Los que se salieron del libreto

Bernardo Kliksberg

BERNARDO KLIKSBERG
Kliksberg@aol.com

Son egresados brillantes de las mejores universidades de América Latina. Estaban programados para ser reclutados por las empresas líderes, ganar altas remuneraciones, ser ejecutivos muy exitosos. Era la expectativa de su medio social. Se salieron del libreto.

Con el liderazgo de un sacerdote jesuita crearon un Techo para Chile, para construir una vivienda para los que no tienen nada. Lo hacen en dos días, en base a voluntarios, con la plena participación de las familias asistidas. Durante el reciente terremoto chileno construyeron 25.000 casas en 3 meses.

Están aplicando sus formidables capacidades gerenciales a la solidaridad activa. Tienen menos de 30 años.

Destruyeron el mito de que los jóvenes latinoamericanos son “light”. Cuando los convocan para desafíos genuinos, con trasparencia total, la llama se enciende.

Hoy son Techo para mi País y están en 19 países. Tienen 400.000 voluntarios, han construido 80.000 casas.

Trabajan sistemáticamente. Hacen un mapeo de la pobreza extrema. Van a la comunidad después, hablan con ella, identifican juntos las familias con las que construirán. Piden ayuda a las políticas públicas y a empresas socialmente responsables.

Después de las casas viene una segunda etapa. Ayudar a la integración social de las familias.

Hay en América Latina 120 millones viviendo en tugurios. Un Techo creó un corto en YouTube imprescindible. Muestra un país que llamaron “Precaria”. Está en medio de los países de la región. Muchas veces las viviendas que se ven son de lata, los pisos de barro, se caen cuando llueve. Un escándalo ético.

Estuve con sus voluntarios estos días en Guatemala (50%de pobreza), y Panamá (40%). Les pregunte ¿por qué están en Un Techo?

“Las casas estaban pegadas a un basural. Al poner los pilotes vi que el suelo en que vivían era basura. Me golpeó duro. Redoblé mi trabajo por Un Techo”. “Cuando le terminamos la casa, la madre se puso a llorar. ¿Hicimos algo mal? No, no, es que es la primera vez en mi vida que voy a tener una ventana”: “El niño de 7 años nos dijo, es que de verdad voy a tener una casa”.

¿Qué sienten? “No puede ser que tengamos todo, y ellos vivan así”. “Soy feliz, me cambió la vida”. “Mi familia me preguntó, ¿cuánto ganas por eso? Nada, les dije. Me costó explicarles que cambié mis indicadores de éxito. “No son más cuánto gano, sino a cuántos y cómo ayudo”. “Mis amigos pensaron que era un nuevo hobby. Se equivocaron, algunos vienen ahora conmigo”.

Estamos entusiasmados me dicen algunos de los líderes máximos, Ignacio González (25 años, uruguayo), Maximiliano Pérez (26, uruguayo), Nico Berardi (23, argentino), Andrés Cano (22, guatemalteco). “Los jóvenes se transforman con la experiencia. Es una educación en puros valores”.

Andrés lo resume magistralmente: “Queremos ayudar a convertir la pobreza en una cuestión de museo”.

Asesor Mundial de la ONU/PNUD/BDP.

 

 
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