Maestrico César González hizo temblar a Venezuela con su gol

Adrián Michelena

Su electricidad, esa que alumbra hasta la más oscura de las oscuridades, hace saltar la térmica a toda Venezuela. La descarga llega hasta el Palacio Miraflores, hasta un LCD, en fin, hasta el presidente de Venezuela Hugo Chávez. Y sí, ese remate suyo, propio de un loco de remate, es gol y saca de quicio a todo un país. Entonces, el “Maestrico”, ídolo de esta Venezuela esquematizada, revela a Clarín: “Cambió la mentalidad del futbolista venezolano, sin ninguna duda”.

El maestrico González se convirtió en la gran figura de Venezuela

Habla el “Maestrico”, y con ese apodo, no le queda otra que dar cátedra. Adentro y afuera. “La verdad es que estamos muy alegres por el compromiso que se vio dentro de la cancha. Cuando la tenía un ecuatoriano, lo rodeaban tres vinotintos. Nadie daba nada por Venezuela y aquí estamos, haciendo historia. Humildes y en silencio”, enfatiza.

Las preguntas van, las respuestas vienen. Reconoce que “contra Brasil no fuimos tan irreverentes a la hora de atacar”; dice que “ahora está más mentalizado para hacer goles, porque la Selección necesita que los haga”; y dedica el triunfo. Destinatarios sobran, sobresalen dos: su mujer, que está embarazada de César Matías, y la gente, su gente de Maturín, la ciudad de su infancia.

Está en la zona mixta del estadio “Padre Martearena”, guarda la tiza y le pone palabras a lo que dibujó tiempito atrás: “Antes del gol había tenido dos buenas oportunidades. Gracias a Dios me quedó una tercera, la agarré muy bien, con todo el empeine, la pelota hizo una comba importante y el arquero no se la esperaba. Fue un golazo. Hacía rato que tenía el arco entre ceja y ceja”. El sábado, González marcó su primer gol en la Copa (tiene 3 tantos en 34 partidos con la Selección).

Pero “La” noticia es que su fierrazo refleja un crecimiento: de los últimos ocho partidos por Copas América, Venezuela perdió uno (ganó dos e igualó cinco). Mientras que en los 37 años anteriores -del 1967 al 2004- perdió treinta y siete, (ganó uno, empató cinco).”Cambiamos la mentalidad, ya no nos conformamos con participar. Sabemos que podemos dar mucho más”.

Mira al futuro, pero no entierra el pasado. “Es lamentable lo que pasó (el descenso) con Gimnasia. Pero lo más triste e que no podré tener mi revancha en el club platense. Creo que me tocará volver nuevamente a México”. ´

Clarín

 

 

 
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