ENFERMO NO GANA ELECCIÓN

La Pequeña Política
Espantapájaros

Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

La verdad es que no comprendo, Águila Uno, como podemos comernos ese cuento que estabas enfermo y que ahora ya no lo estás. Ahora hablan del cerebro estratégico del Cóndor, de que presentándote como un Lázaro, capaz de vencer incluso la muerte, te daba ventajas para ganar la elección. Bájense de esa nube, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, si es que se comieron el cuento, que lo dudo. La gente vota hoy para “cobrar”. Enfermo no gana elección.

Vamos a recorrer la historia, que en mis tiempos libres, cuando los pájaros se alejan, y las cosechas están seguras, bastante la he estudiado. Personajes de mucho más relieve que tú, Águila Uno, como el Cóndor Kohl, por ejemplo, el unificador de Alemania, cuando quiso alargar su mandato perdió la elección. Dieciséis años llevaba como Primer Ministro de ese país y estaba muy bien en las encuestas. Los Cóndores Adenauer y Mitterrand duraron catorce. La Condorota Thatcher once y pico: El Cóndor De Gaulle diez, el Cóndor Churchill nueve, y eso en dos tandas. ¿Por qué no pudieron continuar?  Muy sencillo: Porque los pueblos votan por la esperanza y no por agradecimiento. Mucho menos por condolencia o, como en tu caso, por conmiseración.

¿Recuerdan ustedes, mis pajarracos queridos, aquello que decían los españoles? ‘Muerto el Rey, viva el Rey’. O como me contaba el otro día un gallego que me visitó aquí en el descampado a ver que pensaba yo, porque tiene unas tierritas y no quiere que se las quiten. Cuando le mencioné el antiguo refrán, me enseño uno que no conocía: “El muerto al hoyo y el vivo al brollo”. Tú no estás muerto, Águila Uno, ni te lo deseo tampoco, pero ni Kohl, ni Mitterrand  o la Thatcher, ni Adenauer o De Gaulle o Churchill, los tres últimos, por cierto, héroes de la guerra (y tu, Águila Uno, que ni siquiera en metras has ganado), ninguno de ellos estaba enfermo, y sin embargo perdieron.

La Junta Médica en el descampado

Claro, hay quienes piensan que lo de la enfermedad es un truco pero les repito, bájense de esa nube, nadie va a decir que está enfermo cuando no lo está.  Y tú confesaste que estás bien enfermo. Realmente lo lamento, a nadie se le desea el mal. En mi caso mucho menos porque  el enfermo tiene plumas y esa es mi debilidad. Pero a confesión de partes, relevo de pruebas, ¿no es así mis queridos letrados?

Pero para estar bien seguro, me dejé de tonterías, y le pedí a un amigo que me visita que se trajera hasta acá a unos cuantos galenos especializados en cangrejos, que es decir…. Afortunadamente, con la fama que he ido cogiendo con mis cinco soles, mi limpio record en cuidar las cosechas, y mi capacidad de predecir lo que está a la vista pero nadie ve, al conocerse mi convocatoria se vinieron varios rapidito hasta el descampado. Y estuvimos juntos, ellos con videos y fotografías, y yo con mi telescopio mental, analizando el caso, no en base a lo que se especula, sino fijándonos en su aspecto físico.

Primero, ese rebote, luego de treinta días dicen que es normal. Pero lo tuyo piensan que es peor, dicen ellos, y por eso especulan – por la forma como actúas- que el tratamiento que te están haciendo es una combinación de THC, drogándote para levantarte el ánimo y bajar la inflamación, oxigenándote en cámaras hiperbáricas e hidratándote a reventar. Hidratación o hidrocortisona, digo yo, para reducir la inflamación. Eso se te vio clarito, Águila Uno, durante el gabinete que pasaron por televisión, cuando el pajarraquito Giordani lloró, lo recuerdas, se te vio clariiito porque después de verte jipucho el 4 de julio, ¿verte ahora rozagante y cachetón? Que va o.

