Chavismo y oposición: ¡Seguro está el infierno!

Luis Vicente León


LUIS VICENTE LEÓN
Luisvicenteleon@gmail.com

@luisvicenteleon

…Parece que a algunos no les importa que el objetivo sea vencer a Chávez y su modelo

Hace un mes estábamos en secretismo total alrededor de la salud presidencial. Chávez aparece luego en La Habana, debilitado y reconociendo que está enfermo, lo que dejó muy mal a algunos dirigentes chavistas que aseguraron que estaba como una pepa. Regresa a Caracas y aunque no puede reincorporarse plenamente a su actividad pública, decide retener el poder y no usar la figura constitucional de nombrar sustituto temporal. Se dirige al país mostrándose en mejor estado, recibe cancilleres y presidentes y habla vía satélite a quienes dirigen el desfile del Bicentenario, en lo que podría considerarse una meteórica recuperación o una absoluta irresponsabilidad del paciente.

Decir que se le “consiguieron células cancerígenas” había sido tan claro como quien dice que es socialista sin explicar de qué tipo, sabiendo que el socialismo es como el casabe: a que lo que se le echa… sabe. Lejos de aclarar, estos eventos volvieron a llenar de incertidumbre el entorno. Pero esta vez los rumores no intentan explicar lo grave de su enfermedad sino, según algunos, la estrategia “tipo cubano” que ha montado, creando una enfermedad falsa para luego aparecer como el súper hombre que vence adversidades.

En mi opinión, es obvio que Chávez está enfermo. El riesgo político de fingir tanto tiempo sería mayor que el beneficio esperado. Pero también aplica una estrategia para tomar ventaja de su enfermedad. Lo que no sabemos es ¿cuán grave es la misma y si podrá ir a la campaña?

Con esta información sólo podemos plantear escenarios que van desde: 1) un deterioro mayor que lo obligue a buscar sustituto, desatando una batalla campal dentro del chavismo, 2) competir enfermo ante la incapacidad de conseguir un líder alternativo capaz de ganar esa elección, o 3) un relanzamiento “estelar”, recuperado “mágicamente” de su “gravísima” enfermedad por el “amor y oraciones” de su pueblo.

Una cosa está clara: enfermedad no genera popularidad ni votos. ¿Imaginan un independiente que espera propuestas concretas, diciendo ahora: “no importa Chávez, no me digas nada, ahora votaré por ti para que seas elegido 6 años más, sólo porque estás enfermo”? ¡Sí, cómo no! Distinto será si de verdad “vence” la adversidad. Ahí sí pónganse las alpargatas porque lo que viene es joropo.

La segunda incertidumbre es si la oposición entiende lo que pasa o su silencio es sinónimo de shock paralizante. Tampoco está claro si el favorito para las primarias (Henrique Capriles) podrá resistir los embates de los acuerdos en su contra entre Pablo Pérez, Rosales, Ledezma, AD, Copei…, ni si Leopoldo será habilitado y puede mover el escenario. Adicionalmente, las pasiones internas se han desatado y algunos dirigentes, sin opción, han amenazado a los líderes favoritos, diciéndoles que tienen que acordar con ellos y entregarles cuotas de poder o de lo contrario “perderán”. Es decir, parece que a algunos no les importa que el objetivo sea vencer a Chávez y su modelo. Ese que pretende acabar con ellos mismos, la alternancia en el poder, el respeto a las minorías o la división de los poderes. Lo que les preocupa es el pedacito de poder que les garantice el favorito después de un hipotético triunfo, que ahora mismo es sólo una abstracción. Un miope chantaje que en poco se diferencia de la “democrática” afirmación de Rangel Silva cuando dice que los militares no aceptarán a un no revolucionario aunque sea elegido por el pueblo.

Tal como están las cosas, tanto para el chavismo como para la oposición, como reza el dicho: ¿Seguro? ¡Seguro está el infierno!

 

 
Top