Islandia: revolución y silencio

REPIQUE
Mélida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com

Muchos se preguntarán ¿y qué nos importa Islandia?, con los problemas de aquí nos basta; otros dirán ¿dónde queda ese país? Es cierto, porqué acordarnos de Islandia de un territorio tan lejano como desconocido.

Vamos a ubicarnos más, es un país pequeño, de apenas 103.000 km2 y un poco más de 330.000 habitantes, situado en el extremo noroeste de Europa, integrado por la isla homónima y pequeñas islas e islotes en el océano Atlántico, entre el resto de Europa, al este y Groenlandia, al oeste.

En los últimos tres años, allí han ocurrido hechos muy interesantes que lamentablemente los medios no han difundido como merecen haberlo hecho. Si nos adentramos en la conformación e intereses económicos y políticos que hay detrás de las grandes empresas de la comunicación, tendremos la explicación al por qué no se ha dado a conocer la transformación que ha sufrido Islandia y hasta nos atrevemos a señalar que la actitud asumida por los islandeses frente al sistema imperante, a pesar de haber sido silenciada por los medios de comunicación, trascendió las fronteras y anidó en los movimientos sociales que en los últimos meses han conmocionado al norte de África, el Medio Oriente y buena parte de Europa.

En 2008, el cuadro que presentaba Islandia era el mismo que hoy tiene la mayoría de los países europeos y de todos los continentes un país en bancarrota: se nacionaliza el principal banco, la moneda se desploma, la bolsa suspende actividades, es el verdadero caos. La gente sale a la calle a ejercer presión sobre gobierno y el parlamento para enfrentar la crisis sin que las medidas afecten grandemente al pueblo. Al año siguiente se incrementan las protestas, se logra el adelanto de las elecciones y dimite el primer ministro con todo el equipo de gobierno. Mediante una ley se propone la devolución de la deuda a Gran Bretaña y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros que pagarían todas las familias islandesas mensualmente durante 15 años al 5,5% de interés. En 2010 la gente se vuelca a las calles, pide referéndum para esa ley, se hace la consulta y el NO al pago de la deuda arrasa con  un 93% de los votos. El gobierno se ve obligado a investigar para dirimir judicialmente las responsabilidades de la crisis, se practican detenciones de banqueros, otros huyen del país.

Igualmente se elige la Asamblea Constituyente, de los 522 ciudadanos que presentaron sus candidaturas en las elecciones, el pueblo soberano eligió 25, sin filiación política y en febrero de 2011 se instaló la Asamblea encargada de elaborar una nueva Constitución, luego de las asambleas regionales, que recogerán las propuestas de toda la población.

En Islandia comenzó y está en proceso una revolución pacífica, una lección de cómo enfrentar el sistema económico y político que agobia a un pueblo, una lección de democracia. Y eso tiene que saberlo todo el mundo.

 

 
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