Reflexionar y decidir

REPIQUE
MÉLIDA QÜENZA PONTE
mq0105@hotmail.com

Vamos a tomarle la palabra a Chávez. Es lo mejor que podemos hacer ante la inesperada noticia sobre la grave enfermedad que padece el Presidente venezolano. En su mensaje, que leyó para sorpresa de todos, habló de reflexionar, de la necesidad de prestar atención oportuna a hechos y situaciones que dejamos de lado frecuentemente y que a la larga nos traen consecuencias que lamentamos profundamente.

El pensador, de Auguste Rodin

De esos hechos aparentemente intrascendentes está llena la historia nuestra, en particular la más reciente, donde la fuerte personalidad de Hugo Chávez, su innegable carisma e inserción de un controversial liderazgo en los sectores populares,  han marcado la vida política de la nación, llevándonos a posiciones tan radicales y extremas que han hecho difícil el entendimiento entre adversarios políticos y rechazado a priori, de parte y parte, las observaciones y críticas válidas que se hacen a una gestión de gobierno, una decisión desacertada o cualquier posición equivocada que se asuma, de manera que siempre un grupo trata de descalificar las observaciones y opiniones del adversario, aunque en el fondo se reconozca que se ha fallado y que la crítica es pertinente.

Ojalá que las reflexiones de Chávez desde La Habana tengan eco entre seguidores y adversarios. Mucha falta hace la reflexión, la rectificación y el firme propósito de despojarse de odios, rencores, para construir un país entre todos, sin exclusiones, con la participación de los mejores talentos, de las mejores propuestas, vengan de donde vengan.

No se puede especular sobre la salud del Presidente, todos deseamos su recuperación y reintegro a las funciones de gobernante, lo deseable es que en ese retorno ponga en práctica lo que ha expresado sobre las cosas que pudieron ser mejor atendidas en su oportunidad y que todavía se está a tiempo de recuperar.

Y en lo que corresponde a los venezolanos, particularmente a los que siempre han insistido en un sistema ético y productivo para gobernar y se han negado a ser colocados en uno u otro extremo de la diatriba política, a ser etiquetados como chavistas o derecha opositora, es profundizar el debate sobre la necesidad de presentarle al país una alternativa diferente a lo que han sido los últimos doce años de gobierno que ha defraudado la esperanza de millones de venezolanos que apostaron a un cambio luego de más de cuarenta años de engaños y fracasos de la derecha representada por los partidos que dominaron la escena política hasta  finales de siglo.

El sacudón que el problema de salud de Chávez ha proporcionado a la vida del país ha puesto al desnudo una realidad que quieren ignorar los dos grupos que  se empeñan en polarizar al país: por una parte, que no es beneficioso para una sociedad un gobierno que dependa del carisma de un líder y, por otra parte, que la unidad y fuerza de un movimiento es muy frágil cuando todo depende del odio a un adversario y no se amalgaman voluntades en torno a un proyecto de país viable y serio.

 La reflexión y la decisión se hace imperativa para los que trabajan por descongelar los polos e imponer la ética y la productividad.

 
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