INVASIONES Y GOLPES

Manuel Felipe Sierra

FÁBULA COTIDIANA
MANUEL FELIPE SIERRA
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Twitter: @manuelfsierra

            La invasión soviética a Checoslovaquia, el derrocamiento de Salvador Allende, el regreso de Perón a Buenos Aires y la caída de Carlos Andrés Pérez fueron hechos con notables repercusiones en el escenario nacional e internacional. Sobre ellos se han escrito numerosos análisis  e interpretaciones, y además son conocidos los  testimonios  de sus protagonistas. Pastor Heydra, periodista y político, escribe sin embargo, un libro que conjuga dos elementos poco comunes: las vivencias del reportero que conoció directamente los sucesos y la valoración posterior de éstos por el analista desde una perspectiva histórica. “Historias de invasiones y golpes de Estado”, es el título de un libro de memorias  y reflexiones cuya lectura refresca  aquellos episodios y muestra  además aspectos útiles para  la comprensión de nuestros tiempos.

Salvador Allende

Salvador Allende

           El 5 de enero de 1968 en Checoslovaquia comenzó la llamada “Primavera de Praga”, un proceso encabezado por el líder eslovaco Alexander Dubcek, que procuraba la liberalización y humanización del sistema comunista. Una corriente que habría de contaminar de inmediato círculos de poder en los países de la órbita soviética. Como era previsible, dada experiencias anteriores, Leonid Brézhnev ordenó la movilización del Ejército soviético con el apoyo de sus aliados del Pacto de Varsovia, con la excepción de Rumanía. El 20 de agosto del mismo año, las calles de Praga amanecieron ocupadas por miles de soldados extranjeros.  Heydra, entonces de viaje por el mundo socialista con un grupo de estudiantes latinoamericanos recuerda: “Al final llegamos a la calle y del otro lado de la vía estaba un hermoso puente discretamente policromático. Allí se disipó el encanto, pues en cada extremo había tanques, tanquetas, tanqueticas de todos los tamaños y las tropas uniformadas con los sobretodos y los gorros del Ejército soviético. Las unidades eran vestidas por gigantescos soldados mongoles, inmutables y firmes, que parecían las tropas del Gengis Khan, sosteniendo mortíferos fusiles de asalto AK-47”.

            La primavera checa fue aplastada por el poderío militar soviético y sus aliados, pero sus consecuencias habrían de ser significativas en los países bajo la tutela del Kremlin y en el seno de los partidos marxistas-leninistas  en  todo el mundo. Se rescataba el planteamiento del “socialismo con rostro humano” que  luego impulsó las corrientes del “eurocomunismo” en las  viejas estructuras comunistas de Italia, Francia y España. Venezuela no escapó al oleaje renovador. Las derivaciones de la invasión sirvieron de base a Teodoro Petkoff para su libro “Checoslovaquia como problema”  que se convirtió en el centro de discusión del PCV, abriendo  paso a la división del partido y en 1972 a la fundación del Movimiento Al Socialismo.

La masacre de Ezeiza

            En 1973 Heydra, (quien con el tiempo habría de ser  ministro de Información en el segundo gobierno de Pérez, a partir de lo cual aporta numerosos datos en su texto  sobre el “4F” de 1992 y el derrocamiento  de éste en 1993), seguía estudios en Santiago de Chile y era testigo de la aguda confrontación que se vivió durante el gobierno de Salvador Allende. Junto a un grupo de estudiantes venezolanos participó en las acciones de calle que marcaron aquella época. De allí  ofrece  un testimonio directo sobre la controvertida y ahora reactualizada muerte de Salvador Allende. En estos días nuevas investigaciones forenses tratan de establecer las circunstancias en las cuales falleció el mandatario socialista el 11 de septiembre de 1973. Cuenta Heydra que por relaciones con familiares conoció de primera mano la opinión del general Augusto Lutz, Jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército minutos después de la ocupación del palacio presidencial. “Me narró algunas cosas y al final sacó de su maletín un sobre con la foto de Allende ya muerto, sentenciando lapidariamente: “Allende se suicidó… tomó una ametralladora AK-47 que le había obsequiado Fidel Castro, por la placa que tenía, y se dio un balazo que le entró por la barbilla y le hizo estallar el cráneo”. Agrega Heydra: “Lo escuché con un silencio para mí sepulcral e infinito. Explicó aspectos técnicos, trayectoria balística y otras cosas que mi cerebro no quería escuchar, pues era un ‘impacto’ difícil de deglutir en tan breve tiempo; ya que nuestra idea épica era que Allende había muerto en combate, asesinado por los soldados que tomaron La Moneda”.

La Primavera de Praga

            En “Invasiones y golpes de Estado” se da cuenta también del histórico recibimiento de Juan Domingo Perón en el Aeropuerto de Ezeiza de Buenos Aires  el 20 de junio de 1973. El caudillo justicialista regresaba después de casi dieciocho años de exilio, tenía despejado el camino para el regreso a la Presidencia pero debía enfrentar las divisiones y divergencias surgidas en el  mundo peronista. En la conocida “Masacre de Ezeiza” la izquierda de los “Montoneros” y el aparato de la “derecha sindical” de la CGT se enfrentaron por el control del palco de honor, ocasionando la muerte de 13 personas y dejando heridas a otras 365. Refiere Heydra: “A eso de las 2:00 o 2:30 p.m. tomó sorpresivamente la palabra el cantante Leonardo Favio, quien sería el maestro de ceremonia. Todos creíamos que era para amenizar aún más el espectáculo musical ante la inminente llegada de Perón. Nuestra sorpresa fue su terrorífico anuncio de que había hombres armados apostados en los árboles que rodeaban el sitio de la concentración. Con voz grave, que apagó himnos, música y consignas dijo: “Sí al conteo regresivo de diez, no se bajan de los árboles los enemigos de Perón que están armados en ellos serán sacados a la fuerza”. Y comenzaron aquellos segundos de horror. Diez… nueve… ocho… siete… seis… hasta que el coronel Jorge Osinde dio la fatídica orden: ¡disparen!”.

La historia se escribe en tiempo presente.

 
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