VENEZUELA FRENTE A OTRA DEVALUACIÓN

Alexander Guerrero E.

ALEXANDER GUERRERO E.

La situación fiscal de Venezuela es precaria, el problema de caja en MinFinanzas es extremo, lo cual ha empujado a Pdvsa a vender más petróleo en EEUU del que venía entregando a Citgo hace meses, cuyas entregas se habían reducido a los 890 mil barriles por día. A la fecha esas entregas han aumentado unos 200 mil barriles diarios. Acotemos que los acuerdos para entregar petróleo a China, Irán, Bielorrusia, Cuba y sus socios del Caribe han sido prioritarios dentro del programa de “diversificación de mercados”, pero este al mismo tiempo ha traído serios problemas de pago por parte de esos clientes, muchos de ellos no pagan en efectivo sino con especies, alimentos, materias primas y otra vitualla. El último balance de Pdvsa refleja un volumen descomunal de cuentas por cobrar superior a los 12 mil millones de dólares, y una buena parte de estas cuentas son esos “fiaos” a los clientes políticos. Esas cuentas por cobrar en todo caso pagarían las cuentas por pagar que también montan una suma similar en el balance de Pdvsa.

La realidad fiscal se aprecia en otro balance, el del BCV, donde las reservas internacionales liquidas son 70% oro, y una buena parte de ese oro no podrá venderse de “urgencia” porque no está aún certificado, es decir, se encuentra en las bóvedas del BCV. El nivel de reservas del BVC, alrededor de los 27 mil millones de dólares, muestra claramente que la realización del petróleo en los mercados internacionales y pese a los altos precios de los últimos meses, se ha mantenido estancada reflejando dos cosas; serios desajustes financieros de Pdvsa y caída de la producción, lo cual ha afectado las exportaciones, pese a que las ventas de gasolina y combustibles en el mercado local han caído y se han venido racionando lentamente. Los puntos de venta de gasolina se han reducido drásticamente con el pase a Pdvsa de las empresas dispensadoras de gasolina y otros combustibles. Esa situación de Pdvsa fue reflejada por Ramírez en días pasados cuando declaró acerca de las ganancias de la corporación de apenas 3.500 millones de dólares con un turnover cercano a los 100 mil millones de dólares.

Así las cosas, el descenso previsible de los precios del petróleo inducido por la caída de la confianza en los mercados de deuda pública en Europa y EEUU, pero también en China donde la deuda pública alcanza cerca del 76% del PIB con el agravante que esa deuda es contraída por el sector estatal que constituye el 30% de PIB, traerá problemas fiscales inéditos en Venezuela y de mayor monta que los impuso la crisis financiera en el 2008, tumbando el precio del petróleo a 38 $/barril.

Recordemos que el Presidente afirmó en noviembre del 2008 que el país estaba blindado contra los efectos de esa crisis. Lo que éste no sabía en ese momento era que las inversiones y colocaciones en el mercado internacional por parte del BCV, MinFinanzas, Pdvsa, Fonden, Bandes, y otras agencias financieras del Estado estaban sintiendo – al igual que fondos y bancos internacionales- el “derretimiento” de sus balances por depreciación y desvalorización de sus activos.

Aquel escenario retorna ahora cuando el precio del petróleo ha comenzado a caer con fuerza y probablemente siga cayendo a medida que la economía mundial reduzca su actividad económica o caiga en recesión. Ello colocaría a Venezuela en una circunstancia financiera y fiscal aun peor que la del 2008, y de fragilidad extrema, entre otros, porque la economía es hoy más dependiente de las fortunas del petróleo, y la descapitalización impuesta por la agenda de la revolución contra el sector privado nacional nos ha obligado a importar hasta la arepa con carne mechada.

Además las posibilidades de endeudamiento (como el Gobierno hizo en 2008) son mínimas, el mercado ha tomado la situación de riesgo de Venezuela en serio y ya se le considera en perspectiva de un default (en realidad es refinanciamiento) detrás de Grecia y por encima de Portugal, Argentina. Al Gobierno solo le quedan las impresoras del BCV y el financiamiento directo del déficit fiscal, como ha venido ocurriendo en los últimos tres años, pero al costo de una inflación aun mayor y desde luego el riesgo de otra devaluación.

Llegarán menos dólares y el Gobierno necesitará bolívares porque la campaña electoral lo “exige” . Las consecuencias serán las mismas que en otras ocasiones: Cuando los precios del petróleo caen, primero, devaluación, luego contracción económica y mayor inflación.

Versión editada

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@AlexGuerreroE

 

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