“Chávez es una especie de Gadafi latinoamericano”


Decenas de miles de muertos están a punto de definir el conflicto en Libia. En Siria el control policial y social es más fuerte y más grave por su situación geopolítica. La confrontación en el mundo árabe pone en riesgo los intereses de muchos países, incluyendo los de Venezuela.

“La experiencia iraní en Venezuela es inútil”

 

Manuel Felipe Sierra.

 Desde hace varios años sus artículos de opinión en la prensa nacional e internacional profundizan en los conflictos del Medio Oriente. No en vano, es analista de varias publicaciones especializadas y ofrece exposiciones y consultas en diversos países sobre una problemática de interés cada vez mayor. Sammy Eppel regresó hace pocos días de un recorrido por los países azotados por las llamadas “revoluciones árabes”. Estas son sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

 

– ¿Cómo evalúas estos meses de conflicto en Libia, aunque en las últimas semana voceros de las fuerzas militares de la OTAN anuncian avances militares significativos sobre Trípoli; y al parecer se negociaría la salida de Gadafi?

 

– Ya se está hablando de casi 30.000 muertos, como consecuencia del conflicto y estas son cifras aterradoras. Recordemos que al principio se realizaron ataques desde helicópteros militares a muchedumbres desarmadas. Estamos hablando de una cantidad al por mayor de muertos y eso fue lo que agravó en verdad la tragedia humanitaria creada por Gadafi en su empecinamiento por no escuchar ni ceder ante las quejas de su pueblo. Quejas por mejor calidad de vida, de niveles sanitarios y de educación.

– ¿Por protestas de este tipo, que son comunes en otros países, podría explicarse un conflicto como el que vive Libia?

 

– De cierta manera si. La represión ocurre porque es la única arma que tienen los dictadores para enfrentar las rebeliones, incluso las pacíficas. De allí se derivan esas decenas de miles de muertos que han provocado una situación que todavía militarmente no parece definida.

– ¿También existiría un interés de factores externos para estimular el conflicto, que entonces dejaría de ser una protesta nacional?

 

– Es posible que ahora ella ocurra, aunque el único interés internacional que puede tener Libia es su petróleo. Allí no hay centros universitarios de primer rango, no hay centros de investigación científica, no hay tecnología especial y en su momento su marca de fábrica eran los campos de entrenamiento guerrillero. El mismo Ilich Ramírez “El Chacal”, fue entrenado y entrenador en los campos de ese país, para eso servía Libia en ese momento. Gadafi era un hombre mesiánico que pensaba que iba a dirigir la revolución mundial basándose en sus riquezas petroleras. Al final ni los muertos, ni el luto sirvieron para nada; hace mucho rato que su tiempo terminó y él simplemente se ha negado a aceptarlo. Ahora existe un malestar entre su propia gente, de las siete grandes tribus que componen Libia que lo apoyaban, ahora la única tribu que lo apoya (y a medias) es la tribu de Gadafa que es de donde proviene.

– Se planteó también la posibilidad de una solución parecida a lo ocurrido en años anteriores, cuando un país se dividía territorial y políticamente. Por ejemplo, podrían declararse bajo del Gobierno Nacional de Transición y con apoyo internacional algunas zonas petroleras, y Gadafi se quedaría con Trípoli y sus áreas de influencia

 

– Yo no creo que eso esté planteado. Es muy posible que alguno de los líderes tribales estén acariciando esa idea, es más probable que cuando esta tragedia termine y se recomponga Libia, ésta se convierta en una especie de federación tribal que consagre un mecanismo autonómico. Pero eso no está planteado abiertamente ahora porque no es el propósito; el propósito es sacar a Gadafi, después vendría la reconstrucción del país.

