Regresó el Presidente
¿Habrá existido un guión?

HENRIQUE SALAS RÖMER –

“Soy invencible. Como el Cid Campeador, aún muerto, ¡ganaré la batalla!” El retorno ¿la resurrección? La idea es buena. ¿Quién escribirá el guión?

El 4 de febrero fue un momento oscuro, diría Hugo Chávez al leer su mensaje. Fracasó nuestra acción, pero regresamos. El 11 de abril fue otro episodio tenebroso. Supe lo que era el abismo por segunda vez pero regresé… Ahora – agregaría después- con el mismo crucifijo, comenzará mi retorno.

La actuación había sido impecable. Primero, la foto en un balcón de La Habana: apoyado en un bastón, su figura quebrada se asoma el 10 de junio. Luego otra. La que recoge el encuentro con los hermanos Castro, apoyándose en uno… sosteniéndolo discretamente el otro. Finalmente, el 30 de junio, las palabras leídas, dando señales de desconcierto y debilidad. Ese fue el preámbulo.

Tres días después se produce el regreso sorpresivo a Venezuela. En la madrugada del 4, saluda militarmente desde la puerta del avión, baja la escalerilla sin ayuda alguna, camina a paso firme y sin muleta.

Doce horas más tarde, desde el “balcón del pueblo”, sus palabras son elocuentes ante la multitud… luego, tomada por el asta, ondea con energía una bandera nacional. Ese mismo día, al caer la noche, recibe de pie en Miraflores a las delegaciones que llegan del exterior para asistir al Desfile Militar.

Todo es extraño… discordante. Un Presidente malogrado resucita ante nosotros; el acontecimiento cívico de mayor relevancia histórica se conmemora con un majestuoso desfile militar, sí, militar. Además encabezado por Bolívar, quien desde un brioso caballo blanco, lanza su proclama guerrera. ¿Un drama surrealista? ¿García Lorca, Ionesco, Tennessee Williams?….¿Será que en Macondo, García Márquez redactó este guión?

¿Pero… nos asaltan las dudas.. habrá existido realmente un guión? Muy adentro, el Presidente guapea. Sabe bien que en sus entrañas, calladamente, la enfermedad avanza. Un dato más para agregarle dinamita a la incertidumbre y suspenso al confundido país.

Las presiones son grandes. El deterioro físico – lo sabe- no produce votos, solo conmiseración. La enfermedad destruye la promesa que en él, y solo en él, la Revolución encarna.

Una cosa, quizás, fue el día 30 y otra el 4 de julio. Su decisión inicial habría sido realmente la de permanecer en La Habana. Después llegaron noticias apremiantes. Los informes no eran buenos. Había angustias. Al verlo débil, se había desatado una peligrosa lucha por la sucesión.

¿Será cierto este drama? A distancia escuchamos la admonición. “Cuando estés lejos, finge que estás a punto de atacar. Cuando estés a punto de atacar, finge que estás lejos”. ¿Será una trampa? ¿Una argucia militar? ¿Será Sun Tzu, a dos mil quinientos años de distancia, el verdadero guionista de esta nueva zaga guerrera?

Pero no… no lo creo. Un profundo drama humano subyace en todo lo que ocurre. ¿Batallar por todo o renunciar a todo? ¿To be or not to be?

¿Quién habrá escrito el guión? ¿Habrá existido un guión?

 
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