El ABC de Gloria Cuenta – Periodista y Doctora en Ciencias Políticas


“SE TRATA DE ELIMAR EL PERIODISMO CRÍTICO,  PARA CREAR PROPAGANDISTAS DEL SISTEMA”

El venezolano es un comunicador nato. Ningún Presidente anterior había tenido el propósito de eliminar el periodismo. Cuando por miedo se cambia la línea editorial, estamos en presencia de la autocensura, dice la comunicadora social y profesora universitaria.

Macky Arenas

 

Ella es una maestra del periodismo. Respetada, seguida y admirada no sólo por sus alumnos, sino por todo aquél que la escucha disertar acerca de los problemas nacionales. Se graduó de Licenciada en periodismo y se ha dedicado a enseñarlo en las universidades. Tal vez lo hace tan bien porque es Magister y Doctora en Ciencias Políticas por la UCV, lo que agrega un equipamiento de suma importancia al oficio, y ayuda a comprender las intensas y a veces peligrosas relaciones entre periodismo y política. Ganó el Premio Nacional de Periodismo en 1990, y ahora ofrece sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

“El modelo que tenemos en marcha pretende eliminar al periodismo”.

– ¿Cuál es el avatar del periodismo libre en Venezuela en estos momentos?

 

– El balance del periodismo libre en este país es dramático. Nunca hemos tenido un tiempo peor. El periodismo tiene dos siglos de tradicion en Venezuela, desde  cuando apareció “La Gaceta de Caracas” en 1808, y en los períodos terribles que fueron las Guerras de Independencia y Federal, luego bajo Juan Vicente Gómez, en fin, en los momentos más críticos, nunca habiamos pasado por esto.

 

– ¿Tan dura es la comparación?

– Si. Lo que tenemos hoy es un modelo que pretende eliminar al periodismo. De eso se trata este “proyecto revolucionario” y colócalo entre comillas. Se proponen eliminar al periodismo independiente y crítico para tener sólo propagandistas del sistema. Siempre tuvimos problemas de censura, de represión. En un momento dado a un gobierno –durante el período democrático- se le iba la mano, no quería que dijeran algo, que se metieran con la amante de turno o querían silenciar algunos aspectos del tema militar…

 

– Pero no era política de Estado…

 

– No lo era y jamás se le había ocurrido a ninguno de los presidentes de la democracia, ni siquiera a los dictadores, ni al propio Pérez Jiménez quien odiaba la libertad de expresión -confesión que hizo una vez durante una entrevista que concedió a la revista TIME de Estados Unidos- la idea de eliminar el periodismo y la información.

 

– ¿Por qué no lo habrían hecho?

– Porque en aquellos años, a pesar de que todavía no estaba claro la importancia que tiene el derecho a la información, nadie concebía algo así. Este país ha llevado adelante una lucha tremenda, de más de dos siglos, por esa conquista. El venezolano es, en mi opinión, un comunicador nato. Eso va con nosotros. Hoy se nota en los cursos de locución que se dictan en la UCV, todos los años hay más gente inscrita en esos cursos, no sólo aspirantes a periodistas, sino estudiantes que provienen de todas las especialidades. Y cuando le preguntas por qué les interesa la respuesta es la misma. “Quiero aprender a comunicar, quiero comunicarme con los demás”. Que nos quieran quitar esa posibilidad, es gravísimo.

– Y lo agrava mucho más el que ese objetivo se acompañe de persecución y saña…

– El ensañamiento, en concreto contra las periodistas, es brutal. Esto ha sido una reyerta contra los medios y los periodistas, verdaderamente cruel y con mucha saña.

 

PERIODISTAS VS. AUTOCENSURA

 

– Las dictaduras anteriores cerraban un medio o metían preso a un periodista. Ahora la cosa es más sofisticada. La perversidad de algunas amenazas de cierre o mecanismos de asfixia, el acoso legislativo y judicial ha llevado a la autocensura. ¿No es eso igualmente letal?

 

– En efecto, ningún gobierno anteror habia intentado entorpecer la tarea periodística a través de tantos caminos. Pero hay que decirlo también, a ningún gobierno, como a este, se la ha opuesto tanta gente valiente, tantos periodistas que no se han dejado corromper, tantos que han dado la batalla las 24 horas del día y hay medios que hacen lo mismo aunque no sean la mayoría. Fíjate que no pudieron votar la ley contra delitos mediáticos que la Fiscal pretendió introducir en la Asamblea Nacional. Pero tenemos la ley de responsabilidad civil, modificada para someter a la radio y la televisión. Tenemos encima todo un conjunto de mecanismos muy fuertes como la Ley de Telecomunicaciones. Sobre nosotros penden amenazas desde el TSJ…

 

– A lo que se suma tanto proceso abierto a periodistas y medios, que no cierran justo para mantener la amenaza, ¿eso no representa una verdadera mordaza?

