PETRÓLEO, AVIONES CAZA Y COMPLACENCIA MEDIÁTICA

Elizabeth Burgos

ELIZABETH BURGOS
eburgos@orange.fr 

El periódico de la derecha francesa, Le Figaro, afirma que Chavez recurrió a la medicina cubana porque “los médicos venezolanos son menos buenos y siempre se han negado a instalarse en los barrios pobres, porque prefieren  ocuparse de los ricos para ganar más, y porque temen por su seguridad”. (sic). ¿La razón del artículo? El propietario del diario es dueño de la empresa Dassault, fabricante de aviones caza.  Posiblemente no sepa que Chávez pronto ni reservas del BCV tendrá.

La segunda sesión de quimioterapia a la que el teniente-coronel Hugo Chévez se sometió en Cuba, dio lugar a un artículo que fue publicado por el diario francés Le Figaro que puso en evidencia los dos parámetros sobre los cuales se rige la matriz de opinión que se ha forjado a través de los medios sobre Venezuela y Cuba, países que para éstos, ya conforman una entidad.

La Leyenda Blanca

El primer parámetro según se deduce del artículo es el que Cuba ha forjado en los 52 años de poder mediante su actividad continua de propaganda: Cuba es el país perfecto, sede del paraíso terrenal, el único país digno de América Latina, de lo que se infiere que el resto de los países son indignos.  La autora del artículo se apoya en la opinión de una “especialista de políticas sociales” en América Latina, quien afirma que la razón por la que el presidente venezolano ha optado por ir a tratarse en Cuba es porque el cubano “es el mejor sistema de salud de América Latina”.  Afirmaciones que demuestran hasta qué punto la versión oficial cubana se ha impuesto y es reconocida hasta por los “especialistas”.

Se supone que un verdadero especialista está obligado a confirmar las estadísticas y no se conforma con versiones oficiales, sin embargo, sin embargo, en lo relativo a Cuba, la palabra oficial tiene carácter de veracidad incontestable, pese a ser conocida la opacidad de las estadísticas cubanas.  El hecho de que los organismos internacionales como la ONU o el FMI las admitan en sus documentos, es por la sencilla razón de no disponer de otras cifras que las emanadas de La Habana: ningún especialista extranjero al sector oficial ha podido realizar encuestas en Cuba.  Eminentes especialistas, pese a haber sido simpatizantes del régimen, como el antropólogo Oscar Lewis, también René Dumont, André Gunder Frank, K. S. Karol, fueron denigrados, tratados de agentes de la CIA y hasta expulsados de Cuba, por no haber admitido a pie juntillas la versión oficial del paraíso en la tierra: el mesianismo castrista no admite fisuras en la versión que él, y más nadie, ha forjado de su proceder.

La otra leyenda

Si en los primeros tiempos del castrismo, cuando el régimen gozaba de la magnanimidad de la URSS, el servicio de salud cubano era accesible a todos los cubanos y poseía un nivel de calidad adecuado, la situación actual está lejos de ser la de esa época.  Hoy la situación de los hospitales cubanos es dramática.  Por supuesto que existen centros hospitalarios destinados a la salud de la oligarquía que gobierna al país a y a los oligarcas aliados, secuaces, como es el caso de Hugo Chávez. (Demás está decir que la oligarquía que gobierna hoy a Venezuela no acude a los servicios de los médicos cubanos, menos aún a Barrio Adentro, sino que frecuentan las mejores clínicas del país).  En segundo término, la especialista apunta que existe también un propósito político e ideológico, dado que Cuba es el mayor sostén político de Chávez y vice-versa, que este hecho “refuerza esa relación privilegiada”.

Dejemos de lado la simpleza de esta opinión geopolítica digna de tira cómica, para continuar con las palabras de la “especialista”: “Los médicos venezolanos son menos buenos y siempre se han negado a instalarse en los barrios, porque prefieren ocuparse de los ricos para ganar más, y porque temen por su seguridad”.  En una sola frase, la “especialista” despacha la historia de la medicina venezolana y el papel esencial que ha jugado en la modernización del país.  Que existan médicos que hayan optado por el sistema de Ali Babá y los cuarenta ladrones, como desgraciadamente existe en todas las categorías socio-profesionales del país, un especialista está en la obligación de contextualizar y matizar sus análisis. Por experiencia personal y familiar, conozco los esfuerzos y el profesionalismo de los médicos venezolanos.  Grandes especialistas que trabajan parte en hospitales públicos y parte en lo privado, exactamente como en Francia o en cualquier país no sometido a un régimen totalitario como el cubano.  Otros, que pese a sueldos de miseria, continúan sirviendo en instituciones públicas.

La “especialista” no menciona el hecho de la existencia en Venezuela del Seguro Social y la gratuidad del servicio hospitalario mucho antes de que Fidel Castro se hiciera del poder en cuba en 1959.  Tampoco menciona que el modelo de Barrio Adentro significa un proyecto paralelo destinado a socavar el sistema ya existente en lugar de partir de lo que ya existía y mejorarlo.  El abandono de los hospitales por parte del gobierno no ha sido la mejor medida que haya contribuido a mejorar la salud de los venezolanos.  Lo declaran los médicos cubanos que enviados a participar en el programa Barrio Adentro, han optado por huir desde Venezuela.

El sistema de “Barrio adentro” inventado por La Habana en aras a implantar el castro-fascismo en Venezuela, debería ser materia de estudio de los “especialistas de América Latina”: eternos descubridores que no cesan de imitar a Cristóbal Colón.  La instrumentalización de profesionales de la salud para que contribuyan a la instalación de un régimen totalitario, es una de las acciones más perversas de la mente de Fidel Castro, que por cierto, es una técnica de poder que le ha dado más dividendos que los grupos armados de “guerrilleros heroicos” que en otras épocas se infiltraban en todo el continente.  Un enfermo de por sí establece una relación de dependencia con el médico que lo trata, si además ese médico actúa por encargo político-ideológico, la dependencia que emana de esa relación es absoluta.

El segundo parámetro, el que atañe directamente a Venezuela, es la complacencia de la que gozan los países productores de petróleo.  Los petro-estados gozan de patente de corso.  Los países industrializados ávidos de energía, o cierran los ojos, o son cómplices de las petrodictaduras.  No deja de llamar la atención la opinión favorable, por no decir la complacencia, de la que ha gozado el régimen de Hugo Chávez en las páginas del diario Le Figaro, el más antiguo de Francia, considerado la voz de la derecha más tradicional y conservadora del país, editado por Socpress, grupo de prensa que pertenece al grupo aeronáutico Dassault, que forma parte del complejo militar-industrial francés.  El presidente de Socpress es Serge Dassault, miembro del partido UMP en el poder, también Presidente Director General del grupo Dassault, líder da la fabricación de aviones tanto civiles como militares, entre otros: Los Mirages, los Etendards y los famosos Rafales.

Los países petroleros son los clientes más codiciados, de allí que la célebre declaración de Serge Dassault, editor de Le Figaro, que los medios deben publicar “ideas sanas” dado que “nos estamos liquidando por culpa de las ideas de izquierda”, no atañe al petro-Estado chavista.

 
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