“La oferta sobre la mesa de los venezolanos tiene que ser más que electoral”

Estamos en un proceso de transición evidente. Sólo con una victoria política puede haber posteriormente una victoria electoral. El gobierno se empeña en hacer las cosas con bastante opacidad. La deuda venezolana se hace cada vez más costosa y más riesgosa. La economía oficialista ha sido un fracaso, opina el recién electo máximo dirigente del organismo empresarial.

Manuel Felipe Sierra

Proviene del sector comercio pero ha desarrollado una intensa labor en otras áreas del mundo empresarial. Su postulación a la presidencia de Fedecámaras en la reciente Asamblea Anual celebrada en Margarita fue estimulada por una corriente partidaria de un diálogo franco con otros sectores sociales, incluso del ámbito oficialista. Hasta entonces se desempeñaba como director de la Comisión Técnica del organismo. Desde sus oficinas en El Bosque, Jorge Botti reflexiona para los lectores de ABC de la Semana.

“Tenemos una generación de venezolanos que no recuerda lo que es vivir sin inflación”

– La deuda venezolana se hace más riesgosa, más costosa, y como consecuencia de ella el valor del dólar en Venezuela también sube. Estos temas son muy delicados, deben tratarse de una forma muy transparente y deben ser discutidos ampliamente por el mundo internacional que es muy sensible. No creo que la forma en que se discutió en la Asamblea Nacional el tema de las reservas sea lo apropiado. Ese es el resultado de un gobierno que se empeña en hacer las cosas con bastante opacidad. Estas cosas se discuten abiertamente en cualquier país sensato y el llamado que hacemos es que así sea.

– ¿Cuáles son las líneas generales de su gestión?

– Esta nueva gestión de Fedecamaras nos obliga a pensar. Aquí estamos todos juntos, seguimos trabajando hacia adelante y perfeccionando proyectos que venían de gestiones anteriores. Hicimos una campaña muy intensa con más de 100 visitas por todo el país durante 3 o 4 meses. Nuestra propuesta consistió en una visión realista de lo que pasa en cada uno de los sectores del gremio, además de lo que ocurre en las regiones.

– Ciertamente esa fue la etapa intensa de la campaña, pero ahora ya como presidente de Fedecámaras ¿cuáles son los pasos inmediatos?

– En primer lugar, siento a un sector empresarial cansado de que no se defiendan los principios y valores que mueven a la institución y al empresariado en general. En segundo término, se nos exigió que no dejáramos de hacer propuestas sobre lo que el país necesita y que el sector empresarial hablara con toda claridad, y eso es lo que intentamos hacer ahora. Cada día se hace más evidente que Venezuela está viviendo dos transiciones políticas simultáneas y hay algunos amigos de la Mesa de la Unidad Democrática que sostienen que no debemos hablar de transición  sino de un gobierno de amplia base; ello me parece muy bien, pero el hecho cierto es que mientras eso no suceda estamos en una transición.

– ¿Es posible un gobierno de amplia base que sigue dividido y con un régimen cuya política promueve la exclusión?

– Todos soñamos con un gobierno de amplia base o de unidad nacional, pero tenemos que entender ciertamente que el país sigue dividido y que no habrá capacidad de progreso mientras las partes no se interrelacionen de alguna forma. ¿Cómo podemos hacer un programa que abrace el costo de la vida y poner un plan que aumente un millón de empleos si el gobierno no lo entiende? Sin embargo, seguiremos trabajando con la sociedad y por ello, estamos poniendo sobre la mesa un plan que colabore con la visión del país que está en construcción. Y como siempre, será la sociedad la que escoja finalmente el planteamiento que quiere.

– Para algunos, superar esa división sería un asunto de buenas intenciones, como si se tratara de un problema puramente retórico

– Yo percibo un país que se resiente porque la aplicación de la justicia no es justa, y eso solamente nos está diciendo que hay un país dividido. A nosotros como actores sociales, nos ha tocado dirigir instituciones, pero también los actores políticos tienen que leer con claridad lo que está pasando en el país. Nos guste o no las dos transiciones siguen estando en el rumbo del conflicto. Cuando uno ve lo que está pasando en países como Libia en estos instantes uno dice: ¿Qué vendrá después?; ¿será posible garantizar estabilidad política, gobernabilidad y paz social en un país sólo porque ha sido derrocado un dictador?; ¿pueden las elecciones por si solas garantizar la estabilidad duradera en situaciones de este tipo?, esas son las preguntas que tenemos que hacernos.

Crisis e incertidumbre

– En el caso de Libia, después de la salida de Gadafi se espera todavía un escenario de inestabilidad y reacomodo.

– Los gobiernos autocráticos apuestan a ser la única garantía de estabilidad y mientras más tiempo duran en el poder más logran que esa idea penetra en las distintas capas sociales. Aquí no se ha vivido lo que durante 45 años se vivió en Libia, y no espero que lleguemos a eso porque esta es una sociedad abierta que discute permanentemente lo que sucede. Por ello es que insistimos en el papel que le corresponde al sector empresarial en un entorno tan complejo como el que hemos vivido en estos años. Tenemos que ayudar a otros actores sociales a que tomen también conciencia de esta realidad. En estos días, por ejemplo, hemos establecido las bases para un diálogo permanente con los sectores sindicales organizados, con la CTV, con los promotores de un nuevo frente que reúne a cerca de 30 dirigentes sindicales en zonas de alta conflictividad, para hablar de un nuevo modelo de desarrollo. Porque es cierto, no basta solamente con que haya una elección, tiene que haber la sensación de que hay plena gobernabilidad y estabilidad política, y la masa crítica necesaria para apoyar esa nueva oferta de país.

