QUIEN TENGA LA CLAVE TENDRÁ EL PODER

La Pequeña Política
Espantapájaros

Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

 Óiganme bien, pajarracos amigos y pajaritas queridas, la decisión fue premeditada, no fruto de la desesperación. Todo tiene su clave. La hora de la verdad se aproxima. Ya verán.

 Seguramente Uds. supieron que todo el sistema de identificación venezolano está ahora controlado por una empresa cubana. La licitación se realizó en La Habana. Según los términos contractuales, Venezuela no tendrá acceso a su propia base de datos sin la autorización de la empresa. En la práctica, “la empresa” puede a discreción incluir en el registro oficial de venezolanos o excluir del mismo a ciudadanos de este país o de cualquier otro… y también – ojo- alterar a conveniencia la información correspondiente a cualquiera de Uds.

 Por esa vía, especulo yo, pensando aquí solito en el descampado, se podrán condenar inocentes y exonerar a culpables; se podrá alterar el padrón electoral y, con ello, determinar quién vota y quién no; y hasta cambiar de una persona a otra títulos de propiedad.

 Pero hay algo peor, y en lo inmediato mucho peor.  Pero antes irnos hasta allá,  hagamos un breve paréntesis y hablemos de la salud de Águila Uno que se viene deteriorando día a día y además, porque todo tiene que ver con todo, hasta con el cable submarino que conecta el sistema telefónico venezolano con la base de inteligencia cubana, la mismita instalada por la Unión Soviética, y que hasta los halcones de Washington respetan.

 Comprendan que para armar el rompecabezas tengo que fijarme hasta en los pequeños detalles. La vida de la Revolución está en juego, y el Régimen cubano también. Pónganme atención. No se trata de adivinanzas, sino de lo que estoy viendo, al poner por las noches mi pensamiento a volar…

Otra vez con el diagnóstico

 Pero volvamos al drama de Águila Uno. Un drama que lo ha llevado, incluso  a tener un poquito de clemencia con los presos que están enfermos.  Ya verán por qué.

Ya antes les hablé de la Junta Médica que realizamos aquí en el descampado. Ahora me llegan noticias directas de lo que está ocurriendo. Águila Uno está siendo sometido a tratamientos sicológicos para sacarlo de la depresión. Además del THC, lo obligan a repetir una y mil veces por la mañana: “derrotaré la enfermedad, me voy a curar”, “me voy a curar”, “me voy a curar”. La idea es obligarlo a internalizar la idea, a ver si su propia mente hace el milagro. También le han recomendado ser generoso, extraer todo rencor o sentimiento negativo de sus entrañas, por aquello de que las cosas se devuelven. De allí ese poquito de clemencia hacia los presos.

Además lo han rodeado del amor de familiares que, ojo, ahora lo quieren muchísimo más que cuando era un limpio. Pero con todo y eso, a Águila Uno le dio un vahído el viernes pasado, se descompensó… y por momentos pensaron se les iba. Por eso lo sacaron a la carrera hacia Cuba donde resguardarán su poder y en secreto lo podrán tratar.

 Pero por las dudas, pedí que me trajeran a un médico de avanzada edad del que mucho me habían hablado.  Quería cruzar la información para estar seguro y por suerte el sabio aceptó mi invitación

Mi encuentro con Antares

 Total que me lo trajeron y a decir verdad me sentí honrado. No le hice referencia a lo que les he contado, sino que con prudencia le entré diciéndole que a lo mejor lo de Águila Uno era pasajero. “Le voy a hablar como médico”¸ me dijo con su poderosa voz callada. “Primero lo operaron en el sitio donde estaba el tumor pero no se lo extrajeron. Luego hicieron una segunda operación que duró más de seis horas. De acuerdo a mi experiencia, un tumor localizado se extrae en hora y media o dos. De manera que si requirieron de cuatro horas adicionales, fue buscando ganglios inflamados u otros órganos comprometidos.”

 Caramba, le dije, ¿y eso significa que durará poco? “Realmente no tengo suficiente información, continuó. Pero por lo que es sabido por la comunidad médica, fue un cáncer de colon que se regó. Quizás dure dos años, quizás un poco más. Pero lo que sí le puedo asegurar es que no podrá gobernar por un periodo más.” Luego reinó el silencio.  “Y lo peor, agregó,  es que con la quimio que le van a aplicar, que invade todo el organismo, su sufrimiento puede ser terrible. Si fuera yo el enfermo, preferiría que me dejaran morir tranquilo. Claro, el es un hombre mucho más joven. Pero perderá el pelo, su aspecto físico se puede deteriorar muchísimo, y también vivirá etapas sumamente difíciles.”

 Caramba Doctor, me conmueve todo esto, le dije. Como Ud. sabe, mi responsabilidad es asustar a las aves. Pero le confieso que he terminado queriendo a todo el que tiene plumas, y me da muchísima lástima que, pudiendo haber hecho tanto, Águila Uno se haya malogrado. “La medicina es una profesión muy dura”, me respondió esa voz callada.   “A veces logramos salvarle la vida a un delincuente, y se nos muere en las manos el ser más querido.” Luego otra larga pausa, como buscando las palabras adecuadas. “Será lo que decida esa inmensa fuerza energética que gobierna el universo, llámelo Ud. Dios o como Ud. quiera… Si de algo le sirve, tome en cuenta lo pequeñito que somos. Antares, por ejemplo, esa gran estrella que pertenece a la constelación de Escorpio, es diez mil veces más luminosa que el sol… Y escasamente la vemos.” Dicho esto, se despidió cortésmente y se marchó.

Lo primero es lo peor

 Les dije al comienzo que hay algo mucho más grave que haberle entregado a Cuba nuestro sistema de identificación. Ahora si se los voy a explicar. El Presidente mostró en su reunión televisada que con una firma electrónica encriptada, seguiría mandando a distancia. Decisiones como las que le competen al Presidente como Comandante en Jefe de la FAN o las potestades que le otorga la Ley Habilitante se las ha reservado. Pero no se preocupen, agregó. Con una clave de ocho dígitos tendré encriptada mi firma para que nadie más tenga acceso. ¿Será que Águila Uno piensa que somos bobos, me pregunté yo en seguida, o será que por efectos de la enfermedad no se da cuenta de lo que dice? Me refiero a la confidencialidad.

 Ramirito, que se especializó en estas cosas,  descubrirá esa clave en santiamén, y el mismo Águila Uno, en un momento de debilidad, podrá confiársela al Cóndor del Caribe.  Nada de raro tendría por la confianza que le tiene. Y a partir de allí, se apagaron las luces, mi querida manada. Hasta podrían desaparecer a Águila Uno, lo que no es difícil en Cuba, y con su firma encriptada hacer y deshacer en Venezuela, manteniendo la ilusión de que tu, Águila Uno, sigues mandando. ¿Será que no te has dado cuenta o que estás en la jugada?

 Por eso, mi querida manada, les dije al comienzo que la decisión había sido premeditada. Águila Uno, ya te conocemos, no  quieres aflojar el mando,… y el Cóndor del Caribe está totalmente de acuerdo. Claro,  a menos que la clave la tenga él…. No quiere que los envíos de petróleo se detengan, o terminar su gloriosa vida, preso como Mubarak.

 Cuídense mucho, mis queridos pajarracos y pajaritas de mi alma, la hora de la verdad se acerca. Ahora que tiene a Águila Uno enfermo y en su propio patio, el Cóndor no lo va aflojar. La llave de Venecuba está encriptada. Y quien tenga la clave, tendrá el poder. 

 
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