Se cae la casa con la gente adentro

Luis Cisneros Cróquer

Tiempo Confidencial.
Luis Cisneros Cróquer
nirguayork48@hotmail.com 

Dramáticos acontecimientos financieros se avecinan en el mundo. Desde Grecia hasta la Patagonia se sentirán los temblores de las bolsas financieras. La especulación del dinero y, en especial del dólar, podría precipitar una cadena de crisis. Ningún país podría mantener su autonomía sin que los afecten los cambios, y entre esos países, Venezuela. Por eso no es tan fácil saltarse a la torera los inconvenientes que están por venir. No hemos tenido la suerte que tuvo el faraón egipcio, que consultó a José y le hizo caso. Aquí se ordeñó la ubre sin misericordia, se golpeó la gallina de los huevos de oro y hasta se comieron estos, sin dejar para nadie, menos que menos a las nuevas generaciones que han de reclamar la irresponsabilidad bestial de despilfarrar la más hermosa oportunidad de “sembrar el petróleo”-

No estamos viendo al Presidente Chávez activo y lleno de vida, como en los primeros días de este largo mandato.  Sobre sus hombros reposan los más diversos y complejos problemas que podrían indicar, aun sin fecha, la caída de la casa y lo más grave, como sucede con los habitantes del sur de Maracay, asediados por las aguas del Lago de Valencia, en riesgo de tener que nadar para no morir dentro de la vivienda.

Chávez da órdenes, dicta decretos, pero no hay resultados. No hay “leal” para pagar a las empresas chinas e italianas que tienen contratos del ferrocarril.  El Presidente ordena recursos para arreglar las carreteras, porque sabe que estas son fortalezas de la estrategia militar, pero nadie le hace caso y los recursos se esfuman. Es posible que las conductas de la burocracia roja se mezclen con los intereses del gobierno sin Chávez.

Emitieron bonos por 4.200 millones de dólares pero los repartió el mismo Estado. 2500 dólares a bancos del Gobierno y 360 al Fondo (sin fondo se supone) de PDVSA.  El resto a empresas con 7 mil dólares de techo y los pendejos de siempre se quedaron sin poder comprar por las razones que les vino en gana. La Misión Vivienda es un engaño puesto que quien en trece años no ha podido cubrir la cuota mínima del déficit, mal podría ahora sin cabillas ni cemento, con una burocracia paquidérmica y corrupta, planearse metas ambiciosas y producto de sueños socialistas cubiertos por el musgo del fracaso.

Hay que buscarse un alero, una mata de cualquier fruto, para cubrirse con la familia y sobrevivir al desplome de la casa. Como el Presidente dice que hablan los llaneros, digo como los orientales: “que vengan los meses de cuarenta días”, pero que llegue el 2012.

 
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