Fenómeno que llegó para durar


Juan J. Llach

Por primera vez en la historia casi  todos los países pobres o emergentes están creciendo más que los ricos… Es un fenómeno que ha llegado para quedarse y que da a Sudamérica una oportunidad sin precedentes…

 

Angola, Myanmar, Nigeria, Etiopía, Kazajistán, Chad, Mozambique, Camboya, Rwanda. Tal es la sorprendente lista de países que, junto a China, más han crecido desde 2001 hasta 2010. A lo largo de todo el siglo XXI, y por primera vez en la historia, virtualmente todos los países pobres o emergentes están creciendo más que los ricos.

Es un fenómeno que, con mayores o menores vaivenes, ha llegado para quedarse y que da a la Argentina y a Sudamérica una oportunidad sin precedentes porque de los emergentes vendrá el 90% del aumento de la demanda de alimentos y de todos los bienes básicos producidos en la región.

La principal duda es si podrá ser estable un mundo en el que los emergentes crecen tan rápido y los desarrollados tan despacio. La clave de la respuesta está en los Estados Unidos, y casi todos los indicadores han sido muy positivos en los últimos meses, incluyendo el crucial aumento del consumo. Pero todavía es necesario que se afiance la mejora del mercado de trabajo, que en diciembre mostró una creación de 103.000 empleos, relativamente buena pero insuficiente.

Dado que la situación de los países europeos más endeudados sigue realmente complicada, es necesaria una recuperación más vigorosa de los Estados Unidos antes de poder afirmar que el mundo desarrollado ha llegado a un crecimiento lo suficientemente rápido (2,5%) como para considerar que la crisis ya fue definitivamente dejada atrás. Mucho ayudaría en tal sentido que cesara la obstinación alemana y se diera una señal de que no habrá defaults europeos hasta nuevo aviso.

Tal es el escenario más probable y por eso creo que el principal riesgo para la economía global es la formación de burbujas en el mundo emergente. Las bajas tasas de interés y la gran liquidez globales están impulsando los precios de las monedas y los activos de países emergentes y también de los commodities. Si esta tendencia continúa al mismo ritmo –llevando al petróleo a un valor de 100/105 dólares–, aumentará peligrosamente el riesgo de una corrección brusca.

Ya son varios los países con economías emergentes que están tomando medidas para moderar esta tendencia, por caso Brasil y China aumentando las tasas de interés o los encajes bancarios.

 

Y hay margen para pensar que estas políticas puedan ser exitosas. Lo que no se observa todavía, en particular en la Argentina, es una genuina estrategia de desarrollo capaz de aprovechar la actual bonanza con un crecimiento diversificado y centrado en el capital humano y el valor agregado.

 

Fuente: Clarín

 

 
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