La FAN y la campaña electoral

Vladimir Villegas

VLADIMIR VILLEGAS
vvillegas@gmail.com 

El debate electoral para 2012 debe ser un hecho esencialmente civil, para que los electores se expresen libremente y decidan, sin más tutelaje que el de sus conciencias, quién será el venezolano que ocupará la Presidencia para el nuevo período. Los militares tienen derecho al voto, pero no a inmiscuirse de ninguna manera en actos de proselitismo político, a favor o en contra de cualquier candidato. Cualquier otra conducta es violatoria de la Constitución, cuyo artículo 328 no deja ninguna duda al respecto.

“La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y la ley. En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la subordinación. La Fuerza Armada Nacional está integrada por el Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional, que funcionan de manera integral dentro del marco de su competencia para el cumplimiento de su misión, con un régimen de seguridad social integral propio, según lo establezca su respectiva ley orgánica”.

De acuerdo con este articulado, los integrantes de la FAN, en cualquiera de sus niveles jerárquicos, deben mantenerse al margen del debate electoral. Esta actitud, además de un mandato constitucional, es la mejor contribución para que el proceso se desarrolle con total normalidad y, es bueno insistir, como un hecho esencialmente civil, gracias al cual los ciudadanos ejercemos uno de nuestros derechos fundamentales, escoger al primer mandatario nacional, los gobernadores, alcaldes, concejales y parlamentarios nacionales y regionales.

En el caso de la elección presidencial, se elegirá al jefe del Poder Ejecutivo nacional, a quien corresponderá, por esa misma condición de contar con el favor popular, ser el comandante en jefe de la FAN. Y es bueno recordar que el presidente Hugo Chávez ejerce esa responsabilidad porque fue elegido por el pueblo y no por su condición de oficial de la Fuerza Armada, ya en condición de retiro. Esto quiere decir que, en caso de ser elegido un nuevo presidente, la FAN tendrá un nuevo comandante en jefe, al cual los integrantes de la institución armada le deberán el mismo respeto y consideración que al actual primer mandatario nacional. Así de sencillo. Cualquier otra interpretación está reñida con la carta magna de 1999, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente y ratificada por el soberano en referéndum.

El tema militar no puede seguir siendo, como en el pasado, un tabú que sirva para amenazar, asustar o intimidar.

Vivimos en una democracia donde la FAN tiene asignada constitucionalmente su misión. Y nadie, sea civil o militar, sea del Gobierno o de la oposición, tiene patente de corso para interpretarla de manera caprichosa, oportunista o demagógica. Por fortuna, nuestra sociedad ha madurado políticamente y creo que es una minoría ínfima la que estaría de acuerdo en sobredimensionar el papel que la institución armada debe cumplir en nuestro país.

Es verdad, los actores políticos deben mantener a la FAN fuera del debate electoral, por respeto a ella y a la sociedad.

Pero la FAN, empezando por su máximo nivel jerárquico, está obligada también a respetarse a sí misma y a moverse dentro de los estrictos linderos que le señala la Constitución.

 
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