“Hipotéquese”

Gustavo Linares Benzo


Gustavo Linares Benzo
glinares@cjlegal.net

Por primera vez se otorgan garantías reales sobre bienes de la República, (¿concesiones?)…

 En breve llegaremos a una deuda pública equivalente al 100% del PIB. Hasta ahora, el salvaje endeudamiento que es otra de las sorpresas del socialismo del siglo XXI tenía la justificación cierta de que nuestros niveles de endeudamiento eran razonables, de acuerdo con los criterios del Fondo Monetario Internacional, (que para esto sí sirve a los intereses de los financistas bolivarianos). Pero con la reciente petición del Presidente de aumentar el mono público en 45.000 millones de dólares, llegaremos a más de cien mil millones, con un PIB que no llega a los doscientos.

Lo más peligroso es la velocidad con que se ha asumido esa deuda, menos de cinco años. Y el perfil de los acreedores, países soberanos en su mayoría con arsenal nuclear, id est, China y Rusia. Y pagadero además en muchos casos en especie, o sea petróleo. Hasta ahora debíamos a bancos, que si bien no son ningunas hadas madrinas, no tenían ojivas nucleares y ejércitos, o al menos para conseguirlos tenían que hacer un lobby muy intenso ante unos políticos que en este momento les tienen rabia los norteamericanos. Además, los términos de esos endeudamientos son secretos, de hecho.

La otra novedad de bulto de esta deuda socialista es que por primera vez se otorgan garantías reales sobre bienes de la República, (¿concesiones?) y prenda sobre petróleo futuro. Nada más a los chinos, por una sola operación, el famoso Fondo, les debemos el equivalente a toda la deuda pública que existía al asumir Chávez el poder.

Todos estos términos y condiciones socialistas, paradójicamente, habían sido duramente combatidos por los políticos e intelectuales de izquierda antes de la llegada de Chávez. De hecho, Cipriano Castro y el bloqueo de 1902 son íconos de la resistencia contra la voracidad financiera de las metrópolis, con toda razón por demás. Y cuando llegan al poder, hacen exactamente al revés, llegando al nadir de modificar la ley de administración financiera, la que regula la deuda pública, para eliminar la prohibición secular de hipotecar bienes de la República, de una manera tan rabulesca que hace falta como media hora para darse cuenta (algo así como “se modifica el artículo 234 de modo que no se aplique el parágrafo nonagésimo del artículo 2 en los casos del artículo 333, 5”, etc.), o sea, “hipotéquese”.

 
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