Valor trabajo

Ruth Capriles


RUTH CAPRILES
veedoramadre@gmail.com 

Los bienes no tienen valor sino precio que depende no sólo del productor sino del consumidor

Los neomarxistas tienen una idea extraña de los precios. El precio de un bien, dicen, no depende de la demanda, ni del costo de su oferta ni de su calidad. Depende del tiempo que toma al trabajador producirlo. Eso genera numerosas contradicciones a la razón. De instalarse un régimen así inspirado, la profesión, el cultivo del oficio, el genio creativo, la excelencia laboral, no tendrían sentido, pues esos factores aceleran el proceso productivo y, por tanto, serían una desventaja competitiva. Los expertos y los genios serían los más pobres de la sociedad socialista.

Más que irracional, es una idea arcaica y mágica que quizá proviene de alguna religión primitiva que imagina al trabajador traspasando su propio valor al producto como un dios sopla vida en sus figuras de barro. Al Dios de los cristianos no convencería esa teoría, sería muy mal pagado pues hizo todo el Universo y sus contenidos en apenas una semana. En el mundo socialista, el buen trabajo tiene cero valor y sólo puede existir entre mendigos. Y el petróleo permite a los economistas socialistas utilizar ese pensamiento mágico para lograr esa sociedad igualmente miserable.

Es cierto que el tiempo dedicado a perfeccionar un oficio y elaborar un producto tiene algo que ver con su valor, su calidad, pero ese tiempo no es exclusivo ni siempre determinante. La destreza de un pianista puede depender del tiempo de práctica, pero su grandeza depende de otros factores difíciles de identificar: sentimiento, genio, inventiva para imaginar nuevas interpretaciones. También hay creadores que producen muy rápido.

Es difícil determinar qué da valor a un producto. Por eso, los economistas inteligentes ofrecen una solución práctica: los bienes no tienen valor sino precio que depende no sólo del productor sino del consumidor. Esa idea permite incluir dentro del valor de la demanda todos esos factores inmanentes y dentro de la oferta, todos los valores que quiera atribuirse al trabajo, según su calidad, experticia, demanda, costo, etc.

 

 

 
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