Comenzar por el principio

REPIQUE

Mélida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com


En un país polarizado como Venezuela siempre será difícil opinar pues nuestro parecer tiende inevitablemente a ser ubicado en uno u otro extremo, de acuerdo a las tendencias que dominen ya sea un medio de comunicación, grupos políticos o espacios de debate u opinión en las comunidades. La tarea es romper esa polarización  y recuperar el derecho a expresar nuestros juicios sobre un hecho determinado, libremente, sin que nos encasillen en polos artificiales, pues bien sabemos que la mayoría de la población venezolana no comparte esas posiciones extremas que gobierno y oposición derechista se empeñan en mantener.

En el caso de la violencia carcelaria que ha alcanzado niveles de desastre en las últimas semanas, es imposible obviar una opinión, pensando siempre en lo mejor para el país y no como un simple argumento para atacar una gestión de gobierno y sacar el mejor provecho político posible en un momento crítico. La situación creada en los penales El Rodeo I y II amerita del concurso de todos los que tengan conocimientos y experiencias que aportar para superar esta rebelión carcelaria e ir más allá, creando las condiciones para avanzar en la corrección de las fallas de nuestro sistema de justicia, causantes de retardos procesales, del hacinamiento, y de una serie de elementos que propician la violencia en los recintos penitenciarios.

Sobre ese tema serán los especialistas, los estudiosos de la materia y, por supuesto, las autoridades, especialmente las que administran justicia, quienes tienen la competencia y la alta responsabilidad de afrontar el problema, solicitar la cooperación que sea necesaria  y a quien sea necesario, para darle al país una respuesta e iniciar de inmediato un plan viable, posible, que apunte a la solución  del caos reinante en las cárceles y en la aplicación de justicia en general.

Sin ser especialistas, hay cosas tan evidentes en este asunto que hay que señalar,

como es la tenencia de armas, en realidad de un arsenal por parte de los reos de El Rodeo, que les ha permitido atrincherarse y enfrentar a uno de los componentes de nuestras fuerzas armadas como es la Guardia Nacional. ¿Cómo han logrado esos grupos que manejan la vida interna del penal hacerse de ese armamento?

Aquí no hay dudas, esas armas de largo alcance sólo pueden ser suministradas por quienes tienen la custodia de las cárceles, en primer lugar los efectivos de la Guardia Nacional, responsable de la vigilancia externa y, en segundo lugar, los funcionarios del Ministerio del Interior y Justicia encargados de la vigilancia interna. Esos son los responsables del poder alcanzado por los jefes de las mafias carcelarias.

Han debido los ministros de Interior y Justicia y de la Defensa comenzar por el principio, anunciar la investigación y sanciones a los culpables. Muchas críticas se hubiesen ahorrado y se habría dado ejemplo desde un principio de que se atacaba el problema por su raíz.

 
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