EL HEROE Y LA ENFERMEDAD

HENRIQUE SALAS RÖMER – 

La enfermedad de Hugo Chávez ha generado un fenómeno extraño. En la medida en que aumenta la percepción de que sufre una enfermedad terminal, de lo que se deduce que no podrá competir, más se incrementa la intención de voto en su favor. Es como si el pueblo quisiera aplaudir la forma como el héroe se faja, forcejea, resiste hasta donde puede, los embates del terrible enemigo que sus fuerzas va mermando, y no su obra -que sin él nada le vale- mucho menos la posibilidad de ver por su intermedio sus sueños realizados.

Singular espacio tiene la religiosidad en el drama que se  desarrolla. El cura, el monaguillo, un Padre Nuestro, un Ave María, el altar, el reclinatorio, la hostia que encarna su comunión con Cristo… pero sobre todo la santería, el sincretismo de imágenes católicas y de creencias que esclavos, como la Negra Hipólita y la Negra Matea, trajeron a esta América mestiza, creencias que fructificaron en Cuba y ahora vienen de vuelta a nuestro país.

En la santería, el santoral católico tiene su contraparte africana. Transformada en Ochún, la Virgen de la Caridad del Cobre, la virgen mulata, patrona de Cuba, juega un rol fundamental en la enfermedad y tratamiento de nuestro Presidente.

Es la señora del amor, la sexualidad, la belleza y la diplomacia, la reina de los ríos y las aguas dulces.  Protege la región abdominal y enseña el placer y la felicidad. Es generosa, pero difícil de calmar cuando está furiosa. El pavo real es uno de sus regalos favoritos, por la belleza de sus plumas.  Color: amarillo. http://www.bowdoin.edu/~eyepes/latam/santeria.htm

El pueblo sigue muy de cerca la trama. Por televisión ve – o se imagina-como en una telenovela, conjuras, amenazas, infidelidades, momentos de aguda tensión, interrumpidos de pronto por episodios refrescantes.  En éstos, el héroe, en atuendo amarillo – canta o baila al compás del arpa, el cuatro y la maraca. Allí, en su jagüey, el ayer se desvanece – el rojo de su vestidura, ya lo vimos, da paso al amarillo, la muerte de la consigna se trastoca en vida, y la violencia – aun latente- le deja una rendija abierta a la alegría.

El pueblo se mantiene atento… ¿será cierto? No. No del todo, al menos. La respuesta se produce de inmediato. La música calla, el zapateo se detiene, el héroe, frente al televisor anuncia con gesto agresivo una proclama, un edicto, una Ley.  “Si quieres sanar no puedes ser lo que antes fuiste”, le suplica Ochún …pero en sus adentros Florentino y el Diablo libran su lucha hasta cada amanecer, y la sangre que del combate brota, sube a sus tímpanos y no le permite escuchar.

Dramática la suerte de nuestro Presidente, su epopeya venezolana cada día más aplaudida, y la Divina Providencia empeñada a mudarlo a otro país.

*Como en otras ocasiones, con gusto cedemos hoy nuestro espacio editorial a una columna de especial calidad. 

 
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