¿PRIMARIAS O SOBERANÍA?

JESÚS HERAS

El dilema que confronta Venezuela ya no solo tiene que ver con detener a Hugo Chávez. De eso quizás ya Papá Dios se encargó… pero ¿cómo poner a salvo nuestra independencia y salvaguardar nuestra soberanía?

Elecciones primarias las realizan los partidos, en algunos países, para escoger su mejor opción. Este no es estrictamente el caso de Venezuela. Aunque no hay mejor fórmula que convertir en árbitro al elector, acá las primarias han sido concebidas como fórmula unitaria para escoger, entre numerosas fuerzas políticas, un candidato presidencial único capaz de enfrentar (con posibilidad de éxito) a una opción oficialista sumamente fuerte, la del Presidente Hugo Chávez, quien, además de contar con sumas ilimitadas de dinero, tiene acceso también ilimitado a los medios de comunicación, y es poseedor de un carisma capaz de atraer el nervio animal que en estado larval vive en cada uno de nosotros. Pero esa realidad inesperadamente sucumbió.

La candidatura del poderoso adversario, su salud mermada, parece haberse desvanecido y, como para trastocar aún más las previsiones, decidió radicarse en un país lejano, caribeño pero lejano, sin posibilidad alguna, dado su estado de salud, de intervenir en las elecciones para las que el entarimado de las primarias opositoras fue concebido. Podemos estar equivocados, pero es lo que – pese secretismo que rodea la enfermedad del Presidente- sugieren las evidencias con que contamos.

A ello se agregan los hechos. Hechos que demuestran que ante la nueva realidad, la yunta Fidel-Chávez se viene moviendo hacia la concreción anticipada del acuerdo de cohabitación Cuba-Venezuela que, según sus planes, debía consagrarse en 2013, o sea después de la reelección del Presidente.  Si es así, no habrá elección presidencial.

No se trata, mis queridos lectores, de elucubraciones. Ya es sabido que nuestro sistema telefónico y el internet están ya directamente conectados por cable submarino a la temida base de inteligencia cubana, y todo el sistema de identificación venezolano, aquel que permite emitir cédulas de identidad, pasaportes, el que determina quién vota y quien no, y aquel que emite las certificaciones requeridas hasta para contraer matrimonio, hacernos de un negocito o de una vivienda propia, ha sido entregado irrevocablemente a Cuba.

La enfermedad del Presidente ha tenido un impacto inmenso. Ha conmovido su base partidista, ha estremecido a su gobierno y a los mandos de la FAN, y la aridez de su impacto comienza a hacer estragos en el sediento sentimiento popular. De pronto Hugo Chávez no tiene el poder sobrehumano que se le atribuía. De allí su nuevo retorno sorpresivo, arribando en la madrugada del domingo 24, siendo recibido en pleno por el Alto Mando militar.

El remezón también se ha sentido en el seno de la Oposición. Tanto, que comienza a lucir extraño centrar todo el esfuerzo unificador, repito, todo el esfuerzo, en la celebración de primarias. Sobre todo, cuando pudiera no haber elecciones y el verdadero dilema ser ahora salvar nuestra independencia y soberanía.

 
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