CUMBRES BORRASCOSAS

Américo Martin

Desde la cima del Ávila
Américo Martín
@AmericoMartin
amermart@yahoo.com

 “Las bayonetas, Sire, sirven para muchas cosas, pero no para sentarse sobre ellas”
Talleyrand a Napoléon

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En documento publicado por el diario El Nacional,  Anthony Daquin, ex funcionario del gobierno hoy exiliado, revela la humillante dominación informática de Cuba sobre Venezuela. No menciona a Ramiro Valdés, sin embargo, el personaje más importante.  “Beria cubano” lo denominó el profesor Jaime Suchlicki para compararlo con el más feroz de los cancerberos de Stalin.

La empresa favorecida es Alpe Ingeniería de Sistemas, cara comercial de la Universidad de Ciencias Informáticas de Cuba (UCI). En manos de la Isla queda el control de datos estratégicos fundamentales que ningún país confiaría a otro, sin violar su soberanía. El pasaporte y la cédula electrónica, diseñada ésta con una vasta información que incluye hasta el tipo de sangre, queda a merced de Cuba, que incluso podría emitir documentos venezolanos a extranjeros. ¡Y sin embargo Alpe no es más que una microempresa sin más de 10 trabajadores, que subcontrata con cargo al presupuesto de Venezuela!

La UCI fue creada en 2005 por Fidel en el marco de “la batalla por las ideas”, por cierto perdida en toda la línea si nos atenemos a su amarga declaración a los periodistas  Jeffrey Goldberg y Julia Swing del periódico The Atlantic, en la que reconoció, después de tanta sangre vertida, que su sistema no le servía ni a los cubanos.

Ramiro es la sombra inquietante detrás de los malos negocios energéticos y comunicacionales en los que han metido a nuestra desdichada Venezuela. Es la tercera figura del régimen, luego de Raúl y Ventura Machado. ¿Y Fidel? Es hoy un poder simbólico, un jarrón chino, como se dice.

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Tengamos presente lo anterior para recordar que el gobierno de Chávez debe ser cambiado, no simplemente “mejorado”. Muchas cosas podría rectificar, es cierto, pero la ruda tela de la que está formado este gobierno difícilmente pueda ser perforada sin que se derrumbe el tinglado. Y por lo tanto nada debe apartar a la unidad democrática del proceso electoral de 2012, cuando tendrá la inmensa e histórica tarea de presidir el renacimiento de Venezuela, sin fanatismo ni estúpidas sujeciones ideológicas.

Claro, el esfuerzo para mantener la competencia gobierno-oposición en el marco de la paz, la constitución y las leyes, es de valor inapreciable, como inapreciable es la sangre de los seres humanos y los espacios de convivencia que puedan sostenerse.

¿Pero realmente puede esperarse algún tipo de viraje del sedicente gobierno bolivariano?

La orden implícita dictada por el presidente enfermo a su TSJ parecería sugerirlo. Se supone que Luisa Estela, siempre a la espera del fluido supremo, procederá a sobreseer cuando menos las causas de los presos políticos doblegados por el cáncer y otras dolencias. Y eso sería bien recibido por la alternativa democrática, muy a pesar de su mezquino alcance y de decisiones contemporáneas del régimen, que sugieren exactamente lo contrario. Pero no deja de ser risible el esfuerzo del presidente de retener polvorientas concepciones en el momento de abrir una pulgada el puño. Por no llamar presos políticos a quienes lo son, recurre al trabalenguas de “los llamados” presos políticos

La violencia ejercida contra todos, absolutamente todos los estamentos sociales se ha intensificado. El modelo que se pretende imponer con un saldo tan catastrófico, sigue su marcha. Se reiteran las amenazas contra los trabajadores universitarios, pobladores, empresarios privados, y las provocaciones contra la oposición para que se desespere y salga de cauce. Pareciera la estrategia de un australopiteco, simio de hace 4 millones de años que –méritos también tiene- ha hecho comprensible la evolución humana.

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Ramiro Valdés

Hay angustia en las borrascosas cumbres del poder. El tiempo sigue pasando sin que la alternativa democrática sucumba a sus pasiones. ¿Por qué sacrosanta razón tenemos que sostener reglas formalistas que pudieran hundir la revolución? ¡Si la derecha no se asusta, saquémosla del juego!. Miguel Henrique, Capriles Radonski, Rosales y miles más han sido advertidos.

Podría decirse que la tendencia represiva busca imponerse sobre fluctuaciones momentáneas, a medida que se aproximan las pruebas electorales y se multiplican las protestas sociales. Venezuela –ha dicho el informe de violencia redactado por el CLACSO y Provea- es “la tierra de las protestas”.

Nada importante de lo prometido por el gobierno se ha cumplido. La incompetencia es atroz y rebota contra la unidad interna del PSUV cuyas divisiones se expanden sin que dique alguno pueda contenerlas. El gobierno se debilita, la oposición se fortalece, el presidente ya no está ocupando todas las horas y por lo tanto se ha reducido la capacidad oficialista de manipular políticamente el descontento. Simplemente la gente está perdiendo la fe.

¿Cómo retener la ficción revolucionaria? ¿Cómo justificar la perpetuidad? ¿Cómo convencer a los escépticos para que sigan esperando confiados?

Ese dilema puede llevarlos a la suprema ratio de la represión. El presidente, inspirado en la persistencia mineral del fósil cubano, ha querido enfatizar el control de la FA y las milicias, ha multiplicado los símbolos militaristas, incluso en la forma de celebrar la firma del Acta de Independencia. En fin, pudiera inclinarse a confiar su estabilidad no al entusiasmo popular, no a la capacidad dialéctica de persuadir, sino –y ojalá me equivoque- a la bota, el plomo y pal´cuartel.

Las bayonetas le son muy útiles a cualquier gobierno, pueden emplearse para muchos propósitos, pero hombre, sentarse sobre ellas es la mar de doloroso.

 
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