– Es decir, coincides con muchos analistas en que no basta con una victoria en las urnas el 2012

– Claro, es importante que entendamos que la oferta electoral debe encender el corazón de los venezolanos, y tiene que ser mucho más que electoral. La gran tarea que nos queda por delante es pasar de la alianza electoral a una verdadera alianza política y social.

– Sin duda, el tema económico más urgente es el de la inflación. Históricamente se reconoce que ésta ha tenido en Venezuela un significativo componente especulativo, pero el discurso empresarial enfoca toda la responsabilidad en las políticas del régimen y tiende a silenciar la responsabilidad de los empresarios en el incremento del fenómeno

– Con relación a la inflación y la especulación, debo decir que el fenómeno especulativo existe en todas las economías del mundo, absolutamente en todas. Además, la especulación en sí misma forma parte de la naturaleza en la que se opera en los mercados. Se especula tanto como para el alza, como para la baja. Pero más allá de esto, los fenómenos especulativos existen en mayor medida en aquellas economías que están altamente y prologadamente controladas y donde las cosas no están funcionando bien. En economías de plena abundancia, de apertura, y de competencia de los sectores económicos el fenómeno especulativo se reduce. De manera que, la especulación es una consecuencia del manejo económico y no la causa de ella.

El dirigente empresarial considera que la política económica socialista ha sido un fracaso

Fracaso socialista

– Por supuesto, está también el programa del desabastecimiento creciente que se refleja adicionalmente en el alza de precios

– Así es, cuando vas y ves los almacenes en los comercios te das cuenta de que los surtidores se están quedando sin mercancía, que los negocios se hacen cada vez más dificiles de manejar. Nosotros planteamos que los comerciantes tienen que organizarse, deberían formarse asociaciones de comerciantes y no solamente para defender sus intereses por más legítimos que ellos sean. Es importante que se den cuenta de lo que está ocurriendo en las comunidades que los rodean, que se unan con éstas, que interactúen con las alcaldías y hagan exigencias, y propongan soluciones. En la medida en que las alianzas de cada empresario por muy pequeño que sea, se profundicen con sus trabajadores y con su comunidad, estaremos logrando dos objetivos estratégicos: Se lograría inspirar un nuevo orden de país, en el cual los empresarios tenemos mucho que decir y mucho que hacer, y luego, estaríamos construyendo blindajes sociales. A la hora de las amenazas, de los ataques de un gobierno de esta naturaleza, la mejor forma de protegerse es la unidad de los empresarios con las comunidades, con los vecinos, y por supuesto con sus propios trabajadores.

– ¿Cuál es actualmente la situación organizativa de Fedecámaras, después que la institución ha sido víctima del aislamiento y de la ofensiva oficialista?

– La estructura de Fedecámaras sin duda alguna está golpeada, al igual que todas las estructuras del país. El país quedó desecho de instituciones y creo que precisamente es fundamental seguirlas consolidando. Esto no es nuevo y además yo estoy consciente y soy partícipe de ello, tanto de los errores como de los aciertos, no escapo de ellos. Desde los conflictos políticos del 2002 se ha procurado separar la institución en sus relaciones con el resto de la sociedad. Esta institución está concebida para influir en el diseño de un país distinto y democrático y celebro que algunos sectores económicos que estaban alejados hasta ahora, como consecuencia de la diatriba política, se acercan de nuevo.

– ¿Cuál sería tu balance de estos 12 años en materia económica y el papel que ha jugado el empresario?

– Si algo ha quedado claro en estos 12 años es que el intento de aplicar una política económica a la que se le ha puesto el adjetivo de “socialista” ha sido un gigantesco fracaso. Por ejemplo, tienes el caso de las famosas cooperativas, las cuales en su mayoría eran “fantasmas”. Porque además aquí hay una combinación perversa, porque no solamente el modelo cooperativista es un fracaso y no redistribuye el ingreso, sino que se trata del choque de dos modelos completamente distintos y además, ninguno de los dos tiene que ver con nuestro pasado reciente. Yo recuerdo que el Presidente de la República hace uno años le dijo a una señora cuando le entregó su libreta de ahorros “no sueñen ustedes jamás con que van a lograr ser grandes, ustedes van a ser una cooperativa chiquita”. Yo quisiera ver a un Jefe de Estado que un día le de recursos a una cooperativa y les diga: “sueñen con el mundo, vayan afuera y entiendan que los consumidores son los seis mil millones de personas que están detrás de esa frontera y no solamente su pequeña comunidad”.

– ¿Hay conciencia en el empresario venezolano sobre la envergadura de la crisis económica del país?

– Yo diría que desde que los gobiernos perdieron el control de la economía, que se manifestó con el “viernes negro” de 1983, tenemos una generación de venezolanos que no recuerda lo que es vivir sin inflación. Los fenómenos especulativos quedan metidos en el ADN de una sociedad que permanentemente está pensando como reponerse y qué va a pasar en los próximos meses. Hemos perdido la certidumbre del porvenir. Si un empresario por naturaleza asume riesgos, la firmeza económica de los precios y la formación de cosas como las tasas de interés son fundamentales para volver a la estabilidad que vivimos en el pasado. Estamos entre los escasos países en el mundo que no han logrado controlar la inflación. Creo que vamos avanzando, y ese es el propósito de quienes me acompañan en la dirección de Fedecámaras, hacia un acuerdo de convivencia nacional, mucho más allá que un acuerdo político. Ahora hay que jugarle limpio al país, no más acuerdos políticos y económicos que impidan la competencia.

 
Top