¿Hará falta un nuevo Carabobo?

JESÚS HERAS –

“La guerra es la continuación de la política por otros medios…” Barón Von Clausewitz

Bajando por la pica de La Mona, las fuerzas patriotas derrotaron a los realistas el 24 de junio de 1821, conquistando la Independencia en las sabanas de Carabobo. Con ello, culminó el proceso político iniciado un año antes, con la renuncia del Capitán General, Vicente Emparan, el 19 de abril de 1810.

¿Qué la produjo? Como en el mundo físico, la política no tolera el vacío. No se sabía dónde estaba el jefe del Estado colonial español, ni siquiera si estaba vivo. Fernando VII había desaparecido, y el ayuntamiento de Caracas exigía conocer la verdad. Acosado por la multitud, el Capitán General decidió renunciar y el vacío creado por su dimisión fue llenado por una “Junta Conservadora de los derechos de Fernando VII”.

La imprevisibilidad de la política se puso de manifiesto en los años mozos de la libertad. Aquella actuación “ingenua” del mantuanaje en la Plaza Mayor de Caracas, a la vuelta de un año se convertiría en un movimiento emancipador y el 5 de Julio de 1811, hace exactamente doscientos años, Venezuela se declaró independiente.

La proclama fue un hecho político de enorme magnitud y, siguiendo la máxima de Clausewitz, desembocó en una guerra. La guerra que terminó en Carabobo.

Conquistada finalmente la Independencia, Venezuela inauguró su inestable vida republicana. Gobernada alternativamente por caudillos llaneros y andinos, no pudo insertarse realmente en la comunidad internacional hasta que, luego del reventón del 31 de julio de 1914, el General Gómez – quien a sangre y fuego había unificado al país- le abrió las puertas a las petroleras.

El hecho traería riquezas pero también confrontaciones. Por varias décadas el nacionalismo tuvo consecuencias políticas importantes. Sin embargo, nacionalizado el petróleo e  insertada Venezuela en un mundo globalizado, se hacía cada vez más difícil suscitar entusiasmo en torno a una plataforma nacionalista. Pero lo imposible ocurrió.

Aprovechando un gigantesco vacío de poder – en Venezuela y el mundo- Hugo Chávez, montado en una plataforma antiimperialista, llegó al poder. Sectores nacionales que aun necesitaban la canción contra Mr. Danger, vieron en su gestión una esperanza de redención.  Pero el redentor fracasó… y un nuevo tipo de vasallaje se impuso.

Transcurridos doce años, la Patria es hoy mucho menos dueña de su destino. Está profundamente endeudada. Económicamente, es muchísimo más dependiente y -en lo político y militar- una Cuba imperialista controla los hilos fundamentales del poder. Para completar el cuadro de carencias, el Presidente se marchó. Se sabe que está en Cuba, pero su estado físico se desconoce.

Reina gran incertidumbre. Un enorme vacío se apodera del país. Vientos de cambio recorren de nuevo el territorio nacional. ¿Hará falta un nuevo Carabobo?.

 
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