¿Cuándo le tocará?
El Rodeo III

José Mayora

José Mayora
mayora.j@gmail.com

 

Es mucho lo que se ha escrito sobre la tragedia de El Rodeo, tema que debiera continuar en el debate público por lo inagotable de sus lecturas. En mi opinión, todavía no se ha escrito lo más importante

El problema carcelario no fue inventado por Chávez. En el diagnóstico con el que arribo al poder, este asunto era un punto de agenda. En el cuarto “Aló Presidente” ya se anunciaban acciones contundentes para su solución. En honor a la verdad, no sólo el problema carcelario desvelaba al joven mandatario, la lista de deficiencias y, por ende, de retos incluía, entre otros, a la seguridad ciudadana, la vivienda, los servicios públicos, los niños de la calle, la pobreza, la corrupción.

Doce años después el diagnóstico del país no sólo no ha cambiado, sino que se ha empeorado. Lo de El Rodeo no se limita a desnudar un problema grave. El Rodeo es la expresión de un gobierno que ha fracasado en lo fundamental y que no lo quiere reconocer porque se encuentra desbordado por la cantidad de frentes que debe atender y que, sin explicación alguna, ha desatendido.

En cualquier gobierno medianamente serio, el responsable del sistema carcelario hubiese renunciado hace tiempo. En el socialismo, este funcionario anda cacareando el triunfo obtenido por la exitosa toma militar de El Rodeo I y la inminente toma de El Rodeo II. En los albores del 24 de junio, esta acción de la GNB es casi que una gesta emancipadora cuya grandeza queda en entredicho a juzgar por un preocupante video que circula por las redes sociales, que da cuenta de cómo los gloriosos soldados intercambian opiniones acerca de la estrategia y las tácticas que deben seguir para doblegar al enemigo, amotinado en un recinto penitenciario cuya administración, paradójicamente, le corresponde al Sr. Tareck El Aissami.

El Sr. ministro habla de los presos como los privados de libertad: ¿de cuál libertad? Yo me imagino que esta privación no incluye la adquisición de armas, ni de bebidas alcohólicas o de placeres carnales, por decir lo menos.

Al igual que en otros ámbitos de la vida nacional, en este sector también hay un plan, llamado “Humanización de las cárceles”, denominación indiscutiblemente mediática. Ha habido plata, ha habido recursos humanos capaces para llevarlo a cabo (al menos eso nos han dicho) y sin embargo el balance es deplorable. Tal resultado sólo es explicable si la política carcelaria es controlada desde el interior de los penales. Esta descabellada hipótesis me viene a la mente porque no consigo explicaciones racionales, ni en este ni en otros asuntos.

 

El resto del país gerenciado por la revolución bolivariana, no es diferente a lo que ocurre en El Rodeo. No hay explicaciones sensatas acerca de la crisis eléctrica, de la problemática de la vivienda, del recrudecimiento de la inseguridad, de la situación hospitalaria, en fin, del país entero.

No quiero pecar de dramático, pero cuando aludo a El Rodeo III estoy hablando de toda Venezuela, en la cual una parte importante de la ciudadanía está privada de libertad, donde inexplicable y espontáneamente circulan armas, donde se han enquistado mafias poderosas, donde la comida se pudre en los puertos, donde las luces están a punto de apagarse.

Si la explicación de las crisis está en el consumo irracional de los ciudadanos, los medios que desinforman o los diputados que desestabilizan, mucho me temo que El Rodeo III será tomado por la GNB con la misma fiereza que los otros Rodeos.

 
Top