ORACIONES DE GUERRA

– Para muchos la situación en Siria es mucho más grave que la de Libia, hasta el punto que ya EE UU y la UE piden como condición previa la salida de Bashar Al-Assad

 

– Es mucho más importante desde el punto de vista geopolítico. A lo mejor Libia es más importante desde el punto de vista económico o petrolero, pero Siria es un país bisagra entre Turquía y Líbano, Israel e Irak, y por ello tiene una enorme importancia. Siria es un país bello pero desgraciadamente posee un estado policial férreo, mucho más que el que existía en Libia. Al-Assad es mucho más fuerte desde el punto de vista del control policial y social, por eso no hemos visto mayores manifestaciones en mayor número de ciudades. La gente que está en Homs o en Latakia no son sirios diferentes a los que viven en Damasco o en otras ciudades pero en ellas existen diferentes controles. Por ejemplo, Damasco es una ciudad bajo control totalmente militar, ahí no puede ocurrir una manifestación y en esas circunstancias es muy complicado que se vea la reacción que se nota en otras regiones. Hablando un poco del tema ético-religioso, Siria es un país básicamente sunita, sin embargo, los Assad pertenecen a una pequeña secta que se llama “los alauitas”, que practican el Islam de una manera diferente porque han copiado hasta el cristianismo.

– Al-Assad ha funcionado como una bisagra política

 

– Los alauitas siempre fueron una élite, una minoría que logró entrar muy fuertemente a las Fuerzas Armadas y a la administración pública. Esa élite se apoderó del país hace 40 años y no puede soltarlo porque ocurriría una venganza popular. Ese resentimiento que se ha creado en los sunitas ocasionaría un enfrentamiento y podríamos ver una violación masiva de derechos humanos por una parte de la población contra la otra. Lo mejor sería lo que Gadafi no ha querido hacer en Libia, que los Assad permitan una apertura claramente democrática.

– Sin embargo, han hecho algunas concesiones como declarar una amnistía y el pluripartidismo político, pero para los opositores hay una sola condición: que Al-Assad deje el poder

 

– El tema de fondo de los sectores opositores es ese. Uno de los factores que en el plano internacional pesa mucho es Arabia Saudita, porque ese país se presenta como el abanderado de los sunitas en el mundo islámico, y está fuertemente opuesto al régimen de Al-Assad.

Para Eppel el telón de fondo sería la disputa Irán-Arabia Saudita

– ¿Eso implica que alrededor de Al-Assad, aunque no compartan su política se van a nuclear factores externos?

 

– Si, claro.

– Irán por ejemplo que también es un polo decisivo en el Medio Oriente

– A Irán le conviene que Al-Assad se mantenga en el poder porque Siria ha sido el camino que ha utilizado Ahmadineyad para llegar a Líbano ya que no tiene frontera con este país. Entonces a través del norte de Irak y a través de Siria, a pesar de que son chiitas, son de otra secta, han logrado penetrar el Líbano a través de Siria. Para ellos sería un juego demasiado importante. En Siria existe una pulsión de fuerza entre Irán y Arabia Saudita.

 

– Ese es el verdadero telón de fondo

– Ese es el telón de fondo, esas dos potencias, una que es una potencia militar y otra que es una potencia económica. No hay manera de comparar la potencia bélica  de Irán con la de Arabia Saudita porque Arabia Saudita es insignificante incluso al lado de Irak, por ejemplo. La única diferencia es que EE UU está amarrado con Arabia Saudita después de la invasión de Kuwait por parte de Sadam Hussein, en 1990. El plan de Sadam era seguir hacia Arabia Saudita y la razón por la cual interviene Estados Unidos y promueve una coalición bélica y el ataque a Bagdad, fue por temor a perder una fuente energética tan grande.

– Hasta el punto que después de la invasión dejaron a Sadam Hussein en el poder

 

– Lo dejaron allí y yo considero que debieron hacerlo porque simplemente lo tenían dominado, querían para ellos una zona controlada en un área tan explosiva.

