LAS CLAVES DE UN DESFILE

Rocio San MIguel


ROCIO SAN MIGUEL
rociosm@cantv.net

El desfile militar del 5 de Julio, arroja luces sobre aspectos claves de las relaciones y tensiones actuales entre el poder político y militar en el país, además de otros datos de interés

El desfile militar del 5 de Julio, que el Ministerio de la Defensa organizó para conmemorar los 200 años de la declaración de la independencia de Venezuela arroja luces sobre aspectos claves de las relaciones y tensiones actuales entre el poder político y militar en el país, además de otros datos de interés.

1.- La autorización para dar inicio al desfile estuvo a cargo del Presidente Chávez en una transmisión televisada de 12 minutos hecha en vivo y directo desde Miraflores y dirigida al comandante de la parada militar G/D Clíver Alcalá Cordones, Inspector del Ejército.

Varios elementos se desprenden de este hecho. El Presidente efectivamente tiene dolencias de tal magnitud que le impiden asistir a un evento de poco menos de 3 horas, que fue lo que duró el acto. Se reafirma de esta manera su condición de enfermo, desconociéndose la gravedad de su dolencia y la extensión en el tiempo que durara su recuperación.

Sin embargo, el significado de la ausencia del Presidente a los actos del referido desfile militar, solo adquieren su verdadera dimensión en las palabras de Chávez expresada hace algunos años cuando, intentando la reforma constitucional que le permitiría extender su mandato presidencial, señalaba que su sueño era presidir los actos del Bicentenario de la Independencia de Venezuela como jefe de Estado. No logró su sueño.

2.- El Presidente Chávez, a sabiendas del poder que la Fuerza Armada Nacional significa en Venezuela, se niega a delegar en otra autoridad civil distinta a la que él representa.

Esta situación plantea serios inconvenientes en términos de la subordinación del poder militar al poder civil. De hecho, vemos complicadas las relaciones del Alto Mando Militar, frente a la eventualidad de entenderse con el Vicepresidente de la República en funciones de Presidente encargado.

Incluso han ido eliminándose paulatinamente en las guarniciones militares del país (actualmente Regiones Estratégicas de Defensa Integral), los honores a la autoridad civil que presida el acto. Un elemento sutil que sin embargo es de enorme significado para la salud de la democracia y las relaciones cívico militares.

3.- El Presidente ha comenzado a delegar en la autoridad militar actos que deberían ser delegados en la autoridad que encarna el Vicepresidente. Los ascensos a generales y almirantes así lo han demostrado, está por verse el acto próximo del 8 de julio de graduación de alféreces de las cuatro escuelas: ¿Quién les entregará los sables? Muy probablemente el nuevo ministro de la Defensa, a menos que la salud del Presidente le permita cumplir el histórico rol, como símbolo de subordinación del poder militar al poder civil

4.- Finalmente, “el parte militar” de cierre del desfile, se le dio al pueblo de Venezuela, una idea que es ratificada al día siguiente por el Inspector del Ejército, que señala: “Tenemos una FANB subordinada al pueblo”.

Al parecer, ya no subordinada a la autoridad civil. Una idea muy audaz, que interpretada de cualquier manera, puede terminar feudalizando al país bajo el poder de las armas, que podrán encarnar los distintos grupos de poder que hasta ahora han coexistido pacíficamente en la FAN.

 

 
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