Neymar se lleva todas las miradas

El juvenil de 19 años es la esperanza de Brasil. Pero también el futbolista que acapara la atención de los cordobeses.

 ¿Quién podría tener la pelota más que Neymar?

 Joaquín Finat

Los cordobeses hacen un alto en su rutina diaria y se agolpan en la puerta del Hotel Sheraton, donde se concentra Brasil. Se ubican detrás de las vallas y esperan por la salida de los futbolistas. En el recorrido que va desde la entrada del hotel hasta el micro que los transportara, la gente saluda a sus ídolos. Les piden fotos y autógrafos. De repente, desde el lobby se asoma una cresta famosa. Es la de Neymar. Entonces, todas las miradas se dirigen hacia allí. El pibe de apenas 19 años sale con timidez y responde con una sonrisa a los piropos de las mujeres que le proponen de todo…

“¿Hay lugar para mí en tu habitación?”, le grita una cordobesa exaltada y con ilusiones de convertirse en una botinera top. “Sos hermoso”, dice una jovencita que le muestra una cartulina con su fotografía. Sin embargo, Neymar sigue su paso, casi mirando el piso. Luego, una vez arriba del colectivo, saluda con una mano y deja feliz a las admiradoras femeninas.

Pero una vez en el estadio Mario Alberto Kempes, cuando Brasil realiza el reconocimiento del campo de juego, todas las miradas son para Neymar. Esta vez del público masculino. “Este guaso la rompe. No es como Messi pero…”, dice uno de los tantos operarios que le pusieron un stop a sus tareas para ver de cerca al delantero del Santos. Cuando el plantel hace ejercicios físicos, los fotógrafos y los curiosos se arriman hacia donde se dirige la estrella. “Es un verdadero crack. El jugador diferente que tenemos y que todavía no alcanzó su techo. Ojalá que esta Copa América sea su despegue”, dice el periodista brasileño Marín, de Nova.

Neymar da Silva Santos Junior se siente observado. Se le nota tímido. Pero esa timidez pasa al olvido cuando se encuentra con la pelota. Entonces se ríe, bromea y disfruta. Como cualquier pibe de su edad. Y aunque ya avisó que seguirá en el Santos hasta diciembre porque quiere jugar el Mundial de Clubes, también reconoció que prefiere jugar en el Real Madrid antes que en el Barcelona. Eso sí. Antes deberá ratificar sus credenciales. Demostrar en esta Copa América que además de ese peinado al estilo mohicano tiene muchísimo para dar.

Clarín

 

 

 
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