Bicentenario

Gustavo Linares Benzo


GUSTAVO LINARES BENZO
glinares@cjlegal.net

El tercer siglo venezolano nos encuentra en momentos muy sucios

Doscientos años son muchos inclusive para un Estado. Muy pocas estructuras políticas han llegado a dos siglos de vida continuos. Ni Roma tuvo tan largo aliento, pues fue monarquía, república e imperio. Así que el solo hecho de que ya existan ocho, quizás nueve, generaciones de ciudadanos venezolanos, es ya un logro espectacular que merece celebrarse.

“Las civilizaciones son mortales”, recordó Valéry. Todavía más los Estados. A pesar de esta fragilidad, como nos enseñan la Unión Soviética o Yugoslavia, Venezuela ha seguido siendo por dos centurias. Hemos seguido siendo a pesar de que en nuestro hemisferio emergió el gobierno más poderoso de la historia e inclusive después de que éste derrotara a su némesis comunista a finales de los noventa. Venezuela ha sido inteligente en su relación con EEUU, sobre todo cuando ha sido democrática. Hemos sido y lo seguimos siendo.

Comenzamos, además, “regando de tumbas y de patrias a la América”, como decía el poeta del pueblo. La colonia más pobre del Imperio español, súbitamente enriquecida por el libre comercio e ilustrada en sus hijos más nobles, se convirtió en la potencia suramericana y liberó hasta los territorios más realistas y conservadores de la América hispana. A costa de casi desaparecer. La lenta recuperación del país devastado se interrumpió por las luchas intestinas de caudillejos, solo autocracias más o menos retrógradas dieron cierta unidad al país.

El siglo XX comenzó en 1935 (¿cuándo comenzará el XXI?). El voto universal, directo y secreto cambió al país como nada lo había hecho desde entonces ni lo ha hecho después. Esa modernización incipiente permitió uno de los mayores legados de Venezuela al mundo, la OPEP, el más exitoso esfuerzo de redistribución de la riqueza dentro del capitalismo mundial, mucho más efectivo que todas las escaramuzas de los satélites soviéticos y sus causahabientes.

Paz desde 1899, elecciones desde 1958. El último medio siglo ha presenciado la democratización acelerada del que era uno de los países más atrasados. Mientras el continente era roído por dictaduras militares, Venezuela era el refugio de exiliados de las naciones más cultas. Somos bicentenarios. El tercer siglo venezolano nos encuentra en momentos muy sucios. Hay, sin embargo, doscientos años de energía para continuar la lucha.

 

 
Top