– Para EE UU el peligro siempre fue Irán

 

– El peligro era Irán, que es la verdadera potencia, la verdadera fuente del mal. Sadam era un hombre déspota, malo, un tirano, un asesino, pero era básicamente un matón local. En cambio la revolución iraní pretende la dominación mundial. Es importante recordar la frase que pronunció Ayatolá Jomeini cuando llegó luego de terminar su exilio en Francia en el año 79, él dijo algo así como: “no importa si todo iraní debe morir, no importa si este país se convierte en cenizas con tal de que Alá triunfe”. Estamos hablando de un genocidio de su propio país y a él no le importaba.

– Para EE UU la situación de Siria es compleja, porque si bien exigen la salida de Al-Assad, en Siria puede abrirse un cuadro de ingobernabilidad y eventualmente de violencia que contamine el conflicto palestino-israelí

 

– La situación con Israel pudiera ser favorable si ocurre un cambio en Siria, porque uno de los países que estuvo a favor del reconocimiento por parte del mundo árabe de Israel si se cumplían ciertas condiciones, fue Arabia Saudita, con todo y que es un régimen opuesto y un régimen antisemita, un régimen que no permite ni siquiera construir una iglesia católica o protestante. Esa si es una sociedad cerrada, pero tienen gran influencia en la población sunita y es posible que la población sunita de Siria decida seguir esa vía y a lo mejor promover un mecanismo de paz con Israel. Claro, aquí ocurre el peligro de que suceda algo parecido a lo que ocurrió en Argentina con Las Malvinas, que los militares o en este caso Al-Assad, al verse de pronto perdido trate de enfrentarse con Israel, ante lo cual a todos los sirios no le quedaría más remedio que acompañarlo porque se trata del “enemigo”. Es una carta que él se podría jugar y ojala no lo haga.

– Actualmente los ataques de Al-Assad a la población civil están provocando también el éxodo de palestinos que van a refugiarse a otras zonas

 

– Siria tiene pocos refugiados palestinos, pero colinda con el Líbano, y en esa parte si hay mucha población palestina.

– En general la situación es explosiva

 

– Explosiva y es complicada. Turquía también está ejerciendo presión, ya lo ha dicho públicamente, es difícil que un Presidente o Primer Ministro como Erdogan, que es islamista en un país como Turquía que es un país laico por Constitución, haya criticado la situación que está ocurriendo en Siria porque simplemente a ellos no les conviene.

-¿Cómo avizoras la recomposición en el mundo árabe en el corto y mediano plazo?

 

– Yo creo que no se van a dar grandes cambios a corto plazo, creo que los cambios van a darse más en el mediano plazo. Van a ser más políticos pero para que ocurra un cambio hacia un sistema democrático pasará tiempo. Recordemos que son países que jamás tuvieron democracia. Es muy posible que sean cambios positivos porque cada vez que se permite la participación y la discusión pacíficamente, ello significa un avance.

CHÁVEZ Y EL MUNDO ÁRABE

– ¿Cómo se reflejarán estos cambio en la estrategia diplomática de Chávez que contempla a los países árabes más radicales como sus aliados y que ha consolidado una estrecha relación, quizás es el aliado más cercano a Ahmadineyad y el modelo iraní?

 

– La experiencia iraní en Venezuela es inútil, porque estamos hablando de una teocracia fundamentalista-fascista, que es una cuestión tan retrógrada, tan troglodita, tan primitiva, que bueno yo no digo que no se pueda hacer pero me parece imposible que una sociedad como la venezolana tratemos de retrotraernos al siglo XII o al siglo XIV.

– Una recomposición en el Medio Oriente le quitaría a Chávez capacidad de proyección de su estrategia diplomática

 

– Claro, porque el se veía a sí mismo como el Mesías, el era una especie de Gadafi latinoamericano o de un nuevo Perón, aunque Perón nunca pensó en proyectarse fuera de Argentina pero el proyecto de Chávez es un proyecto mundial, él de verdad pensó que iba a derrotar al imperio en una guerra.

 

Un Comentario;

  1. max sihman said:

    Excelente entrevista por dos profesionales de certeo enfoque.

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