LA CULPA DE TODO LA TIENE EL TOTÍ

La Pequeña Política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

Águila Uno regresó de Cuba cargado veneno contra la MUD, lo que en seguida me hizo pensar, conociéndolo como lo conozco, que todo era un teatro…  pero un teatro con un objetivo. ¿Será porque a la MUD, Papa Dios se le adelantó?

Tus descargas a la MUD, Águila Uno, a esa MUD que no ha hecho otra cosa que trabajar callado, y sobre todo las acusaciones de traición, echándole encima tu propio muerto… y además aquello de que “ahora los escuálidos se ponen bravos porque hablo de mi Fuerza Armada y de mis cadetes (deben ser los que se agacharon para recibirlo la vez pasada), agregando “a mi Fuerza Armada no la ofende quien quiere sino quien puede”, me hicieron pensar que definitivamente estás desvariando. Porque si yo te entiendo bien, Águila Uno, lo que realmente estás diciendo es que sólo tú, será por Derecho Divino, tienes el derecho de ofender a la Fuerza Armada, lo que además con demasiado frecuencia haces, pero los demás, o sea los que jamás hemos ofendido  a los “herederos del ejército Libertador”, no lo pueden hacer. Vaya disparate. Eso fue lo que pensé, pero luego me quedé cavilando  porque Águila Uno siempre anda en algo.  Pero a esto volveremos, porque antes quiero hablarles del origen de dos refranes.

Los dos refranes

Uno es muy nuestro, mis queridas pajaritas, mis pajarracos queridos. Es el que explica porque los venezolanos somos tan groseros hasta en conversaciones de la Jai. Visitantes de otros países no entienden porque en lugar de decir “se metió en un lío”, preferimos decir que “se metió en un peo”. Lo mismo ocurre con el verbo armar. A decir verdad, a mí tampoco me gusta, porque no le queda bien a mi dignidad y también porque, existiendo en castellano la palabra adecuada, no entiendo porque debemos preferir el diptongo “eo” al diptongo “io”, que es mucho más sonoro, y es además el que usan los pollitos cuando dicen pío.

Para comprender mejor lo de nuestra costumbre vulgar, hay que ir al origen, y en este caso, a las pobres negritas que sentaban muy cerca de las doñotas en  épocas de la Colonia para echarles la culpa si a alguna de ellas se le escapaba una ventosidad. Cuando ello ocurría, la negrita literalmente se metía en un lío o se lo armaban, lo que es igual. Y con el tiempo, a esas negritas las conocieron como las paga-peos. De allí la transmutación de una pestilente ventosidad a una palabra de uso común, hasta entre los empingorotados.

En Cuba, patria que nuestro Presidente escogió, no sabemos si para vivir o morir, hay otro refrán que reza “La culpa de todo lo tiene el totí.”  Y resulta que el totí es un pajarraquito glotón que durante la colonia se metía en los trapiches de caña y azúcar que se ensacaba, saco que ellos picaban. Solo que en este caso, el dicho era como la venganza de los esclavos a lo que las señoronas venezolanas le hacían a las pobres  negritas, haciéndolas pagar los platos rotos por sus exhalaciones culinarias. Total que cada vez que se perdía un saco de azúcar, era el totí el que pagaba las consecuencias. De allí, que “los esclavos que solían robar (para su consumo) de los sacos almacenados, le echaran la culpa de las faltas a los totíes, cuando el mayoral o el amo les reclamaban. Así surgió la frase ‘la culpa de todo la tuvo el totí’, que socorridamente usamos los cubanos para descargar nuestra responsabilidad, cuando somos sorprendidos in fraganti en alguna falta.”  Esto lo encontré en mi diccionario virtual.

El regreso del amo

Total que Águila Uno, personaje central del culebrón que con tanto gusto me toca escribirles, entrega por entrega cada semana, regresó de Cuba envenenado y con las mismas intenciones. Sorprendido in fraganti por el colapso de su gobierno y lo fragmentado que está su partido, y a sabiendas de que sus fuerzas ya no dan para ocuparse de su salud y al mismo tiempo de un gobierno que está colapsado, vino a “formar un peo” y apelando a lo mejor de la cultura colonial cubana señaló que la culpa de todo la tiene la MUD.

Águila Uno, por favor, comprende que ya no engañas a nadie. Si atacas a la MUD, buscando un enemigo que montar en un cuadrilátero para caerte a piñazos  es porque ya el cuento del imperio maligno se te acabó y tampoco te puedes meter con tu nuevo “mejor amigo”. Lo tienes que fabricar aquí mismo, donde tú naciste. En el país que has querido olvidar.

Pero yo, cavilando por las noches, me pregunto porque lo haces. ¿Será que le cogiste miedo a la elección, ahora que estás desplumado y sin garras y quieres inventar una conspiración para que no se realicen? ¿Será que Fidel te lo ordenó, para unir a los tuyos creando un “enemigo común”? O ¿será porque estás decaído y necesitas armar algo desesperadamente para que la gente comience a corear de nuevo “uh, ah, Chávez no se va”, en lugar del “Ah, oh, Chávez se jodió”, que es lo que se escucha en el descampado?

Entiéndeme bien, Águila Uno, que lo que hiciste, dándole explicaciones al amo, me refiero al Cóndor del Caribe, es igual a que el Ave Ledo, heredero natural de Winston Churchill, si es que no lo sabes, le armara un… digamos un lío, al CSE, por haber sido el órgano que te proclamó Presidente hace trece años, y otra vez hace once años, y otra vez hace seis años, sin contar el negocito con Mr. Carter, emisario del Imperio gringo, el que te permitió retener la presidencia en 2004, después de que el pueblo te mandó a pasear pa’ Cuba.

Claro, en el fondo te entiendo. La mejor defensa es el ataque. Lo de las primarias te está doliendo, y la tarjetica única también. Pero hay algo más. He comenzado a analizarte con más cuidado, y lo que veo es que físicamente ya no puedes más.

La culpa es de la MUD

Total que regresaste… pero demasiado rápido, Águila Uno, porque deberías cuidar más de tu salud. Y lo hiciste guapeando, debo admitir que es así. Guapeando porque ya no puedes con tu alma, y también porque si no inventas algo, muy pronto los mismos caimacanes que te rodean te van a dejar sin el coroto.

Creo que fue por todo esto que al escucharte acusar a la MUD de traicionar la misma patria que tú mismo has traicionado, y viéndote alentar a tus militarotes para que asuman tu Revolución, en fin, creo que fue por eso que comencé a pensar en un repliegue táctico de tu parte o en una retirada permanente, comenzando por no realizar elecciones, y a recordar refranes de cuando a las pobres negritas les formaban su peo y los esclavos para desquitarse le echaban las culpas al totí. Un pajarraquito inocente, como lo fueron las negritas, víctimas de las acusaciones más perversas, como las envenenadas que tu ahora, en tu angustia, que la comprendo, le haces a la MUD, nave marinera que tiene buen capitán, y avanza sobre aguas procelosas, las mismas que tú has sublevado, a sabiendas ella, la MUD, de que si abandonas o no te recuperas, se quedará sin oficio… porque Papa Dios se habrá adelantado.

 
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