La Habana
El ‘Factor Chávez’ sorprende

MAURICIO VICENT

El apoyo de Venezuela es garantía de que hay un colchón económico para introducir los cambios necesarios para el proceso de apertura en Cuba

La sorpresiva enfermedad de Hugo Chávez y su incierto pronóstico llegan a Cuba en momentos delicados, cuando está en marcha una reforma aperturista de la que depende la supervivencia del sistema y que necesariamente pasa por el tránsito de un modelo estatista y fuertemente centralizado a otro de economía mixta, con cada vez mayores espacios para la iniciativa privada.

Mientras la generación histórica está de retirada y no hay relevo a la vista, Venezuela, principal socio económico de la isla, es pieza clave en esta reforma y este esfuerzo de adaptación; con el petróleo a precios estratosféricos y el sistema productivo cubano renqueante tras décadas de ineficiencia socialista, el apoyo de Caracas es garantía de que al menos hay un colchón económico para poder introducir los cambios necesarios con cierta calma.

El Estado, que hoy dedica un 35% de su presupuesto a financiar los sectores de la educación y la salud -gratuitos y universales en la isla-, ya ha advertido que muchas gratuidades sociales se verán afectadas y que otras, como la libreta de racionamiento, sencillamente son insostenibles. Ante lo que se avecina, y que incluye un drástico ajuste laboral que supondrá la eliminación de uno de cada cuatro empleos estatales en tres años (aproximadamente 1.300.000 trabajadores), el Gobierno de Raúl Castro ha tomado diversas medidas flexibilizadoras.

El trabajo por cuenta propia, por ejemplo, se ha triplicado en los últimos meses. Aunque a ritmo lento, cada vez se introducen más regulaciones para favorecer su desarrollo -como conceder exenciones de impuestos por un tiempo o ampliar las categorías de personas que pueden ejercer el autoempleo-. Raúl Castro ha enfatizado que en este camino no hay marcha atrás.

Miles de pequeñas cafeterías y restaurantes han aparecido en los últimos meses y empiezan a florecer pequeñas cooperativas de servicios y los más disímiles negocios en todo el país. Esta misma semana, coincidiendo con el anunció de que Chávez tiene cáncer, las autoridades informaron de que antes de fin de año los cubanos podrán vender y comprar casas y automóviles, según una nueva política que eliminará numerosas prohibiciones existentes y simplificará los trámites para el traspaso de estas propiedades. Se mantienen restricciones, como que “una persona no puede ser propietaria de más de una vivienda”, o que el cubano titular de una casa que emigra “definitivamente” solo puede ceder la casa de su propiedad a “los cónyuges, ex cónyuges y familiares hasta cuarto grado de consanguinidad, siempre que hayan convivido permanentemente con el propietario durante cinco años”.

En cuanto a los automóviles, se permitirá su donación y compraventa y podrá adquirirse más de un vehículo sin importar su año de fabricación. Hasta ahora, las leyes establecían que solo se podían traspasar aquellos vehículos cuya fabricación fuera anterior a 1959. No se dice nada de eliminar la autorización que ahora es necesaria para comprar o importar un vehículo nuevo.

El factor Chávez -y la incertidumbre que genera su enfermedad- puede repercutir en el proceso de reformas en Cuba. Sin duda lo hará. Y según la mayoría de los analistas consultados, debería influir en acelerar los planes y medidas aperturistas; pero como acostumbra a decir el mandatario venezolano: “Dios proveerá”.

 

 

 

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