lo que menos te deja dormir, son los capos de la droga, que ahora también señorean en tu territorio, que es el nuestro, e influyen sobre las esferas más altas, y despachan centenares de avioncitos al norte cargados de tanta, pero tanta cocaína, que el tío Sam se te está arrechando de verdad.

Y ese insomnio que no te permite dormir es el que te ha avejentado tanto, tanto, que las plumas ya no te crecen, Águila Uno, y ya muy alto no podrás volar.

Te lo juro, Águila Uno, y me duele decírtelo, pero así como vas, de nada te va a servir prepararte para una elección, no importa cuántos reales tengas o cuántos votos logres.

Porque serán otros los que van a gobernar.

 

 

 

 

 
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