Se perdió el control

REPIQUE
Mélida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com

 

Perder el control es iniciar el camino a la debacle. Como se dice en criollo, si en el camino no se enderezan las cargas, irremediablemente el final es el fracaso. Y, lamentablemente para todos, eso es lo que se avizora para la actual gestión gubernamental venezolana si a tiempo no se hacen las correcciones de situaciones que se agravan día a día sin que el líder y su gabinete le den a la importancia que requieren.

Insistimos en la dificultad que tenemos para expresar nuestras ideas por ese empeño en ubicar a los venezolanos en posiciones extremas. Dentro de ese esquema se hace nula la participación de la sociedad en la discusión de los temas nacionales mientras, en lo que se refiere al oficialismo, se impone la gran mentira del poder popular, cuando es el líder quien decide y los demás son sólo ejecutores de su voluntad.

En estos momentos, ante el fallecimiento del Contralor General  de la República y la escogencia de su sucesor, es necesario que todos los sectores participen en la selección de quien lo deberá sustituir. No debe ser el nombramiento producto de un cónclave de funcionarios fieles al líder pues de ser así el nuevo Contralor General no sería más un empleado, obediente y complaciente.

La contraloría debe ejercerse a todos los niveles y de manera integral, colectiva, por todos los factores. Sólo así se evitarían casos como el de Agropatria. Como ejemplo de esto tomemos lo ocurrido en Guárico, en un centro ubicado en El Socorro, donde los agricultores beneficiados con créditos estuvieron en cola un mes para que les entregaran abono y semillas, viendo impotentes cómo funcionarios de Agropatria dejaban a un lado la lista de entrega y repartían el material  a familiares, amigos y, el colmo del descaro, hasta negociaban los insumos al mejor postor. Quien mejor se “bajara de la mula” recibía primero el beneficio. Los que no se prestaron a esa inmoralidad, tuvieron que conformarse con lo poco que quedó.

            Historias como éstas no sucederían si la sociedad en conjunto tomara en sus manos la función contralora de los gobiernos de turno. Si no se perdiera el control.

Versión editada

 

 

 
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