– En un momento dado, la colega Ibéyise Pacheco tuvo 15 juicios en su contra. Ni hablar de Marta Colomina, Patricia Poleo, Marianella Salazar…ha sido una cosa espantosa. No conforme con eso han aplicado la presión por la vía de las pautas publicitarias: han presionado  a anunciantes para que se abstengan de comprar publicidad a determinados medios, o periodistas, o conductores de programas de radio, televisión o medios impresos….y todo por estar siguiendo una corriente, yo no diría ni siquiera de oposición, pues el caso es que aquí quien se muestra medianamente imparcial, ya cae en desgracia con el gobierno. Por eso es tan peligroso recurrir a la autocensura.

 

– Igual les cae la gota…

 

– Según me dice mi experiencia –yo manejo relaciones con gente inmersa en el mundo comunista o neocomunista- nunca es suficiente para ellos. Siempre tienes que bajar más y más la cabeza. Tanto al caudillo como a sus seguidores, todo les parece poco. Se termina uno convirtiendo en alfombra para que caminen por encima. Aquella gente que empieza: “Bueno, vamos a ceder aquí y allá para estar en paz con el gobierno y sobrevivir…”, deben convencerse de que la meta del régimen es eliminar el periodismo libre e independiente, la meta es no permitir el derecho a la información, que es una de las cosas más serias, porque eso viola la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y el Ciudadano en su artículo 19 y los artículos 57 y 58 de nuestra Constitución. Otra cosa. Aquí no hay derecho a la información gubernamental. Sabemos muy bien que aquí los periodistas tienen que hacer de tripas corazon para lograr acceso a determinadas informaciones. Todo es por los caminos verdes. Eso es gravísimo porque el derecho a la información es un derecho natural.

 

– La autocensura puede tomar formas tan sutiles como la propia censura, los vetos, los cambios de programación. Cómo observa eso una acuciosa analista como Gloria Cuenca?

 

– La cosa es muy clara: si el periodista medio cambia su línea informativa o editorial por temor, estamos en presencia de autocensura. Miedo a la pérdida de la libertad, miedo a la pérdida del trabajo en el caso de un profesional de los medios, o miedo a que le cierren la empresa…

 

– O a la pérdida del negocio, pues esto es un negocio no una institución de beneficencia…

– Así es, entonces todo esto va creando un cerco y la gente comienza a aterrorizarse y a pedir a quien no está dispuesto a autocensurarse que lo haga.

 

– ¿Y cómo actuar en esos casos?

 

– Buscar la manera de burlar las prohibiciones y decir lo que no quieren que se diga. Si nos autocensuramos todos, igual la gente buscará cómo informarse. No estamos en los tiempos de la prehistoria, Tenemos a disposición muchas herramientas comunicacionales que superan con creces la época del multígrafo, que era lo que usábamos para combatir la dictadura de Pérez Jiménez. Hoy tenemos las redes sociales, los celulares, muchas maneras de superar la autocensura.

“El rumor es hijo directo de la censura”

– Pero obviamente no todo se puede decir…

– ¡Ojo! No quiero que confundamos la autocensura con la autorregulación. Uno se autorregula cuando piensa que lo que se va a decir puede causar daño, crear una crisis, afectar la credibilidad pues no se ha comprobado suficientemente lo que se va a afirmar. Hay límites a la libertad de expresión y eso es autorregulación, cumplir con la ética y la responsabilidad periodísticas. El gobierno pretende confundir estos conceptos con el propósito de que no se diga nada que lo roce.

 

– Sin embargo parecen saltarse las barreras cuando se trata de temas que se perciben inocuos para el gobierno…

– El sexo, por ejemplo, puede pasearse por las programaciones, incluso en horarios “todo público”. Eso no les importa.

– Retar a la censura tiene sus costos…

– El problema es que hay situaciones como la de RCTV. ¡Hay que ver el gentío que quedó en la calle por ese cierre! Fue lo más espantoso que en esta materia ha ocurrido en país alguno. Igual con el silenciamiento de 33 emisoras de radio. Las consecuencias han sido pavorosas. El desempleo, derivar hacia las transmisiones por cable, buscando alternativas. En el caso de RCTV, no contentos con haberlos cerrado la primera vez, volvieron a cerrarlos. Es la saña de que hablábamos, expuesta de la manera más cruda.

 

¿SOCIAL O SOCIALISTA?

– Para los medios del gobierno no hay ley…

 

– Muertos de risa hacen lo que prohíben y castigan a otros. Dicen las groserías más horrendas, se expresan agresivamente, injurian y difaman a quienes se les antoja. Si se pusiera en práctica con ellos todo lo que dice la legislación, no se dónde irían a parar ciertos personajes, comenzando por el presidente de la República pues él es quien marca la pauta. Eso de que no se sabe a ciencia cierta si está o no enfermo, eso de que se haya ido sin decir cuándo regresará, eso es inédito. Por eso todos los países están volcados sobre Venezuela y  tratan de indagar, porque eso no tiene antecedentes, sólo ocurrió en los países comunistas.

 

– ¿De la misma manera?

– Una vez desapareció Brezhnev y aquello fue un escándalo, los periodistas acreditados en Moscú estaban desesperados, hasta que por fin se supo que el señor tenía una dolencia que se curaba con lechosa. Estamos copiando al calco esos patrones y las tácticas de los viejos comunistas, especialmente de la Unión Soviética.

