DEMENCIA Y DERROTA DEL INTERNACIONALISMO

Elizabeth Burgos


ELIZABETH BURGOS
eburgos@orange.fr    

Con Gadafi cae todo un andamiaje de internacionalismo africano, sostenido con el dinero del petróleo libio y centrado en la Unión Africana (creada por Gadafi), idéntico al que Hugo Chávez imitó en América creando el ALBA y apoyando con el dinero del petróleo venezolano un internacionalismo “bolivariano”.  La caída es tan estrepitosa, que incluso los grandes apoyos internacionales del andamiaje, Rusia y China, dan ahora la espalda a los escombros de aquel mamotreto que terminó desmoronándose.

Mientras escribo esta columna se celebra en París, en el Palacio Elíseo, la Conferencia de Amigos de Libia que cuenta con la presencia de unas sesenta delegaciones, y la presencia de 13 jefes de Estado, reunidos para discutir el futuro de Libia y en particular, contemplar la reconstrucción política y económica del país.  Cabe recordar que Rusia se opuso a la ayuda prestada por los países occidentales a la rebelión anti-Gadafista, en particular los europeos en cuya iniciativa Francia jugó el papel más activo.  China, que compartió ante la rebelión libia la misma postura que Rusia, ante el reto de intereses que plantea la conferencia de París, y pese a no haber reconocido aún al Consejo Nacional de Transicion (CNT), también participa en la conferencia de Paris en la persona del viceministro de asuntos exteriores Zhai Jun, quien declaró que “China apoyará la restauración de la estabilidad en Libia y la transición pacífica”.

El objetivo de la Conferencia de Amigos de Libia es unir la comunidad internacional para darle apoyo al CNT y ayudarlo a constituirse en un gobierno capaz de reestructurar el país y darle un diseño institucional que está lejos de poseer.  El fantasma de lo acontecido en Irak tras la intervención de EE.UU está presente en la iniciativa, y por supuesto, asegurar los intereses de los capitales extranjeros presente en ese país petrolero.  La primera medida que se tomará en el transcurso de la Conferencia será el desbloqueo de los fondos almacenados en bancos europeos y americanos para que el CNT cuente con los medios necesarios y ponga en marcha de nuevo las actividades interrumpidas por el conflicto armado.

Gadafi apostó desde el comienzo de su reinado por una proyección internacional, en particular en el eslabón institucional más débil y entonces en pro a conflictos coloniales, el contexto africano en donde encontró las voces de apoyo a su favor durante el conflicto.  A excepción del dictador de Zimbawe, Robert Mugabe, la Unión Africana, (organismo que Gadafi contribuyó a crear en 2002, y que ha servido de modelo para la creación del ALBA y de todos los proyectos de integración de Hugo Chávez en América Latina) rechazó radicalmente la intervención en Libia.  La mayoría de las tropas mercenarias con las que contaba Gadafi provenían de países africanos.  Solo dos países africanos reconocieron desde el principio formalmente al CNT: el Senegal y Gambia, a los cuales se ha sumado una veintena de países, mientras que más de treinta Estados, al igual que la Unión Africana, tardan en manifestarse.  Las explicación oficial es el temor de que estalle una guerra civil como fue el caso de Irak.  En realidad las razones son de otra índole: la caída de Gadafi significa dejar al desnudo el estado de dependencia económica de muchos de esos gobiernos.  La caída de Gadafi le pondrá término a la lluvia de petrodólares con los que Gadafi obtenía la adhesión incondicional de los Estados africanos, modelo que ha inspirado al teniente coronel Hugo Chávez.  Incontables son los proyectos financiados por Libia en África durante sus cuarenta años de reinado; hoteles, centros agrícolas, escuelas, empresas de telecomunicaciones, además de la ayuda en armamentos y financiera a movimientos rebeldes.  Y no sólo financiaba proyectos, pero al igual que lo hace el presidente de Venezuela con respecto a Nicaragua y Bolivia, Gadafi ayuda a financiar la administración de Tchad, Burkina Faso, Níger, Mali y la República Centroafricana.  En el plano político y militar, Gadafi ayudó a la creación de los regímenes de Robert Mugabe, Blaise Campoaré, Charles Taylor.  África del Sur tiene una duda histórica con Gadafi pues apoyó la ANC, el partido anti-apartheid de Mandela.  Como primer contribuyente de la UA, la caída de Gadafi pone en peligro la continuidad de ese organismo, pues acarreaba con el coste de su burocracia, cuyo centro se encuentra en Adis Abeba.

Adalid del Panafricanismo, Gadafi propulsaba la creacion de los “Estados Unidos de África”, modelo que Hugo Chávez ha pretendido seguir en América Latina, de allí la entrega de la espada de Bolívar y de considerar a Gadafi el “Bolívar de África”.

El modelo libio ha inspirado más de lo que se pueda imaginar, a ciertas corrientes de la extrema izquierda venezolana y nacionalistas militares.  En una época durante los años ochenta, grupos de jóvenes venezolanos iban a Libia a entrenarse militarmente, y hasta existió en la Universidad Central un núcleo político que difundía las enseñanzas del famoso Libro Verde, órgano “teórico” del pensamiento del líder libio.  En el contexto de las FAN, el testimonio de William Izarra a Alberto Garrido, el gran estudioso del fenómeno bolivariano, es elocuente.  Izarra le narra a Garrido, que entre 1980 y 1985 cada año, en el tiempo de sus vacaciones viajaba al exterior, de esa manera estuvo en Bagdad, en Cuba y en Libia en donde se entrevistó dos veces con Gadafi.

En un reciente artículo en El Nuevo País, Jurate Rosales hace un recuento del ingente número de acuerdos firmados entre Venezuela y Libia.

Hasta hoy, Argelia apoyó a Gadafi, incluso le brindó asilo a la esposa e hijos menores del dictador libio; no obstante la última información recibida en París, es que el presidente Bouteflika se ha negado a responderle al teléfono al derrocado Gadafi que se encontraría en la frontera de Argelia pidiendo asilo.

La moral de esta historia, cual fábula de La Fontaine, es que la demencia termina cansando hasta a los aliados más fervientes, pues no es un zócalo serio para llevar a cabo un proyecto político de envergadura geopolítica como lo pretendió Gadafi y como lo pretende Hugo Chávez hoy.

            Cuando vemos a Burkina Faso, el Tchad y Etiopia, en últimas instancias apoyar a  la rebelión Libia, el apoyo internacional logrado en Europa, en particular por Francia, al CNT, llegando incluso a que las dos grandes potencias con cuyo sostén contaba Gadafi, Rusia y China, lo abandonaran, es evidente que el gobierno actual de Venezuela debería sacar conclusiones.

            Es la Unión Africana la que aparece hoy dramáticamente desnuda revelando su fragilidad e inconsistencia, como sería el caso de ALBA y de todos los artefactos de integración propiciados por Chávez, de encontrarse ante una situación parecida.

            Luego culparán al imperialismo rapaz de apoderarse de sus riquezas nacionales.

 
Elizabeth BurgosElizabeth Burgos
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