PARA SALVARTE

Alberto Barrera Tyszka


ALBERTO BARRERA TYSZKA
abarrera60@gmail.com 

El poder utiliza la enfermedad física de Chávez para apurar su consagración. El Gobierno está cada vez más cerca de los métodos de la llamada iglesia electrónica

¿ Has visto unos pequeños micros llamado “Al calor de la fe”? ¡Todavía estás a tiempo! ¡Corre ya! ¡Enciende la televisión y conéctate a la iglesia VTV! ¡Sí, sí! ¡Ahí mismo! ¡En “el canal de todos los venezolanos”! ¡Los pasan a cada rato con fervorosa frecuencia! Siéntate frente a la pantalla.

Respira profundo. Espera. Si no tienes luz, tendrás que esperar un poco más. Ten paciencia. No cambies de canal.

No te mudes a otro templo.

Solo hay un camino para encontrar la salvación.

Asistimos a un nuevo proceso de conquista. Una nueva iglesia nos ha invadido y está empeñada en catequizarnos.

Quien no se convierta no podrá entrar al paraíso. No disfrutará del reino del petróleo.

Vivirá amenazado y, más temprano que tarde, será excluido y lanzado al desierto. Pasto de las sombras. Sangre del infierno. Tumba de sal. Todavía estás a tiempo ¡Arrepiéntete! La creciente sacralización del poder es uno de los elementos más importantes y decisivos del proceso que vive actualmente Venezuela. Los ciudadanos somos, al mismo tiempo, testigos y víctimas de un sostenido intento de construcción de una moderna teocracia, de un sistema cuyo poder se organiza y se controla desde una religión. Suele ser muy difícil registrar y analizar los cambios culturales en el momento preciso en que estos se están desarrollando.

La historia, como discurso, como saber, necesita tiempo.

Solo se puede escribir desde la distancia. Por eso, tal vez, no resulta sencillo atender y ponderar justamente lo que nos pasa. Esta semana, en cadena nacional, en un acto de repartición de útiles escolares, frente un gran grupo de niños, el Presidente gritó: “¡Viva Cristo! ¡Viva el 4 de febrero!” Fue una sola línea. Un mismo himno.

El poder utiliza la enfermedad física de Chávez para apurar su consagración. El Gobierno está cada vez más cerca de los métodos, de los símbolos y de la retórica, de la llamada iglesia electrónica. La oración por la sanación, transmitida también por algunos canales del Estado, y su consecuente promoción mediática, delatan esta implacable estrategia. Todos los sacerdotes de todos los cultos se rinden ante la nueva, única y todopoderosa iglesia.

Incluso Luisa Estella Morales, máxima jerarca de la religión civil, presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, aparece en pantalla, repartiendo bendiciones. El mercado de la política expulsa a Jesús y se queda con el templo.

Definir lo sagrado

Gilles Deleuze señalaba que, en las religiones, la ideología no es lo esencial. No importa mucho qué se dice, qué presupuesto teórico o dogmático se defiende. Lo que es definitivo es la manera en que organizan su poder. Pueden variar de ideas y de preceptos con inmensa facilidad.

Hoy citan a Marx y mañana a Nietzsche. Hoy apelan a la muerte, mañana todo es vida. Lo determinante no está ahí. Reside y se instala, respira y toma forma, más sutilmente. Se va convirtiendo poco a poco en una cultura, en modos de vida, en maneras de ser.

Quienes hablan de una pedagogía distinta, de una educación para la liberación, paradójicamente son los mismos que promueven un culto mesiánico. Son el peor testimonio de lo que predican.

Viven afectivizando la política, promoviendo la devoción ciega como una virtud, el sometimiento como una forma de aprendizaje. Cada vez que la ministra Mari Pili toma la guitarra, tiemblo. Ahora el Gobierno quiere ser una experiencia carismática.

Sin ningún pudor, el oficialismo se ha entregado a este proceso de sacralización.

Basta ver cómo actúan. Todos en bloque, repitiendo lo mismo. No tienen otro tema. Salen siempre acusando a los impíos, a los paganos, a los impuros. Cada vez nos acercamos más al retrato orwelliano que contempla los “crímenes de pensamiento”. Una histeria beata se ha apoderado del discurso oficial. Todo los amenaza.

Lo diverso siempre es una conspiración. Es difícil hablar con un fanático. No tiene argumentos. Solo tiene fe.

Pensar distinto o es un delito o es un pecado.

Tú también puedes lograrlo.

Para salvarte, deja el odio. Súmate al amor. Acéptalo. Todo es hermoso, todo es bonito, todo está bien. Lo nuestro es lo mejor. No importa si estás o no de acuerdo con lo que dicen, con lo que hacen. Para salvarte, solo tienes que quererlo. Quererlo para siempre.

Vivir viviendo. Esta historia es infinita. El poder es sagrado, su amor no acaba nunca.

Para salvarte, rápate el cabello. Aparecerás en televisión y alcanzarás la gloria eterna.

No comentes con nadie el caso de las toneladas de comida podrida. Harina quemada. Leche negra. Tumba de sal. De eso no se habla.

Eso no existe. Eso no pasa.

Quien tenga oídos que no oiga. Quien tenga ojos que no vea. Solo canta. Canta y aplaude. Para salvarte.

 
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