LULA

Américo Martin

Desde la cima de El Ávila

Américo Martín
Twitter: @AmericoMartin
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“Mi madre logró, en un momento de miseria muy grande, criar a cinco hijos que fueron pobres y honrados, y tres hijas que no tuvieron que prostituirse. Creo que eso es algo fantástico”

Declaraciones de Lula para Denise Paraná

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El presidente Sebastián Piñera, extremadamente apto para la economía y la política, es un personaje muy rico. Su fortuna puede estimarse en USD 2.400 millones. Según la revista Forbes está en la posición 488 del ranking de afortunados del planeta. Percibido como líder de la derecha, continuará en lo fundamental el modelo de los socialistas Lagos y Bachelet, al igual que éstos continuaron el de sus antecesores demócrata-cristianos Aylwin y Frei, y el aprista Alan García el de Alejandro Toledo. Humala ha anunciado que hará lo mismo con Toledo y García.

Lula es el más conspicuo representante de  semejante realismo. Sucedió al socialdemócrata Cardozo, autor del plan real que levantó las energías adormecidas del león brasileño. El antiguo sindicalista se mantuvo en línea con el reconocido economista, removiendo las antiguas certezas de la izquierda continental.

Humala, hasta ayer  considerado un clono del delirante Chávez, es recibido en Chile con alborozo por su decantación pro Lula. Así, el millonario chileno y el limpiabotas y luego obrero metalúrgico brasileño, confluyen en la lucha por el desarrollo regional, sin estúpidas agresividades

¿Cómo pudo lograr Lula tan vasto reconocimiento?  Bush, Obama, Santos, Mujica, Piñera, los centroamericanos y del Caribe, la Unión Europea, el rey de España, los gobiernos del Cercano y Lejano Oriente, los países africanos, los asiáticos. Todos perciben a Lula como un hombre de centro o a lo sumo de “izquierda moderada”. Es aceptado también la Alba, aunque más por cálculo que por emoción.

 

2

Suscita dudas la ideología del ex presidente de Brasil. Ha entusiasmado a las transnacionales y a los empresarios privados nativos y foráneos. La masiva inversión en Brasil, afluye debido a atractivos legales, incentivos económicos y un bajísimo riesgo-país. Aunque fue, con Fidel, fundador del Foro de Sao Paulo y organizó un partido de índole socialista, Lula nunca fue dogmático. Ni fue, ni podía ni se jactaba de ser un ideólogo. Libre de ataduras se puso a la cabeza de grandes coaliciones políticas y sociales. Llevó a cabo un pacto social con –en sus palabras- “fuerzas vivas”. La inteligente burguesía nacional ha estado desde siempre en posiciones claves del gobierno, en su sólido matrimonio de conveniencias con un líder socialista racional. El fuerte sostén empresarial ha sido fundamental para la permanencia del PT de Lula en el poder. Son tres victorias electorales consecutivas.

Antes de comentar algunos flancos débiles de este personaje, es interesante resaltar ciertos rasgos de su carácter, que lo ponen en las antípodas de Fidel y Hugo.

Es un hombre algo tímido. No se considera Libertador o  Redentor. A una dirigente de su partido se le ocurrió decirle: “eres muy humilde, necesitas ser más vencedor, mucha humildad no sirve. Un tipo que logró salir de la miseria y llegar al lugar que llegaste tiene que ser algo más prepotente

Esa gestión lanzada al logro y no distraída por intelectuales especializados en fabricar epopeyas, no satisface a quienes quisieran explicar por qué aún se consideran seguidores del garabato postulado por Lula. El sociólogo brasileño Francisco de Oliveira se vino con la cómica manía de la “refundación”.  “La victoria de Lula se inscribe como el cuarto hito de la refundación nacional”.

Ese lastre palaciego quedó atrás. Ya nadie cree –y la presidenta Dilma Rousseff menos que nadie- que Lula sea un Bolívar o haya “refundado” a Brasil. Lo aprecian mucho, pero no lo deforman. Nada que ver con nuestro Hugo que engarzando un fracaso con otro, se refugia en la ilusión de sentirse el Padre de la Patria.

3

Brasil vuelve a ser un imperio, como durante el impetuoso período de Juscelino Kubitschek. Para donde vaya, pronosticó Nixon, irá Latinoamérica. Que el modelo Lula haya generado tantos hijos y le haya puesto un techo a las extravagancias pugnaces de la Alba, parece confirmar la profecía del ex presidente norteamericano.

Pero la amabilidad y buen trato de Lula hay que tomarlos con algodones. No por insincero sino por demasiado sincero. Si Latinoamérica deja de ser patio trasero de EEUU ¿deberá serlo de Brasil? Sus relaciones con el mundo no incluyen excesivas liberalidades. Lo que le sobra a Brasil y su superávit comercial y de capitales se destinan a expandir su influencia mundial. Chávez se sentía muy halagado por las alabanzas que le dispensaba Lula, pero, caramba, Venezuela no tuvo nunca unas relaciones de intercambio tan desproporcionadamente desfavorables como las que el gran patriota venezolano ha establecido con el imperio suramericano.

Por supuesto, eso ha sido determinante para reforzar la tendencia en Lula de desenvolverse más o menos al margen de valores y principios. Comete errores, pero los rectifica a tiempo. Quiso sacarle provecho a Irán, como para dejar en el aire que ningún otro país capitalista podía servir de puente con el despreciado Ahmadinejad. Ha loado a su aliado venezolano. Alzar abstractas consignas relacionadas con derechos humanos es ajeno a su carácter e intereses. Llegó a afirmar que en Cuba no había presos políticos.

¿Qué parte de Lula pasará a la historia bajo la presidencia de Dilma Rousseff? Posiblemente  su cierto desdén ante los informes sobre derechos humanos, y ese bascular a ratos deprimente entre Irán y Chávez.

“Posiblemente” he dicho y no más. Recordemos que por encima de Brasil, Brasil.

 

 

 

 
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