AL BORDE DE LA VIOLENCIA

Fernando Ochoa Antich


FERNANDO OCHOA ANTICH
fochoaantich@hotmail.com

Hugo Chávez está desesperado. Su proyecto hegemónico de gobernar más tiempo que Juan Vicente Gómez hizo crisis. Es imposible que un líder con una enfermedad tan grave pueda imaginarse que va a dirigir los destinos del país hasta el 2031, como amenazaba con gran soberbia a los sectores democráticos del país. La historia está sometida al azar. Esa emboscada que le ha hecho la vida, como él ha sostenido últimamente, no le permitirá ni siquiera ser candidato en el 2012. Hasta hoy la suerte le había sonreído de mil maneras. Sus permanentes errores políticos los había superado de una manera inexplicable. Por primera vez no podrá hacerlo. No sólo es la enfermedad, es una situación nacional realmente insostenible, un verdadero caos por la falta absoluta de gobierno.

La desesperación es muy mala consejera. He reflexionado largamente sobre las declaraciones que Hugo Chávez y un grupo de generales y almirantes, pertenecientes a la camarilla militar, han venido ofreciendo últimamente. Lo primero que he observado es la orientación estratégica de todas ellas. No son espontáneas ni circunstanciales. Todas tienen el mismo objetivo: amenazar a los ciudadanos para que no asistan a votar y convencer a los cuadros militares que la oposición democrática, llamada ofensivamente burguesía apátrida, los odia de tal manera que el destino de la Fuerza Armada puede estar en riesgo si logran ganar las elecciones. Un verdadero absurdo, pero que a mi criterio, esconden unas claras intenciones desestabilizadoras.

El instrumento que piensan utilizar en sus planes es la Fuerza Armada. El problema que se les presenta, es lo difícil de lograr conducir a los cuadros militares institucionales a una aventura tan riesgosa sin existir ninguna causa que lo justifique. Los militares prefieren la paz y la seguridad. Mucho más, si conocen que existe la posibilidad de realizar en corto tiempo unas elecciones, para escoger constitucionalmente al presidente de la República, cuyo resultado será respetado por los venezolanos. Hugo Chávez conoce muy bien esta verdad. Su larga experiencia conspirativa se lo indica… De todas maneras, la angustia de conocer que existen grandes posibilidades de ser derrotado puede conducir a Hugo Chávez a una aventura…

En estos días, el semanario “ABC de la Semana”, se refirió a este tema. El título del Editorial fue impactante: “Vientos de Guerra”, señalando los riesgos de violencia que existen en Venezuela. Realmente el contenido del Editorial me sorprendió. Mi conocimiento del país y de la Fuerza Armada me conducía a rechazar cualquier posibilidad de crisis política, ante la cercanía de las elecciones presidenciales. La sorpresa fueron los argumentos y el ejemplo que presentaron. La violencia no sería social, sino dirigida por grupos subversivos extranjeros a objeto de provocar una crisis nacional que obligue a la Fuerza Armada a intervenir y de esta manera lograr suspender las elecciones y evitar la derrota. El ejemplo fue trágico: el Líbano de los años 70.

El inteligente editorialista sostiene que el ejemplo le fue dado por un perspicaz embajador árabe, quien le resumió en pocas palabras la sorprendente similitud: “con enclaves guerrilleros no solo colombianos, sino también de la ETA española, del Hezbollah iranio-libanés, y hasta del desaparecido IRA, no hay duda que empiezan los parecidos. Si además se agrega la injerencia interna de un país extranjero, allá Siria, aquí Cuba, la creación de una milicia civil no vinculada a la Fuerza Armada, y las evidencias que existen de la importación masiva de armas no convencionales, incluyendo minas antipersonales, hay que concluir, que como en aquel Líbano pacífico de los años 70, en Venezuela sólo falta un chispazo para que arda la pradera”.

No soy tan pesimista. Creo que en Venezuela existen suficientes reservas morales para evitar una tragedia de esa magnitud. Es verdad, que en estos doce años, lo único que ha habido ha sido una permanente prédica presidencial hacia el odio y el resentimiento Por suerte, la mayoría de los venezolanos sigue convencido que a través del diálogo y el entendimiento, podemos crear una sociedad de oportunidades. De todas maneras, nuestro pueblo debe darse cuenta de los riesgos que existen. El planteamiento no es absurdo. Tiene elementos creíbles que se deben tomar en cuenta para no ser sorprendidos. Los cuadros institucionales de la Fuerza Armada solo tienen un camino y una responsabilidad: cumplir y hacer cumplir la Constitución Nacional.

@ELUNIVERSAL

 

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