¿QUÉ SON LOS MERCADOS?

Julio Castillo


JULIO CASTILLO SAGARZAZU
juliocasagar@gmail.com 

Este artículo se salta unos cuantos años en la secuencia cronológica que hemos pretendido seguir, pero creo que la actualidad amerita hacerlo ahora que S & P ha rebajado el rango de la deuda americana y que varios países de la zona Euro se hallan al borde de la bancarrota.

La historia comienza en una oficina de Puerto Cabello adonde había concurrido a discutir como Secretario de Desarrollo Económico del gobierno de Henrique Salas Römer y por su encargo, con un conjunto de empresarios navieros sobre el proyecto de ley de Puertos que debería aprobar la Asamblea Legislativa para asumir la administración del puerto.

Debatimos mucho sobre el modelo a implementar. Había dos tesis: Una la de entregar los muelles en concesión y otra que los muelles los administrara el estado Carabobo y que los servicios los prestaran las empresas navieras. Como era natural, los empresarios quebraron lanzas por la libre competencia, la privatización de los servicios etc, etc., etc. Al regresar a mi oficina en Valencia me consigo la llamada de un asistente a la reunión quien me confía: “Tú sabes lo que se quedaron discutiendo cuando te fuiste? Pues ni más ni menos que formar una sola empresa para administrar los muelles”. Sí señor!!: Establecer un monopolio y eliminar la competencia. Es decir, los piaches de la libre empresa queriendo suprimir el libre juego de la oferta y la demanda y cartelizar precios y servicios.

Muy probablemente esta actitud fue lo que hizo que el gobernador tomara la decisión de impedir esta tentativa, incluyendo en la ley sanciones fuertes contra la cartelizacion y desterrar la posibilidad de entregar los muelles en administración. El Zulia no hizo lo mismo y a la vuelta de pocos años Puerto Cabello fue un exitoso y competitivo puerto, mientras que Maracaibo, manejado por una sola empresa terminó pagando su ineficiencia.

 El cuento viene a cuento porque hoy día asistimos a una crisis mundial de la economía y la sociedad precisamente porque los estados y gobiernos no han sido capaces de poner freno a las apetencias monopólicas que, en cierto modo, son una tendencia “natural” del capitalismo.

 El capitalismo hay que decirlo, promovió el adelanto de la civilización y fue progresivo mientras se dedicó a producir bienes y servicios para satisfacer las necesidades humanas. Hoy medio las tendencias dominantes del capitalismo no son la de los agentes productivos sino la de los especuladores. El verdadero gobierno universal es eso que ahora llaman los mercados y que no son otra cosa que poderes invisibles que inventando productos como las hipotecas basura, el crédito innecesario y no provisto, las pirámides de dinero y otras baratijas financieras, han puesto a girar el mundo alrededor de sus operaciones especulativas.

 Detrás de muchas de esas operaciones no hay bienes, no hay productos, no hay servicios producidos sino operaciones gaseosas y artificiales.

 Ese capitalismo genera una ética particular: La de la riqueza fácil y la del desprecio del trabajo. Ataca la espina dorsal de ese sistema que es la libertad de producción y de comercio para deslizarse hacia la riqueza que produce el monopolio, el cartel y la especulación.

Esos mercados convirtieron la economía parasitaria y en menos de una década habrán acabado con las conquistas sociales de muchos pueblos y con el estado de bienestar que se género por siglos porque al final del día la factura tendrá que ser pagada con ajustes y recortes de esas conquistas.

 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu

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