El escándalo del espionaje telefónico

Walter Oppenheimer


WALTER OPPENHEIMER

Rebekah Brooks empezó de secretaria y en 11 años se convirtió en directora del diario y la editora más joven de todo Reino Unido.

La meteórica estrella de Rebekah Brooks se apagó después de una carrera en la que siempre encontró como saltar los obstáculos, aunque al parecer no valoró bien las consecuencias. De 43 años, llegó con apenas 21 a News of The World para trabajar como secretaria. Corría 1989 y en 2000 ya era su directora y la editora más joven de todo Reino Unido.

Amparada en su espectacular melena pelirroja, Brooks es una poderosa mezcla de atractivo, ambición y habilidad para acercarse al sol que más calienta, lo que facilitó su ascenso y le proporcionó una extensa red de conexiones con el poder, como demuestra el que entre los invitados a la celebración de su segundo matrimonio, en 2009, se encontraba el entonces primer ministro laborista, Gordon Brown, y el actual, David Cameron.

¿Cuál es su prioridad?, le preguntaron a Rupert Murdoch cuando el magnate voló la semana pasada a Londres para tratar de solucionar la crisis abierta por las escuchas telefónicas: “Salvarla a ella”, respondió con cierta sorna el padre periodístico de la pelirroja.

Según cuenta el periodista Piers Morgan en su libro de memorias The Insider, Rebekah gustó siempre de los micrófonos, que no dudó en colocar en la habitación de hotel de James Hewitt para revelar su relación con la fallecida Diana de Gales.

Brooks tuvo que ser escoltada por dos guardias de seguridad cuando hace una semana se dirigió a los empleados del dominical News of The World. No para anunciarles su dimisión, como ellos esperaban, sino para dejarles atónitos al anunciarles que eran ellos los que se iban a ir a la calle. El patrón había decidido sacrificar la cabecera más exitosa de la prensa británica mientras la protegía a ella, que había sido la directora del tabloide cuando fue pinchado el teléfono de Milly Dowler, la niña de 13 años que había desaparecido y que había sido ya asesinada cuando el diario de Murdoch estaba espiando el buzón de voz de su teléfono móvil a la búsqueda de algún mensaje morboso que pudiera convertirse en noticia.

Pero esta vez, la periodista que se disfrazó de limpiadora para robarle una biografía exclusiva del príncipe Carlos al también diario de Murdoch, The Sunday Times estaba herida de muerte. La ya exconsejera delegada de News International y exdirectora tanto del News of The World como del poderoso The Sun, que se hizo a sí misma y destacó más por sus dotes de relaciones públicas que por sus cualidades periodísticas, sucumbió al fallarle ese estilo fiel de Murdoch de apoyar a unos o a otros por sus intereses personales o económicos. Toda su confianza en el terreno de lo privado desaparece en el terreno de lo público.

Gran componedora en la sombra, Rebekah Brooks era carne de cañón desde el momento en que se convirtió ella misma en noticia.

www.elpais.com

 
Top