¡Qué descuido!

Alfredo Yánez Mondragón

ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN
incisos@hotmail.com
@incisos

 

El país, por distintas vías, reclama la ausencia de una política de Estado referida a los asuntos de la generación y distribución eléctrica. El país sufre recortes, apagones, multas, cronogramas de racionamiento, y muchas horas de transmisiones sobre el tema. Es decir, no hay descuido posible; lo que hay es desidia, mentira, incapacidad.

Reconocer, así como quien advierte en la mañana que se le terminó el papel de baño, no es reconocer; es una simple argucia para intentar revertir la debacle de un sistema instaurado solo para proveer problemas y burocracia para la sostenibilidad en el tiempo de esos problemas. Allí, la palabra solución no existe.

Mientras el país padece los efectos del desatino de unos nombramientos leales, pero carentes de oficio para generar bienestar, algunos se declaran “enchinchorraos”, advirtiendo “descuidos”, o consolando su incapacidad en temas como la inseguridad con las cifras que reflejan el mismo mal en otras tierras.

Es hora de estar ojo avizor. Hay que concentrarse en la realidad que se vive y asumir que cada día el desafío es mayor para aquellos que aspiramos a un país de ciudadanos conscientes, que no se escudan en la minimización de una falla estructural que se paga con desempleo, inseguridad, falta de producción… pobreza.

Descuidarse hoy, en términos de la democracia, es someter al país al más absoluto apagón; con su correspondiente multa; tal y como se ilustra por estos días con la tristemente célebre medida de la empresa de racionamiento e impuesto eléctrico. Descuidarse hoy, en términos de la sociedad de ciudadanos, es someterse a un irresponsable e infinito desatino.

¡Que descuido!

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