LA LEYENDA DE EL DORADO

Carlos Machado Allison

CARLOS MACHADO ALLISON
cemacallison@gmail.com

¿Cuánta comida o cuántos votos se pueden comprar con menos de un bolívar por día?

Un buen número de conquistadores se desmadraron buscando El Dorado en lo que hoy son territorios de Venezuela, Colombia y Ecuador. Con esa leyenda nace la mamadera de gallo en nuestro territorio ya que Carlos V, endeudado hasta los tequeteques, engañó a los Welser (1528) inventando la primera misión vivienda: objetivo dos pueblos de 300 vecinos y tres fortalezas. Además Ambrosio Alfinger (1500-1533) como le faltaban unos años a Fidel para llegar a Cuba, debía traer 50 mineros alemanes para extraer oro y así fortalecer las reservas de la corona.

 

Alfinger no encontró oro, pero sí unos indios feroces que lo rasparon cerca de Cúcuta. Le siguió Nikolaus Federmann, al estilo de Telesur, inventor de crónicas fabulosas sobre las riquezas de tierra firme y, aunque preso murió en Valladolid, logró que el contrato se prolongara hasta 1556. No existe evidencia histórica sobre el cobro de comisiones, pero circula el rumor que Federmann se llevó un maletín con pepitas de oro. Protestaron Jiménez de Quesada, su hija y Berrío pero, como señalaba Arciniegas eran “… del mismo barro y alma de Jiménez de Quesada: locos perdidos… “.

En 1636 Rodríguez Freyle contaba -y algo de cierto había en los rituales muiscas- que “Entraban con él en la barca cuatro caciques, los más principales, aderezados de plumería, coronas, brazaletes, chagualas y orejeras de oro… Hacía el indio dorado su ofrecimiento echando todo el oro y esmeraldas que llevaba a los pies en medio de la laguna…” Como en las transmisiones en cadena, asistía un gentío y como verán, el dilapidar las reservas es vieja costumbre en la América tropical. La leyenda ha tenido actores tan diversos como Pizarro, Walter Raleigh, Indiana Jones, bandas de rock y el Tirano Aguirre.

La realidad es que Pedro Ayres, en 1842 encontró oro en Tupequén. Después, vendrían El Callao, Eureka, Chile, Potosí, los Hernández Morales, Pedro Monasterios y el Correo del Oro. La producción, medio kilo por año (1857) hasta 16.000 en 1991 cuando Abache, Abreu, Iacocca y Patines, publicaron un libro sobre el oro de cuyo prólogo fui autor.

Por los caminos verdes

Ahora, para nacionalizar otra vez (la primera fue en 1951) se argumenta que sólo 6 toneladas de oro entran en las arcas y 23 se van por los caminos verdes. Les llevó 12 años descubrir lo que todo el mundo sabía en ese mundo guayanés que describí como de “… aventureros, indocumentados, transportistas, especuladores y contrabandistas, tampoco faltan pilotos, soldados, sanitaristas, misioneros, exploradores, turistas, biólogos, geógrafos, sociólogos e ingenieros que intentan… ordenar o desordenar más de 300.000 km2 de un territorio… en parte inaccesible, en parte desangrado”.

La nueva leyenda es la misión áurea: ahora tendremos control sobre el oro y eso fortalecerá las reservas. La realidad es que de los 1.680 millones de dólares (30.000 kilos), nos tocaría a cada uno 16 centavos de dólar por día ¿Cuánta comida o cuántos votos se pueden comprar con menos de un bolívar por día?

 

 
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