EL POR AHORA DE CAP Y LA OTRA MUERTE DE CHÁVEZ

Roger Santodomingo

ROGER SANTODOMINGO

Este jueves 30 de junio, a las 2 de la tarde, en Miami, llovía a cántaros. El bochornoso clima no hacía sino subrayar el ya incómodo trance del entierro temporal de Carlos Andrés Pérez. En la emblemática Calle 8, las familias del ex presidente venezolano -por un lado su compañera Cecilia Matos e hijas, por el otro su esposa legal Blanca Rodríguez y los suyos, y claro, también de CAP- se reunían por primera vez en décadas, escondidos de la lluvia, de los reporteros, de la tristeza y del ridículo mientras el cuerpo en pena (su alma siempre fue impenitente) era movido del freezer en el que estuvo congelada su muerte por seis meses (a menos de 10 grados en una gaveta de aluminio inoxidable), a lo que será, “por ahora”, su lugar de descanso a una cripta de mármol blanco del mausoleo del Flagler Memorial Park.

El ex presidente podría descansar en paz, sí, o seguir caminando post mortem y ser mudado de allí en pocos meses. Depende de si el juez Arthur Rothenberg de Florida decide que el cuerpo debe repatriarse a Venezuela para recibir los honores merecidos en su tierra y a donde lo reclaman su historia y su viuda oficial, Blanquita; o si prefiere cumplir la voluntad de dos de sus hijas y de la mujer que le acompañó hasta sus últimos años, Cecilia, quien jura que CAP no quería volver a Venezuela “ni vivo ni muerto” mientras estuviese a cargo Hugo Chávez, el golpista que ha demonizado la memoria de su marido y tomado a la democracia de rehén. “Envidia, eso es lo que tiene esa señora”, diría una de las asistentes al sepelio, “debería saber que el odio da cáncer”.

¿Boca de chivo? Las paradojas de la historia no dejan de perseguir al polémico mandatario hasta la tumba. Horas después de las expeditas exequias de Pérez, en el mismo jueves lluvioso, las nubes grises volaron apenas las 90 millas náuticas que separan a La Florida de La Habana, donde su némesis, haría el segundo más breve discurso de su vida (el primero, el “por ahora” de Chávez, lo catapultó a la fama el 4 de febrero de 1992 cuando intentó fallidamente derrocar a Pérez). Pero quizás sea este el primer discurso que hace leyendo de un libreto, con lo que pinta en alto contraste la gravedad de este último mensaje de la banalidad acostumbrada de sus largas improvisaciones en cadena. Así, en este discurso excepcional, el Presidente remoto confirma la regla: cuando se tiene mucho que decir, no debe uno extenderse demasiado. “Soy mortal”, diría, en resumen, su discurso. Revelación esta que había intentado negar porfiadamente en 12 años de lucha contra los límites republicanos a la institución presidencial.

Como parafraseando a Pérez, Chávez ha dicho que rezando, junto al ateo Fidel, le gustaría tener otra muerte. Pero no está en sus manos. Dios, el karma, la naturaleza, la ciencia cubana, jugarán a los dados con el cáncer y sus secuelas. Mientras tanto, el proyecto chavista reposa sobre un eslogan que nunca antes había sonado con timbre más frágil: “Patria, socialismo o muerte”. Y esto lo saben en Caracas tanto como en La Habana y en Miami. Por lo que el ajedrez de la política se juega esta noche en Venezuela, con gámbito, enroque y rabo e cochino.

Una vez más las figuras de Pérez y Chávez compiten, como las viudas, por su espacio en la historia. También es posible que los amores separados en la vida y la geografía de Pérez concilien finalmente en su muerte. El 8 de julio se reunirán, una vez más, para intentar llegar a un acuerdo. Supe que ya algo se ha avanzado en el intento de no llegar a un costoso juicio (“Ok, que se lleven el cuerpo y hagan la fiesta que quieren con él allá, pero dejen en Miami sus pertenencias, sus recuerdos, lo que se trajo con él”, confía un cercano de una de las partes. “Que se queden con la plata, pero nos dejen llevarnos su memoria, su verdadero legado”, espeta otra hija).

La pregunta que todos deben estar haciéndose hoy en Venezuela es si se alista el pabellón o el panteón y cuál de los dos llegará primero a Caracas.

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@codigoroger es Comunicador Social egresado de la UCV y Magister en Ciencias Políticas del LSE, se ha especializado en comunicación política y en el uso y desarrollo de la Internet para el periodismo. Fue Secretario General del Colegio Nacional de Periodistas en Caracas (2008-2010).Fundó CodigoVenezuela.com y el Instituto Latinoamericano de Blogging y Redes Sociales, ILAB.

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