Ciudad tarantín


PEDRO E. PIÑATE B.
ppinate@gmail.com

Un antihigiénico servicio de aseo urbano recoge la basura en bolsas en inmundos camiones de estacas

De la otrora llamada Maracay Ciudad Jardín, no quedan sino bucólicos recuerdos. Nada de frondosas arboledas ni limpias plazas con podados jardines, menos calles sin huecos y despejadas, ni aceras libres para caminar como gente civilizada. Solo tarantines, sucio y desorden, de Norte a Sur y de Este a Oeste, y del Centro ni hablar. Víctima de los malos gobiernos y gobernantes últimos se le conoce ahora como Ciudad Tarantín pues el orden, la limpieza y el aseo, de Maracay desaparecieron.

El comercio informal es incontrolado y el estado de abandono y suciedad que muestra a toda hora, es vergüenza y sufrimiento del millón de maracayeros. La municipalidad no dispone personal suficiente para barrer y limpiar, ni conoce qué es una máquina barredora. Un antihigiénico servicio mal llamado de aseo urbano, recoge la basura en bolsas en viejos e inmundos camiones de estacas, anunciados por el hedor y mosquero que les sigue. Para colmo se niega al contrato por licitación de empresas especializadas y equipadas. Así la Alcaldía no limpia ni deja limpiar. Mientras la basura se acumula en las calles por doquier, y junto a los perros realengos, pululan insalubremente las moscas, ratas y otras alimañas.

En cuanto a los tarantines de la informalidad que prevalece, la solución “definitiva” de una costosa torre para buhoneros construida, resultó un fraude municipal. Esto porque se requeriría es una Torre de Babel que llegue al cielo o cerca, para meter toda la buhonería y la que falta. Por eso en Maracay el despilfarro del dinero público es con descaro, compitiendo en demagogia y negocios raros el Alcalde y Gobernador de turno, en cada obra para la ciudad.

Como en el caso actual de una obra frente a la Maestranza, en la avenida 19 de Abril. En un terreno municipal de excepcional ubicación, apto para un edificio de 20 pisos, planta el Alcalde un patio para buhoneros. No le bastó ceder la plaza Bicentenaria al asalto del comercio informal, donde decenas de tarantines niegan el espacio público de esparcimiento. De allí que tal vez el Alcalde junto al Gobernador pudiesen construir antes de irse esa Torre de Babel buhoneril que les falta. Junto a la basura en la calles, sería el ícono perfecto de la Ciudad Tarantín que ambos tan mal gobiernan.

@ELUNIVERSAL

 
Top