También tu estado de ánimo, alegre, enérgico, es bien extraño, algún estimulante te están administrando, ¿o será la oxigenación? No te parecías en nada a la figura titubeante que vimos por televisión desde La Habana el 30 de junio – y yo te vi, avisao, por mi televisorcito blanco y negro- allí dijiste que tenías “células cancerosas”. Total que enfermo estás, Águila Uno, no superaste tu tiempo de Muda. De verdad que lo siento. Menos mal que tengo la conciencia tranquila porque bastante te lo advertí.

Ahora bien, si otros perdieron la reelección porque su magia se había agotado, mucho menos puedes tú ganar, que además de agotado y, como verán, acogotado también, y además estás enfermo y promesas no podrás cumplir.

Águila Uno tumbará a Fidel

No les vayas a echar ahora la culpa a los médicos que me asesoran, Águila Uno, si es que todo esto termina siendo un mojón. Pero les advierto, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, que con mis poderes especiales puedo verlo por las noches y lo veo sumamente angustiado.

Yo te comprendo Águila Uno. De tu salud depende todo el plan que compartes con el Cóndor del Caribe. Pero, ahora, con los dos sufriendo enfermedades terminales, porque la vejez también es terminal, las cosas cambian. El mismo Cóndor, mientras tú ganas tiempo pavoneándote por aquí, ya anda buscando como salir del atolladero en que Cuba está metida. Hay amores que matan, Águila Uno. ¿Quién iba a pensar que serías tú, Águila Uno, quien acabaría con el Régimen cubano?

Por eso te tienen parapetado, quieren ganar tiempo y buscarle una salida a lo que les viene encima. Imagínense que tu desapareces y les cortan el petróleo y de ñapa les devuelven ese poco de cubanos, sesenta mil, que allá no tendrían nada que hacer. Sería peor que cuando cayó la Unión Soviética, y ahora viejo y cansado, el Cóndor no está como para dar la pelea. Solo la negociación, la diplomacia, el temor al vacío lo puede poner a salvo… y él sabe que es así.

Los gringos no tienen compasión

Mientras tú guapeas, Águila Uno, los gringos siguen al ataque, investigando tus vínculos con la droga, por un lado y con el Hizbolá por el otro. ¿Dónde tendrás  escondido a Walid Makled?

En Washington, dicen tener pruebas de que Conviasa está comprometida en el tráfico de dinero efectivo entre Irán y Damasco. La ruta habría sido creada por orden tuya, Águila Uno, para hacerle un bypass a los  bancos, y evitar que los movimientos de dinero del cuervo Ahmadinejad, para financiar al Hizbolá y el Hamás, pudieran ser detectados por el Cóndor Negro.  Es algo bien grave, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, porque significa que Águila Uno ha metido a Venezuela entre la Media Luna y la Estrella de David. Autosuicidio, sin dudas.

La semana pasada, se presentó ante el Congreso norteamericano un largo informe. ¿Conclusión? Aquí va rapidito. Que Hizbolá es la principal organización terrorista del mundo; que su propósito fundamental es debilitar y destruir a EE.UU.; que Hizbolá es patrocinado por los gobiernos de Irán y Siria y tiene como países “anfitriones” a Venezuela y sus socios del ALBA…. Que “la combinación de relaciones: Irán – Hizbolá; Irán – Venezuela y los países “bolivarianos”; Venezuela – FARC; unido a crecientes evidencias de una acción combinada Hizbolá y FARC para el trafico transnacional y transcontinental de estupefacientes, constituyen una seria amenaza para la seguridad de EE.UU.”

Total, Águila Uno, que por un lado tu enfermedad y por otro el insomnio. Con razón pones esa cara de pocos amigos. Es que pocos amigos te quedan. Todos, absolutamente todos los enemigos posibles se han ensañado contigo. Yo no quisiera estar en tu pellejo. Porque te tienen rodeado y, además, enfermo no gana elección.

 
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