¿ATIENDO AL CENSO 2011?

Miguel Ángel Santos

MIGUEL ÁNGEL SANTOS

Dependemos de una ética frágil, de que a alguien en la cadena no le dé por “quemar un CD”…

Recuerdo aquella tarde con relativa nitidez. Mi papá solía llevarme al Misael Delgado cada domingo a ver jugar al Valencia FC, en aquél entonces de los equipos más fuertes de la Liga. Solía comprar entradas en la “Tribuna Lateral Sur”, lugar de encuentro de los inmigrantes españoles, portugueses e italianos. Allí se reunían a ver fútbol, conversar de sus variados oficios, y reírse unos de otros. Franco el barbero, un clásico de aquellos días, solía levantarse cuatro o cinco veces por partido, independientemente del resultado, y romper el silencio con su voz ronca: “Aaarbitro, ere uno sinvergüenzzza”. “¡Conchetto (dueño de la legendaria heladería del mismo nombre), vete a vender barquillas, qué vas a saber tú de fútbol!”.

Aquél domingo 8 de junio de 1980 era un día especial. Por un lado, se recibía la visita del Portuguesa, cuatro veces campeón y líder del torneo. Pero había un detalle más. Con ellos venía Vicente Vega, “la pared de Maracay”, el portero de la selección nacional (y padre de Renny Vega). Un detalle ilustra la asombrosa ingenuidad en que transcurrían aquellos días. Los niños pequeños podíamos ingresar al campo a patear balones, hacer mini-partidos o simplemente corretear, durante los quince minutos del entretiempo. Aquél día no hicimos nada de eso. Apenas entramos al terreno (cómo volaba la imaginación cuando uno salía de esos túneles) notamos unas cámaras de televisión y una suerte de camión en una de las porterías. Hasta allí fuimos todos corriendo. Vicente Vega, con el afro y las patillas de la época, atenazaba un balón que alguien le lanzaba y luego, mirando fijamente a la cámara, decía: “Atiende al Censo, de ello depende el desarrollo de Venezuela”.

Treinta años después vuelve la hora del Censo. Es un instrumento esencial de planificación en toda sociedad mínimamente organizada. Pero esta vez, en contraste con los cafecitos, limonadas e invitaciones a pasar a aquellos muchachos de ayer, Venezuela tiene una profunda desconfianza de sí misma. Ciento veinticinco mil asesinatos, la apoteosis del robo, la amenaza constante contra la propiedad privada y el alumbramiento de un fuerte resentimiento social no podían pasar en vano. No hay rueda de prensa ni número 0800 que pueda contra esto.

La decisión es personalísima. Hay aspectos que se pueden mitigar: coordinar con los vecinos la llegada de los censores, verificar su identificación a través de los mecanismos aportados por el INE. Pero hay otros en los cuales podemos hacer poco. Vivimos en un país en donde la lista de Tascón se vendía por tres bolívares fuertes en los puentes del centro de Caracas. Peor aún, en un país en donde una mitad siente que cualquier información que suministre podría ser utilizada en su contra por la otra mitad. Dependemos de una ética muy frágil, de que a alguien en la cadena no le dé por (o se le ordene) “quemar un CD” por el que seguramente encontrará demanda.

Portuguesa quedaría campeón de aquél torneo con apenas cuatro puntos de ventaja sobre el Valencia. Eso pudo haber cambiado aquella tarde, pero Vicente Vega fue un prodigio y el partido en Valencia terminó empatado a cero. Probablemente ese también termine siendo el resultado del Censo 2011.

www.miguelangelsantos.blogspot.com

@ELUNIVERSAL

 
Top