Expectativas de éxito

Alex Capriles M.


ÁXEL CAPRILES M.
acapriles@ucab.edu.ve

 

¿Por qué nos cuesta entender que un exceso de Estado destruye la iniciativa que lleva al bienestar?

Ya hay cerca de cuarenta mil venezolanos en Panamá. Y siguen llegando. A casi todos los persigue el mismo fantasma: no dejar que la muerte y el fracaso los alcance. Muchos comparten el mismo argumento: salir de Venezuela es como sacar la cabeza de una nube oscura, es volver a sentir entusiasmo, es palpar las posibilidades del éxito, romper la parálisis, tener expectativas de progreso. Y, ciertamente, asombra ver lo que produce un clima de emprendimiento en las personas. Panamá es un país movido por expectativas positivas. Los panameños se ven a sí mismos, hoy, como los constructores del nuevo Singapur de América. Esa forma de mirarse tiene efectos económicos concretos. ¿Cómo explicar, si no, que en un pequeño país, con tan solo tres millones y medio de habitantes, haya en oferta más de 70.000 viviendas proyectadas por el sector privado mientras que en Venezuela, con unos 28 millones de habitantes (700% más), la oferta total no llega ni a la mitad?

Aparte de la ampliación del canal, la construcción del metro, la continuación de la cinta costera y multitud de obras de infraestructura a las que se ha volcado la inversión pública sin aumentar el endeudamiento, lo que sorprende de Panamá es el clima empresarial en todos los sectores: una política de incentivos para la instalación de corporaciones multinacionales, un programa para atraer retirados, un plan de generación privada de energía, una red de frigoríficos, construcción masiva de hoteles y resorts turísticos. Lo más importante, sin embargo, no son las políticas e instituciones. Es el espíritu de entrepreneurship.

Es lo que nos falta en Venezuela: la firme expectativa en cada individuo de que su esfuerzo personal (no la dádiva del Estado) lo llevará a una condición mejor, lo que supone la defensa a ultranza de la propiedad privada y la certeza del crecimiento de la clase media como el más amplio sector de la población. ¿Por qué a nosotros nos cuesta tanto entender que tanto Estado destruye la iniciativa que lleva al bienestar?

@ELUNIVERSAL

 
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