 

– Hay una consecuencia de la censura y es el rumor. ¿Es inofensivo o distorsiona seriamente la dinámica comunicacional?

 

– El rumor es hijo directo de la censura. Cuando no dispones de información que pudiera considerarse legítima y válida – el caso perfecto es la enfermedad del presidente- la cantidad de rumores que se generan es impresionante. ¿Quién es el responsable de esos rumores? El propio presidente porque al no decir francamente lo que tiene propicia que la gente imagine lo que quiera. Esto ha ocurrido varias veces durante su gobierno.

 

– ¿El caso de los magnicidios?

 

– Exactamente. Recuerdo cuando decía que le habían dado un tiro y nadie le creía. Salía rogando “¡Créanme, créanme, es verdad!”; se asomó al balcón del pueblo y nada. La gente nunca creyó eso. Fue hace como 5 o 6 años. Quiso armar un zaperoco monumental y no le resultó. Es la ausencia de información como dato reductor de incertidumbre. Es incrementar permanentemente la incertidumbre, un drama terrible.

 

– Puesto de esa manera, ¿hay alguna duda de que se trata de una política de Estado?

 

– No han entendido todavía los comunistas, a pesar del desastre de la Unión Soviética después de 73 años con un cierre comunicacional impresionante, con los medios todos manejados por la Secretaría de Propaganda del Partido Comunista, la inutilidad de esas prácticas. No han entendido que los medios somos muy importantes pero no todopoderosos. Si así hubiera sido, jamás habría cambiado el régimen en la Unión Soviética. Cuando Chernóbil ocultaban información, pero la gente sabía perfectamente lo que estaba pasando. Sólo después de 25 años supimos nosotros el horror que fue aquello. Entonces comenzó una reaccion muy fuerte y los rusos cuestionaban todo. Gorbachov planteó el “glasnot” y la “perestroika”, es decir, transparencia y reestructuración. La transparencia ocasionó el caos. A pesar de que nos vendían una Unión Soviética sublime que estaba llegando a la luna, la gente sabía hasta dónde llegaba el desastre porque el hambre era inocultable.

 

– ¿No es indicativo de caos la incoherencia en el mensaje oficialista? Por ejemplo, la supuesta inversión en planes contra la inseguridad y los 50 muertos semanales, sólo en Caracas

 

– Aún no se ha perdido completamente la libertad de expresión. A cierto nivel ya la gente no se cree las cosas; pero en la Unión Soviética, que había un cierre total, la gente enloqueció, pues lo que corría como rumor fue constatado. Aquí teníamos el rumor de que la Misión Vivienda no iba a servir para nada y se comprobó; también está el caso de la electricidad, cuando dicen que no van a racionar a Caracas, pero ¿qué pasa con el interior del país? ¿Qué es eso? ¿Es que no son venezolanos como nosotros? Pero además hay zonas de Caracas que están sufriendo racionamiento con sus apagones constantes. ¿Qué pasaría si alguien del propio gobierno sale y nos dice “Uds tienen la razón, esto es así”?… el caos. Ellos no se atreven a hacerlo, pero hay quienes se sienten tan avergonzados que confiesan la verdad.

 

– ¿No se sentirán, más que avergonzados, en riesgo?

 

– ¿Tú viste al pobre vicepresidente, Jaua, cuando se le ocurrió a la oposición plantear lo que dice la Constitución, que él debía ser encargado de la Presidencia mientras durara la ausencia del presidente? Aquél hombre se iba a morir de la angustia, apareció desencajado, tratando de convencer a todos de que la idea no había sido suya, que él no promovía esos rumores, aterrado de que el comandante llegara a pensar eso. Verdaderamente patético.

_ ¿Cómo podría definirse el periodismo en Venezuela en estos momentos?

– Nos ha tocado asumir tareas para las que no estábamos formados. Sin embargo, creo que lo hemos hecho extraordinariamente bien. La gente no tiene adonde ir y recurre a los periodistas y no podemos negar nuestro concurso, pues tenemos una responsabilidad con la sociedad que no debemos eludir. Se está creando una masa carente de autoestima, sin perspectivas, que espera le lleven la comida tres veces al día. Es justo lo que hundió a los países comunistas. Por eso China se sale de ese esquema. La economía de mercado, después de todo, abre otras posibilidades. Tenemos que mostrar el fracaso universal de esos modelos, denunciar una ideología que deja mucho que desear. Se ha perdido la capacidad de razonar, de entender, de aspirar a un mínimo de cultura histórica y evitar tragedias o nuevos errores.

 

– ¿Es la lucha del periodista en Venezuela?

– El Día del Periodista es muy importante pues los periodistas luchamos por la libertad de expresión, los medios que creen en nosotros y en la independencia de criterio, en la información y confrontamos a un gobierno testarudo que se empeña en ponernos a prueba permanentemente. No le han bastado 12 años de intentos de someternos para darse cuenta de que no somos sometibles.

 
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