Difícil coyuntura para la OPEP

Luis Giusti

Luis Giusti

LUIS E. GIUSTI L.
lgiusti@csis.org

 

Tal como estaba planificada, se llevó a cabo la conferencia ordinaria de la Organización de Países Exportadores de Petróleo el miércoles 8. Ya conocidos sus resultados, es conveniente comenzar por decir que ésta fue la primera reunión después de que se iniciaran las revueltas pro-democracia en el Medio Oriente, lo cual le imprimió gran complejidad a la discusión, derivada de las diversas aristas políticas.

La reunión puso en evidencia las divisiones internas, principalmente entre Arabia Saudita e Irán. Aunque esas divisiones existen desde hace largo rato, en tiempos recientes se exacerbaron por la movilización de tropas saudita a Baharein para ayudar a controlar una rebelión chiíta, movilización públicamente condenada por Irán. También juega papel importante el “factor Ahmadinejad”, ahora como nuevo ministro de Petróleo. Aunque no encabezó la delegación de Teherán en la conferencia, su delegado mantuvo posiciones radicales durante la difícil discusión. Ha sido una de las mayores fracturas internas de la organización, expresada por el ministro saudita Alí Naimi al declarar a la prensa: “Esta fue una de las peores reuniones de todas las que hemos sostenido”.

Arabia Saudita, apoyada por Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, quería un aumento de 1,5 millones de B/D, para llevar la producción total a 30,3 millones de B/D. Irán, apoyado por Argelia, Angola, Venezuela, Ecuador y Libia se opusieron a la propuesta de los sauditas, mientras que Irak y Nigeria permanecieron neutrales.

En lo inmediato, la interrogante que quedó flotando en el ambiente es si Arabia Saudita abrirá producción unilateralmente, y de ser así, ¿cuánto volumen abrirá? Se ha corrido información oficiosa de que aumentará al menos 500.000 B/D y tal vez hasta 1 millón de B/D. No hay que olvidar que la monarquía tiene una capacidad de producción excedente de casi 4 millones de B/D y su cuota es de 8 millones de B/D. El 10 de junio el periódico Al-Hayat afirmó que Arabia Saudita aumentará su producción a 10 millones de B/D, de acuerdo con altos personeros de OPEP no identificados y representantes de la industria petrolera. Pero más importante aún es la pregunta ¿qué significa eso para la unidad de la OPEP? De concretarse un aumento unilateral por parte de Arabia Saudita, se presentaría una situación lamentable, porque la monarquía ha sido siempre el líder de la organización, pero también el más importante defensor del sistema de techo y cuotas de producción, y ahora se convertiría en violador flagrante.

Por último, el Gobierno de Estados Unidos ha anunciado su intención de utilizar crudo de su reserva estratégica para aliviar la presión sobre los precios, lo cual le quitaría de las manos a la OPEP el control de la producción, al menos temporalmente y parcialmente.

Se anticipa un aumento de la demanda para 2011 de 1,3 millones de barriles por día (1,3%). Ante esa demanda, aún si Arabia Saudita abriera 1 millón de B/D, el precio del crudo WTI podría llegar a 120 $/barril para finales del año, y si no aumenta producción podría llegar a 130 $/barril.

Si los sauditas incrementan 1 millón de B/D y la demanda crece solamente 1%, el WTI llegaría a 105 $/barril, todo lo anterior sin tomar en cuenta cualquier volumen que pudiera provenir de la reserva estratégica.

Nadie pudo anticipar lo que a fin de cuentas ocurrió en esa reunión, la cual ha disparado interrogantes acerca del propósito de la OPEP. Algunos analistas han llegado hasta cuestionar la justificación de la organización. La próxima reunión ordinaria será en diciembre, pero parece imposible que no haya una conferencia extraordinaria mucho antes, porque la organización necesita reagruparse, y sin dejar de defender los intereses de sus miembros, actuar como factor moderador del mercado.

 

 
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