El “new look” no le calza a la FAN *

Argelia Rios

ARGELIA RÍOS
Argelia.rios@gmail.com / @argeliarios

Ya no atemorizan a nadie. Ni que rujan como leones podrán reproducir el miedo que solían propagar

El chavismo solía ostentar una extraordinaria maestría en el empleo de la ambigüedad. Con ella lograba matizar las reacciones de la opinión pública ante la implantación de un modelo cuyo contenido había sido rechazado en la reforma constitucional. Sin embargo, aquella destreza ya no se expresa del mismo modo. El esfuerzo que hoy despliega el oficialismo para producirse un extreme makeover no está generando el resultado que la nomenclatura se había planteado.

La línea de acción, que debía ser útil tanto para enfrentar la enfermedad presidencial -y su azaroso desenlace-, como para preparar los escenarios futuros, luce errática y resbaladiza. El cambio de imagen -con el que tratan de rehabilitarle al “proceso” la condición de “proyecto nacional”- resulta demasiado contrastante con el protagonismo adquirido por los generales pesuvistas, esmerados torpemente en recordarnos que ésta sigue siendo un revolución armada hasta los dientes.

La presencia de estos oficiales militantes -proclamándose partidarios dispuestos a imponerse sobre el veredicto popular- no sólo evidencia la falacia de este “nuevo look” con el que se busca diluir la frustración y el desengaño de la gente. También confirma las dificultades con que se está topando el chavismo en su intento por convencer a la población de que el rojo -asociado al sectarismo, la división y el fracaso- ha dejado de ser la tonalidad distintiva de su experimento.

Estos pronunciamientos castrenses responden, sin duda, a las revelaciones de los focus groups realizados para medir las primeras reacciones ante la “renovación” de la avejentada imagen del “proceso”: ni siquiera los chavistas se creen esta mutación, que recuerda los tantos “giros tácticos” a los que ha echado mano la revolución y el cambio de piel de las serpientes.

El problema no es de poca monta. Al ensayar una nueva paleta de colores, que sirva para removerle al país el mal recuerdo de los atropellos ocurridos en el transcurso de estos últimos doce años, el oficialismo admite a su manera lo que una indiscutible mayoría de la sociedad observa con absoluta nitidez: que la revolución está confinada; que no tiene por dónde crecer; que los ciudadanos la identifican con una claque moralmente desmejorada y que Venezuela ya no la ve como un proyecto esperanzador que represente a la amplia diversidad de la nación.

El fracaso del extreme makeover -al menos en su fase inicial- lo han divulgado los propios generalotes pesuvistas, cuyos bramidos y bayonetas tampoco consiguen su objetivo. El país de 2004 y de 2006 no es éste de 2011: ni que rujan como leones podrán reproducir el miedo que solían propagar. Ya no atemorizan a nadie. Ya no intimidan. A nadie engañan.

@ELUNIVERSAL


[i] Título original: El “Extreme Makeover” no alcanza a la FAN

 
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